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El Nombre de la Iglesia
Pregunta: “Siendo un converso a la Iglesia desde hace cinco años, quizá hay algunas cosas que me resultan más notables que a una persona que ha crecido como miembro. Una cosa que he encontrado en toda la Iglesia, casi sin excepción, es el uso constante del apodo ‘mormones’, en preferencia al nombre dado por el Señor por el cual su Iglesia debe ser conocida: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. (Doctrina y Convenios 115:4.)
“Muchos miembros de la Iglesia usan persistentemente el nombre ‘mormón’. Cuando les pregunto por qué no usan el nombre correcto o dicen que son Santos de los Últimos Días al hablar con personas que no son miembros, responden que toma demasiado tiempo o que todos saben que el verdadero nombre es ‘La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días’. Sin embargo, resulta que yo mismo desconocía el nombre correcto de la Iglesia cuando no era miembro. Cuando ingresé al ejército, tuve la fortuna de compartir alojamiento con un miembro. En una cadena, junto con sus placas de identificación y una fotografía del Templo de Salt Lake, había una inscripción que decía: ‘La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días’. El templo me era familiar, así que pregunté al hermano acerca del medallón. Por primera vez descubrí que la ‘Iglesia Mormona’ realmente no era la ‘Iglesia Mormona’, sino La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
“Actualmente estoy sirviendo en mi segunda misión de estaca. Encuentro que la gran mayoría de las personas con quienes hablo no saben que nosotros, los Santos de los Últimos Días, creemos que Jesucristo es el nombre de la Iglesia y que esta es su Iglesia. Nosotros, como miembros, por nuestro uso constante del nombre ‘mormón’, somos responsables de la creencia general entre los no miembros de que no somos, de ninguna manera, seguidores del Salvador.
“En 3 Nefi, capítulo 27, el Señor dice a sus discípulos que su Iglesia, la cual está edificada sobre su evangelio, debe llevar su nombre. No es de extrañar que la gente esté confundida respecto a lo que enseñamos y que a veces piense que los ‘mormones’ no son realmente cristianos.”
Respuesta: Es un hecho que el término “mormón” fue aplicado por amargos enemigos de la Iglesia con espíritu de burla debido a nuestra aceptación del Libro de Mormón. Con el paso del tiempo, la expresión se suavizó y comenzó a ser utilizada tanto por amigos como por enemigos para referirse al nombre de la Iglesia y a sus miembros.
EL LIBRO DE MORMÓN DA TESTIMONIO DE JESUCRISTO
La crítica que se hace de que los miembros de la Iglesia son universalmente conocidos como “mormones” y que la Iglesia es la “Iglesia Mormona” proviene, por supuesto, de nuestra creencia y aceptación del Libro de Mormón, que es el registro más grande y más claro que poseemos y que da testimonio de la gran misión de Jesucristo nuestro Señor. Toda persona que lo lea sinceramente quedará convencida de su veracidad y será acercada más al Hijo de Dios que de cualquier otra manera.
Los nefitas creían en Cristo; escribieron y profetizaron acerca de él y de su misión, y aunque no hay ningún oprobio que justamente pueda atribuirse a quien cree en el Libro de Mormón, no existe razón válida para que los Santos de los Últimos Días se refieran a sí mismos como “mormones” ni a la Iglesia como la “Iglesia Mormona”. Los misioneros no deben estar ocupados en “vender el mormonismo”, sino en la misión de persuadir a las personas a creer en Cristo, el Hijo de Dios, y a llegar a ser miembros de su Iglesia: La Iglesia de Jesucristo. El término Santos de los Últimos Días se añade al nombre únicamente para distinguirnos de los santos de los días antiguos.
LA MISIÓN DE LOS SANTOS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS ES PREDICAR EL EVANGELIO
Estamos viviendo en los últimos días, los días en que el Señor prometió restaurar todas las cosas. La misión de los Santos de los Últimos Días es predicar el evangelio de Jesucristo tal como ha sido revelado después de un largo período de apostasía o alejamiento de los pueblos del mundo de las enseñanzas de nuestro Salvador y de sus discípulos. Esta verdad divina ha sido restaurada de acuerdo con las predicciones de los antiguos profetas y apóstoles. José Smith fue llamado para estar a la cabeza de la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos, preparatoria para la segunda venida del Hijo de Dios.
Aunque no puede haber deshonra ni condenación en ser llamados “mormones” y a la Iglesia la “Iglesia Mormona”, el hecho permanece, y esto es lo que todos debemos enfatizar: que pertenecemos a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el nombre que el Señor ha dado y por el cual debemos ser conocidos y llamados.

























