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Padre Personal e Hijos Espirituales
Pregunta: “Si Dios tiene un cuerpo de carne y huesos además de espíritu, ¿cómo es que sus hijos eran espíritus en la existencia premortal?”
Respuesta: Esta es una pregunta muy apropiada, y quizás no podamos dar una respuesta que satisfaga a aquellas personas que han sido adoctrinadas en la creencia de que Dios es un Espíritu. De acuerdo con el evangelio revelado, vinimos aquí con el propósito de obtener tabernáculos de carne y huesos y, si somos fieles, regresar a nuestro Padre para participar de su plenitud. El Señor no ha explicado completamente esta cuestión, pero existen razones suficientes para que creamos que Él sí tiene un tabernáculo de carne y huesos. En primer lugar, en Hebreos se nos informa que Jesús fue engendrado por su Padre (Hebreos 1:3) y que era la “imagen misma” de su sustancia. Asimismo, el ángel dijo a María que el Hijo que nacería de ella era el Hijo de Dios, y luego el Señor informó a sus discípulos que Él estaba en la imagen de su Padre. (Juan 14:9.)
Ahora bien, todo creyente sincero de la Biblia debe admitir que Jesús recibió su cuerpo de su Padre y que era un cuerpo de carne y huesos. ¿Puede alguien dar una respuesta satisfactoria de cómo, si el Padre es un Espíritu, engendró un cuerpo de carne y huesos y creó un cuerpo a su imagen exacta? Jesús resucitó y apareció a sus discípulos con el mismo cuerpo de carne que fue crucificado. Ellos tuvieron el privilegio de tocar sus heridas. Ascendió al cielo con ese cuerpo y regresará con él. Cuando aparezca a los judíos —cuando venga otra vez— les mostrará las marcas de las heridas en sus manos y pies como evidencia de que posee el mismo cuerpo que fue crucificado. (Véase Zacarías 13:6 y D. y C. 45:51–54.) Ciertamente es inconsistente pensar en Jesús con un cuerpo que fue traspasado y que ahora posee como tabernáculo de su Espíritu, y luego pensar que su Padre no es como Él, habiendo creado ese cuerpo a su propia imagen exacta.

























