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Un asunto de palabras
Pregunta: “¿Por qué José Smith, al traducir el Libro de Mormón, escribió en 3 Nefi 25:5–6 las mismas palabras de la profecía de Malaquías 4:5–6, después de que el ángel Moroni se le apareció y le dijo tres veces una redacción diferente de ella?” (Pregunta hecha por un miembro de los Testigos de Jehová).
Respuesta: En primer lugar, consideremos algo de la historia de los “Testigos de Jehová”. Los he seguido durante muchos años y conozco algo de su origen y de cómo han cambiado su nombre de vez en cuando.
Esta organización es la creación intelectual de Charles Russell en Allegheny, Pittsburgh, alrededor de 1872. Él era miembro de la Iglesia Congregacional, pero al sentirse insatisfecho con algunas de las doctrinas de esa iglesia, se separó y comenzó por su cuenta. Se identificaban con el nombre de “Sociedad La Atalaya de Sion” (Zion’s Watch Tower Society), luego fueron conocidos como “Estudiantes Internacionales de la Biblia”. Fue después de la muerte del señor Russell, cuando el “Juez” Rutherford tomó el mando, que adoptaron el nombre de Testigos de Jehová. Solían enseñar que había millones de personas vivas que nunca morirían. En años más recientes no hemos oído tanto acerca de esta enseñanza. No han recibido revelaciones ni guía divina, y asumieron ese título sin ningún nombramiento divino. Son muy combativos y enérgicos, pero no poseen ninguna revelación mediante la cual hayan recibido su nombre.
EL PUNTO PLANTEADO POR LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ
Ahora bien, el punto que ellos han planteado es: “¿Por qué José Smith, al traducir el Libro de Mormón, escribió en 3 Nefi 25:5–6 las mismas palabras que se encuentran en Malaquías 4:5–6; y luego, cuando Moroni se le apareció, citó lo siguiente:
He aquí, yo os revelaré el sacerdocio por mano de Elías el profeta, antes de la venida del grande y terrible día del Señor. . . .
Y él plantará en el corazón de los hijos las promesas hechas a los padres, y el corazón de los hijos se volverá a sus padres. Si no fuera así, toda la tierra sería totalmente asolada a su venida. (José Smith—Historia 1:38–39).
¿No declaró claramente el profeta José Smith que Moroni citó esta escritura de manera diferente a como fue dada en el libro de Malaquías y en el Libro de Mormón? ¿Existe alguna ley, divina o de cualquier otra clase, que obligara a Moroni a seguir exactamente las mismas palabras de Malaquías? Una de las cosas hermosas de la interpretación de Moroni es que es más clara y añade la idea de que, si Elías no viniera, toda la tierra sería asolada a la venida del Señor. Las palabras de Moroni son más claras y exactamente lo que cabría esperar, escritas en esta época posterior.
Hay una declaración en la profecía de Isaías acerca de hacer culpable a alguien por una palabra. ¿No parece esto una ofensa innecesaria? Moroni simplemente citó estas palabras con una interpretación adecuada para los tiempos.
UNA CUESTIÓN DE HISTORIA
Ahora permítanme llamar su atención a un asunto histórico y hacer una o dos preguntas sencillas.
¿Es verdadera la profecía de Malaquías? Si es así, ¿ha estado aquí Elías para restaurar el sacerdocio de acuerdo con la promesa? ¿Existe alguna otra iglesia u organización religiosa a la cual haya venido Elías para traer esta gran restauración? ¿Han oído hablar alguna vez de una de ellas, incluyendo a los “Testigos de Jehová”, que haya afirmado que él vino a restaurarles estas autoridades? Si no es así, ¿no es un hecho que antes de que llegue el grande y terrible día, estas autoridades para volver el corazón de los padres a los hijos y el corazón de los hijos a los padres DEBEN SER REVELADAS? ¡Todo en el mundo apunta al hecho de que la venida del grande y terrible día del Señor se acerca! Ahora bien, aquí hay un hecho histórico que debería ser importante para los llamados falsamente “Testigos de Jehová”, así como para católicos y protestantes por igual.
El tres de abril de 1836, en el Templo de Kirtland, en Ohio, Elías sí vino a José Smith y a Oliver Cowdery y les confirió la autoridad de la que hablaron Malaquías y Moroni, diciendo:
He aquí, el tiempo ha llegado plenamente, del cual habló Malaquías por boca de Dios, testificando que él [Elías] sería enviado antes que viniera el grande y terrible día del Señor,
Para hacer volver el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres, para que toda la tierra no sea herida con una maldición.
Por tanto, las llaves de esta dispensación son entregadas en vuestras manos; y por esto sabréis que el grande y terrible día del Señor está cerca, a las puertas. (D. y C. 110:14–16).
ABUNDANTE EVIDENCIA DE LA APARICIÓN DE ELÍAS
Existe abundante evidencia en el mundo de que Elías sí vino y restauró esta autoridad. El corazón de miles de hijos se ha vuelto hacia sus padres fallecidos, y están compilando registros de sus muertos como nunca antes, para que podamos obtenerlos y entrar en los templos y efectuar la obra necesaria por nuestros padres muertos, a fin de que ellos puedan ser salvos en el reino de Dios. Si alguien desea investigar, descubrirá que antes del año 1836 prácticamente no existía investigación genealógica para los muertos; pero desde entonces hay decenas de miles de personas realizando tales investigaciones. Sus corazones se han vuelto hacia sus padres. No saben por qué, pero sin embargo este es un hecho absoluto. Nosotros estamos realizando en nuestros templos la obra por los muertos; nosotros, los hijos, por los padres que murieron sin conocimiento del evangelio y que nunca tuvieron la oportunidad de creer. El Señor, en su justicia, ha decretado que aun los muertos deben tener la oportunidad de que se les enseñe el evangelio. Esa es la razón por la que nuestro Salvador fue al mundo de los espíritus y les llevó el mensaje de salvación. Estamos llevando a cabo esta gran obra por los muertos, y son los Santos de los Últimos Días quienes trabajan para que haya muchos que no se pierdan cuando Cristo venga.

























