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¿De Qué Sirve el Libre Albedrío Durante el Milenio?
Pregunta: “Si esta tierra es el campo de prueba para ver si obedeceremos los mandamientos del Señor, y se nos da el libre albedrío para ver si escogeremos el bien o el mal, y durante el milenio no habrá maldad, entonces ¿de qué sirve el libre albedrío? ¿Cómo puede un hombre nacido durante el milenio escoger el bien si no se le ha presentado también el mal?”
Respuesta: El Señor nunca ha seguido ningún curso que prive a persona alguna de su libre albedrío. Aun durante el milenio se les concederá ese privilegio.
En Isaías, capítulo 65, leemos:
Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.
Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo crearé a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo.
Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor.
No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito.
Edificarán casas y morarán en ellas; plantarán viñas y comerán el fruto de ellas.
No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán por largo tiempo la obra de sus manos.
No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.
Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.
El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová. (Isaías 65:17–25.)
OBSÉRVESE PARTICULARMENTE EL VERSÍCULO 20
Obsérvese particularmente el versículo 20, el cual ha sido puesto en cursiva para darle énfasis. Reflexione un poco sobre este versículo. Ahora observe cuidadosamente los siguientes versículos de la Sección 101 de Doctrina y Convenios:
Y preparaos para la revelación que ha de venir, cuando sea quitado el velo que cubre mi templo, en mi tabernáculo, el cual oculta la tierra, y toda carne me verá juntamente.
Y toda cosa corruptible, tanto del hombre como de las bestias del campo, o de las aves de los cielos, o de los peces del mar, que habita sobre toda la faz de la tierra, será consumida.
Y también los elementos se derretirán con calor ardiente; y todas las cosas serán hechas nuevas, para que mi conocimiento y mi gloria moren sobre toda la tierra.
Y en aquel día cesará delante de mi faz la enemistad del hombre, y la enemistad de las bestias, sí, la enemistad de toda carne;
Y en aquel día, cualquier cosa que pida un hombre, le será dada.
Y en aquel día Satanás no tendrá poder para tentar a hombre alguno.
Y no habrá tristeza, porque no habrá muerte.
En aquel día un niño no morirá sino hasta que sea viejo; y su vida será como la edad de un árbol;
Y cuando muera, no dormirá, es decir, en la tierra, sino que será cambiado en un abrir y cerrar de ojos, y será arrebatado, y su descanso será glorioso.
Sí, de cierto os digo que en aquel día cuando el Señor venga, revelará todas las cosas. (D. y C. 101:23–32.)
UNA GRAN DIFERENCIA SIN EL PODER DE SATANÁS
Habrá una gran diferencia cuando a Satanás le sea quitado su poder durante ese período, pero los habitantes de la tierra todavía conservarán su albedrío. Se nos enseña que durante esos mil años los hombres no serán obligados a creer y que habrá muchos, al menos al principio, que pertenecerán a las iglesias protestantes y católicas. El Señor no les quitará el derecho de creer como ellos quieran. Sin embargo, si persisten en su incredulidad bajo las condiciones que prevalecerán entonces, serán condenados. Antes de que ese período termine, todos habrán recibido la verdad. Leemos nuevamente en Isaías:
No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. (Isaías 11:9.)
PALABRAS PROFÉTICAS DE ZACARÍAS
También llamo su atención a Zacarías, capítulo 14, y particularmente a los siguientes versículos:
Y acontecerá que todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.
Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no recibirán lluvia.
Y si la familia de Egipto no subiere ni viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá a las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los tabernáculos.
Este será el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los tabernáculos. (Zacarías 14:16–19.)
Para un análisis más amplio de esta pregunta, le remito a la Pregunta 25, “Iglesias en la Tierra Durante el Milenio”, en Respuestas a Preguntas del Evangelio, Vol. 1, páginas 108–111.

























