Respuestas a Preguntas del Evangelio Volumen 5

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Israel, judío y gentil


Pregunta: “En las Escrituras vemos con frecuencia los términos Israel, judío y gentil. ¿Podría explicarnos estos términos? ¿Incluye el término gentil a los descendientes de Caín?”

Respuesta: El nombre Israel es uno que el Señor dio a Jacob, hijo de Isaac, según se encuentra registrado en Génesis, capítulo 32, que dice lo siguiente:

Y Jacob se quedó solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.
Y cuando vio que no prevalecía contra él, tocó el encaje de su muslo; y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras luchaba con él.
Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré ir si no me bendices.
Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.
Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
Entonces Jacob le preguntó, diciendo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.
Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma. (Génesis 32:24–30.)

Así fue como el nombre Israel llegó a existir y se convirtió en el nombre de los descendientes de Jacob desde ese tiempo en adelante.

USO GENERAL DEL TÍTULO

El término judío o judíos es uno que se aplicó de manera bastante general a los israelitas que vivían en los días de nuestro Redentor. Había llegado a ser el nombre nacional de todos los israelitas que entonces vivían dentro de los límites de Palestina. Por ejemplo, Pablo era conocido como judío, pero él nos informa que era descendiente de Benjamín.

Los descendientes de Jacob, desde el tiempo de su permanencia en Egipto, fueron conocidos como israelitas. Este nombre, derivado del nombramiento divino de Jacob como se indicó anteriormente, ha continuado hasta nuestros días.

El nombre gentil es un nombre que los judíos daban a los pueblos de países extranjeros y ha prevalecido hasta el presente. La expresión “judío o gentil” es muy común, y este último término se refiere generalmente a la mayoría de los pueblos no israelitas, excepto a los descendientes de Caín. Este término se usa frecuentemente en las Escrituras y se aplica a todos los habitantes blancos de Europa y del hemisferio occidental.

En los días de Pedro y de los antiguos apóstoles, los habitantes de Europa y parte de Asia eran generalmente llamados gentiles. Cuando el Salvador dejó a Sus discípulos, los envió primero a enseñar y convertir a los judíos y a sus hermanos de la simiente de Abraham, y los antiguos apóstoles sentían que su misión era únicamente para las ovejas perdidas de la casa de Israel. Pablo y sus compañeros que salieron en viajes misionales en aquellos días limitaron sus labores a los judíos dispersos por Asia Menor. Cuando fueron apedreados, perseguidos y gravemente maltratados, Pablo dijo a sus compañeros: “…nos volveremos a los gentiles” (Hechos 13:46), y así comenzó el tiempo de los gentiles, al menos en lo que concernía a Pablo y a sus compañeros.

EL SEÑOR ENSEÑÓ UNA LECCIÓN A PEDRO

Además, leemos acerca de Pedro, quien pensaba que el evangelio estaba destinado únicamente para los judíos. El Señor tuvo que enseñarle una lección y convencerlo de que el evangelio también era para los gentiles, dándole una visión de bestias y aves inmundas y diciéndole a Pedro que matara y comiera. Él respondió:

No, Señor; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás.

Y la voz le habló otra vez por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.

Esta visión fue repetida, y Pedro llegó a convencerse de que el evangelio era para los gentiles tanto como para los judíos. (Ibid., 10:9 y siguientes.)

Asimismo, Pablo, después de ser apedreado y expulsado de las sinagogas judías, se volvió a los gentiles. Así vemos que en aquella dispensación los judíos fueron los primeros en escuchar el evangelio, y cuando rechazaron el mensaje, el Señor mandó a los apóstoles que se dirigieran a los gentiles. En esta dispensación, los gentiles tienen primero su día para recibir el evangelio, y cuando lo rechacen, será llevado a los judíos.

Para información adicional, les remito a la página de título del Libro de Mormón, primer párrafo.