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Aceptación del Profeta José Smith
Pregunta: “Me parece que muchos Santos de los Últimos Días no han aceptado al Profeta José Smith tan plenamente como deberían. ¿Podría repasar para nuestro beneficio algunas de las evidencias de su llamamiento profético?”
Respuesta: El Profeta José Smith dijo una vez: “Todo hombre que tiene un llamamiento para ministrar a los habitantes del mundo fue ordenado para ese mismo propósito en el Gran Consejo en los cielos antes que este mundo existiera. Supongo que fui ordenado a este mismo oficio en ese Gran Consejo”. (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 365). Leemos en la Biblia que este fue el caso de Jeremías (Jeremías 1:5) y de Juan el Bautista, quien fue llamado para ser el mensajero que prepararía el camino delante del Señor (Malaquías 3:1; Lucas 1:13). Tampoco estuvieron estos llamamientos premortales limitados a los profetas, pues en una notable profecía dada por Isaías, el Señor reveló la misión asignada a Ciro, rey de Persia, más de cien años antes de su nacimiento (Isaías 44:28; Isaías 45:1–3).
Debido a que los registros originales de los profetas no han llegado hasta nosotros en su pureza, muchas de estas importantes cosas, “claras y preciosas”, fueron eliminadas por hombres no inspirados. Sin embargo, afortunadamente, algunas de estas partes claras, por la misericordia del Señor, han sido restauradas, cumpliendo la predicción de Moisés concerniente a ciertos escritos que él registró. Entre estas partes, que el mundo no recibirá, algunas se encuentran en la revisión de las Escrituras hecha por el Profeta para “todos los que crean”. Entre estas revelaciones restauradas descubrimos que el Señor informó a Abraham que había escogido gobernantes entre las inteligencias que fueron organizadas, para ser colocados en diversas responsabilidades a través de las edades; y Abraham fue uno de los que fueron así escogidos. (Abraham 3:22–23).
TODAS LAS COSAS ORGANIZADAS DESDE EL PRINCIPIO
Es razonable creer que en el principio, antes de que la tierra fuera preparada, el Señor tendría todas las cosas organizadas desde el comienzo hasta el fin de los tiempos. Está escrito en las Escrituras: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos” (Génesis 2:1). Esto equivale a decir que todo estaba preparado para ser colocado sobre la tierra en el debido curso cuando la humanidad fuese puesta sobre ella.
Por lo que estaba escrito en las planchas de bronce obtenidas por los hijos de Lehi, hemos aprendido algunas notables predicciones concernientes tanto a Moisés como a José Smith y el papel asignado a cada uno desde el principio. Lehi nos ha dado este registro concerniente a las misiones asignadas a Moisés y a José Smith.
“Por tanto, José verdaderamente vio nuestro día. Y obtuvo una promesa del Señor de que del fruto de sus lomos el Señor Dios levantaría una rama justa para la casa de Israel; no el Mesías, sino una rama que sería separada; sin embargo, sería recordada en los convenios del Señor, para que el Mesías les fuese manifestado en los postreros días con espíritu de poder, para sacarlos de las tinieblas a la luz; sí, de las ocultas tinieblas y del cautiverio a la libertad.
Porque José verdaderamente testificó, diciendo: Un vidente levantará el Señor mi Dios, el cual será un vidente escogido para el fruto de mis lomos.
Sí, José verdaderamente dijo: Así me dice el Señor: Levantaré un vidente escogido del fruto de tus lomos; y será altamente estimado entre el fruto de tus lomos. Y le daré mandamiento para que efectúe una obra para el fruto de tus lomos, sus hermanos, la cual será de gran valor para ellos, aun para llevarlos al conocimiento de los convenios que he hecho con tus padres.
Y le daré el mandamiento de que no hará ninguna otra obra sino la que yo le mande. Y lo engrandeceré ante mis ojos, porque él hará mi obra.
Y será grande como Moisés, a quien he dicho que levantaría para librar a mi pueblo, oh casa de Israel.
Y levantaré a Moisés para librar a tu pueblo de la tierra de Egipto.
Pero levantaré un vidente del fruto de tus lomos; y a él le daré poder para llevar mi obra al conocimiento de la posteridad de tus lomos; y no solamente para llevar mi palabra, dice el Señor, sino para convencerlos de mi palabra, la cual ya habrá llegado entre ellos.
Por tanto, el fruto de tus lomos escribirá; y el fruto de los lomos de Judá escribirá; y lo que será escrito por el fruto de tus lomos, así como lo que será escrito por el fruto de los lomos de Judá, crecerán juntamente para confundir las falsas doctrinas, poner fin a las contenciones, establecer la paz entre el fruto de tus lomos y llevarlos al conocimiento de sus padres en los postreros días, así como al conocimiento de mis convenios, dice el Señor.
Y de la debilidad será fortalecido en aquel día en que mi obra comience entre todo mi pueblo, para restaurarte, oh casa de Israel, dice el Señor.
Y así profetizó José, diciendo: He aquí, el Señor bendecirá a aquel vidente; y los que procuren destruirlo serán confundidos; porque esta promesa que he obtenido del Señor acerca del fruto de mis lomos se cumplirá. He aquí, estoy seguro del cumplimiento de esta promesa.
Y será llamado por mi nombre; y llevará el nombre de su padre. Y será semejante a mí; porque la obra que el Señor efectuará por su mano, por el poder del Señor, llevará a mi pueblo a la salvación.” (2 Nefi 3:5–15).
PROFECÍAS REGISTRADAS EN LAS PLANCHAS DE BRONCE
Estas profecías concernientes a la obra de Moisés y la de José Smith fueron registradas en las planchas de bronce obtenidas por los hijos de Lehi. En cumplimiento de la promesa del Señor, estas pocas declaraciones han sido restauradas; y por ellas aprendemos algo de la grandeza de la misión del Profeta José Smith. Entre aquellos que fueron llamados en aquel gran consejo, él ocupó un lugar de distinción y honor, y una maravillosa obra para la salvación, no solamente de la casa de Israel sino también de toda la humanidad sobre la faz de la tierra, le fue preordenada y asignada siglos antes de su nacimiento.
El presidente John Taylor habló con verdad cuando dijo:
“José Smith, el Profeta y Vidente del Señor, ha hecho más, salvo Jesús solamente, por la salvación de los hombres en este mundo, que cualquier otro hombre que haya vivido en él.” (D. y C. 135:3).
Me parece que aun nosotros, los Santos de los Últimos Días, que lo hemos aceptado como profeta de Dios, en gran medida no hemos logrado reconocerlo y estimarlo tan plenamente como deberíamos por la gran obra que, bajo la dirección de Jesucristo, realizó por nosotros y por el mundo entero. Sin embargo, al igual que muchos de los profetas de la antigüedad, e incluso el propio Salvador, recibió la gratitud de un mundo incrédulo mediante el sacrificio y el martirio.
Cualquiera que piense que el Padre y el Hijo carecen de conocimiento de la historia de este mundo desde su principio hasta su fin, tiene razón para humillarse y arrepentirse. Seguramente llegará el día en que el Señor revelará todo lo que fue dado a conocer a Enoc, a Moisés y al hermano de Jared, lo cual ahora está oculto de nuestro conocimiento debido a la dureza de nuestros corazones; porque esto solamente puede venir en un día de humildad y rectitud.

























