Respuestas a Preguntas del Evangelio Volumen 4

13
Diferencias en los Cuerpos
en la Resurrección


Pregunta: “El Señor ha revelado por medio del profeta José Smith que no habrá matrimonio fuera del reino celestial, y aun allí, solamente entre aquellos que hayan sido fieles a todos los convenios en la vida mortal y que hayan sido casados de acuerdo con la ley divina en el templo del Señor. En nuestra clase surgió la pregunta con respecto a los hombres y mujeres que sean asignados a otros reinos, así como aquellos que estén en el reino celestial y permanezcan solteros; ¿qué les impedirá vivir juntos fuera del convenio matrimonial? Suponemos que es un hecho que tanto mujeres como hombres, en gran número, heredarán lugares en estos otros reinos.

“¿Tendría la bondad de analizar este problema para nosotros?”

Respuesta: Bien podemos creer que nuestro Padre Eterno ha considerado plenamente este punto y ha hecho amplia provisión para resolver la situación. En Doctrina y Convenios, Sección 88, se nos informa que habrá diferencias en los cuerpos de los habitantes de los diversos reinos para satisfacer toda necesidad y restricción.

Y los que no son santificados por la ley que os he dado, sí, la ley de Cristo, deben heredar otro reino, ya sea un reino terrestre o un reino telestial.

Porque el que no puede vivir la ley de un reino celestial no puede soportar una gloria celestial.

Y el que no puede vivir la ley de un reino terrestre no puede soportar una gloria terrestre.

Y el que no puede vivir la ley de un reino telestial no puede soportar una gloria telestial; por tanto, no es apto para un reino de gloria. Por consiguiente, debe morar en un reino que no es un reino de gloria. (D. y C. 88:21–24.)

TODOS LOS INDIVIDUOS RECIBIRÁN LA RESURRECCIÓN

Se nos informa en esta revelación que aquellos que no pueden morar en ninguno de estos reinos también serán vivificados, es decir, recibirán la resurrección, pero irán a su propio lugar, “… para disfrutar de aquello que estén dispuestos a recibir, porque no estuvieron dispuestos a disfrutar de aquello que pudieron haber recibido”. (D. y C. 88:32.)

Puesto que los cuerpos serán levantados en la resurrección de acuerdo con la condición de cada individuo, el Señor asignará a cada hombre y mujer el lugar que cada uno haya merecido. Estamos plenamente justificados al creer que se ha hecho provisión para cubrir toda emergencia y condición peculiar de cada reino. Nuestro propio juicio debería revelarnos que nuestro Padre Celestial no pasaría por alto un asunto tan vital como este hecho de que hombres y mujeres serán asignados a los diversos reinos que sus vidas mortales les permitan obtener. La justicia divina será impartida a cada uno, sea hombre o mujer, de acuerdo con sus oportunidades de escuchar y recibir Su evangelio, y basada en su albedrío para actuar independientemente de los mandamientos y bendiciones del Señor. Un asunto tan sencillo como el matrimonio por la eternidad y la unión de los sexos en la eternidad ha sido determinado de acuerdo con la misericordia y la justicia de nuestro Padre Eterno. Podemos concluir que el asunto de los sexos fue plenamente considerado y que el decreto fue establecido mucho antes del Jardín de Edén o del tiempo en que esta tierra fue formada.

LA EXPLICACIÓN DE ORSON PRATT

El élder Orson Pratt, en un maravilloso discurso sobre la resurrección, ha dado esta clave para comprender la situación, la cual debe ser verdadera, pues parece clara y lógica:

En todas las obras de Dios observamos una semejanza entre las clases; pero una variedad entre los individuos que pertenecen a cada clase. Todos los planetas de nuestro sistema se asemejan unos a otros más o menos en forma; pero en magnitud y en muchos otros aspectos existe una gran variedad. En cada especie de animales y plantas hay muchas semejanzas en los rasgos generales y muchas diferencias específicas que caracterizan a los individuos de cada especie. Así será también en la resurrección: habrá varias clases de cuerpos resucitados; algunos celestiales, otros terrestres, otros telestiales y otros hijos de perdición. Cada una de estas clases diferirá de las demás por distinciones prominentes y marcadas; sin embargo, habrá muchas semejanzas además de diferencias. Habrá alguna peculiaridad física por la cual cada individuo de cada clase podrá ser identificado. (The Seer, p. 274.)

Nuestro propio juicio sereno nos enseña que el Señor, en Su infinita sabiduría y justicia, se aseguraría de que los privilegios de aumento o de cohabitación entre hombres y mujeres en estos reinos fueran imposibles debido a condiciones particulares pertenecientes a esas glorias.

¿No está justificado el mundo sectario en la doctrina que generalmente proclama, de que después de la resurrección no habrá ni sexo masculino ni femenino? Es una conclusión lógica para ellos, y aparentemente está en completa armonía con lo que el Señor ha revelado respecto a los reinos a los que, evidentemente, es probable que vaya la gran mayoría de la humanidad. Sin embargo, si los miembros de la Iglesia son fieles y leales a los convenios y mandamientos del evangelio, no tienen razón para preocuparse por la condición que prevalecerá en esos diversos reinos.

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