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Santiago, Hijo de Zebedeo
“El honor no consiste en palabras, sino en hechos.”
Una de las mujeres más devotas que siguieron a Jesús en Galilea, que le sirvió y observó con ansioso cuidado y tristeza el día del juicio en Jerusalén, era una noble madre llamada Salomé. Con María Magdalena y María, la madre de Jesús y de José, estuvo “mirando de lejos” la crucifixión del Salvador.
Era una de las que no abandonarían a su Señor, aun en la cruz. También fue una de las que, con especias y perfumes, fue temprano al sepulcro el domingo para ayudar a embalsamar el cuerpo de Jesús. A ella y a otras, el Salvador se apareció aquella mañana, diciéndoles:
“No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.”
Palabras de Tennyson
“¡Feliz es el que tenga tal madre!
En su sangre se halla la fe en la mujer;
para él es fácil aspirar a las cosas más elevadas,
y aunque tropiece y caiga,
no quedará su alma inerte en el polvo.”
Orgullosa de sus hijos
Así era la fiel, devota mujer que Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, llamaban madre. Y ella se sentía tan orgullosa de sus hijos como sus hijos de ella, porque parecían haber heredado de su madre, y tal vez de su padre también, ese carácter sincero e invariable que los transformó en tan devotos discípulos de Cristo.
Como muchas madres, Salomé deseaba que sus hijos recibiesen algún honor, y un día le pidió al Salvador que otorgase a sus hijos el privilegio de sentarse uno a su derecha y el otro a su izquierda en su reino. Jesús dijo: “¿Podéis beber el vaso que yo he de beber, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?” Y ellos dijeron: “Podemos.”
Entonces el Salvador respondió: “A la verdad, mi vaso beberéis, y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados; mas el sentaros a mi mano derecha y a mi izquierda, no es mío darlo.”
Siervos verdaderos
El anhelo de la madre de que sus hijos fuesen honrados de esa manera provocó un poco de celo en los otros diez; mas cuando Jesús lo notó, les dijo que, mientras los hombres que ocupaban altos puestos ejercen dominio injustamente, los que tienen algún oficio en su Iglesia deben ser los siervos de todos: “Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo.”
Santiago era de Betsaida de Galilea y tenía el oficio de pescador. Se hallaba desempeñando su oficio cuando Jesús lo llamó al ministerio. En el momento de su llamamiento, Santiago y su hermano Juan estaban sentados en un barco remendando sus redes. También estaban allí su padre y otros trabajadores.
Por supuesto, Santiago ya había visto a Jesús antes, y sin duda lo había escuchado; porque cuando Andrés salió corriendo en busca de Simón Pedro después de haber visto al Señor, Juan fue a buscar a su hermano Santiago.
Se acepta el llamamiento
Así que Santiago también había encontrado ya al Mesías y estaba convertido al evangelio. De modo que, cuando Jesús se detuvo aquella mañana junto al mar y dijo: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”,
Santiago y su hermano dejaron a su padre y siguieron a Cristo.
Cuando los Doce fueron elegidos, se colocó a Santiago después de Pedro, y fue uno de los tres que constituían lo que podríamos llamar la Presidencia de los Doce. En esta posición llegó a asociarse íntimamente con el Redentor y fue testigo ocular de algunos de los acontecimientos más sagrados del ministerio del Señor. Junto con Pedro y Juan, estuvo presente cuando la pequeña hija de Jairo fue levantada de la muerte.
También fue uno de los tres testigos sobre el Monte de la Transfiguración, y se le escogió para acompañar al Maestro al lugar apartado en el jardín de Getsemaní, donde Cristo sufrió tan amarga agonía, poco antes de su entrega y sufrimientos en la cruz.
Hijo del trueno
Santiago recibió el nombre de “hijo del trueno”. Hallamos en la Biblia un incidente que nos revela un poco de esa parte de su naturaleza que probablemente fue la causa por la que se le dio ese sobrenombre.
Cuando llegó el tiempo en que Jesús determinó ir a Jerusalén para ofrecerse como sacrificio, “envió mensajeros delante de sí, los cuales fueron y entraron en una ciudad de los samaritanos, para prevenirle” (Lucas 9:52). Santiago era uno de los mensajeros.
Pero los samaritanos, que en primer lugar no querían asociarse con los judíos, y que en esta ocasión se sintieron ofendidos porque Jesús estaba resuelto a adorar en Jerusalén, se negaron a recibirlo. Esta negativa provocó tal indignación en Santiago y Juan, que volvieron a su Maestro y dijeron:
“Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma, como hizo Elías?”
Una reprensión
Mas el Señor se disgustó con ellos por su ira, y dijo:
“Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas.”
Por esta casi justa manifestación de fuego en su naturaleza, se cree que Santiago y Juan fueron llamados Boanerges, o “hijos del trueno”.
Pero si acaso tenía un carácter impetuoso o genio colérico, supo dominarlo y, por su fidelidad y devoción, ganó el favor del Señor. Se cree que viajó mucho, predicando el evangelio a todos los dispersos de Israel. Pero de sus labores se ha escrito muy poco.
El primer mártir
Como en el año cuarenta y dos o cuarenta y cuatro después de Cristo, Herodes Agripa, como ya se sabe, inició una tenaz persecución contra los santos. Santiago fue uno de los primeros en ser aprehendido.
Fue sentenciado al poco tiempo de estar preso, mas fue tan extraordinaria su fe y su valor durante el juicio, que el oficial que lo vigilaba (algunos dicen que era su acusador) se arrepintió de sus pecados, se convirtió y se declaró cristiano.
Mientras llevaban a Santiago al lugar donde iba a ser ejecutado, el oficial se arrojó a sus pies y humildemente le pidió perdón por lo que había hecho en su contra.
Abrazando al hombre arrepentido, Santiago le contestó:
“Paz, hijo mío, sea la paz contigo, así como el perdón de tus pecados.”
Ambos fueron ejecutados por órdenes del cruel Herodes. Así que Santiago, el primer apóstol mártir, bebió del vaso del cual había dicho a su Señor, muchos años antes, que bebería.
























