Respuestas a Preguntas del Evangelio Volumen 4

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Salvación de los que Murieron sin Ley


Pregunta: “En Doctrina y Convenios, Sección 76, versículo 72, hay una declaración de que aquellos que mueren sin ley reciben su lugar en el reino terrestre. Si esto es cierto, ¿cómo puede haber esperanza en efectuar la obra de las ordenanzas por aquellos que murieron sin haber oído jamás acerca del cristianismo? Si esto se aplica solamente a las naciones paganas, como algunos concluyen, ¿cómo pueden los hawaianos, japoneses, chinos y otros que nunca tuvieron siquiera una apariencia de cristianismo tener obra hecha por ellos?

“Alma dijo: ‘Sí, y sé que el bien y el mal han llegado ante todos los hombres; el que no conoce el bien y el mal es sin culpa; mas al que conoce el bien y el mal, se le da según sus deseos, ya desee el bien o el mal, la vida o la muerte, el gozo o el remordimiento de conciencia.’ (Alma 29:5.)

“Si la palabra del Señor es ley, entonces ¿quiénes son aquellos de quienes se habla en Doctrina y Convenios?”

Respuesta: Podemos estar seguros de que el Señor tratará con justicia a todos sus hijos y que cada alma recibirá una recompensa justa. El gran propósito de esta vida mortal es que los espíritus de los hombres obtengan tabernáculos de carne y huesos, porque sin estos tabernáculos los espíritus de los hombres no podrían alcanzar la exaltación, ni podrían ser perfectos sin la unión de la carne y los huesos con el espíritu eterno. Fue con este propósito que Adán y Eva fueron colocados sobre esta tierra y recibieron el mandamiento de multiplicarse.

Después de que Adán fue expulsado del Jardín de Edén, recibió el mandamiento de enseñar a sus hijos el plan completo de salvación. Con el tiempo se rebelaron contra Dios y fueron destruidos por el diluvio. Entonces el Señor comenzó de nuevo con Noé y su familia, y los mismos mandamientos fueron renovados. Al igual que los antediluvianos, los descendientes de Noé también se rebelaron, y surgió la idolatría, prevaleciendo la adoración de muchos dioses imaginarios.

LA PÉRDIDA DE LOS MANDAMIENTOS DIVINOS PRODUJO MALDAD

Finalmente la humanidad fue dispersada por toda la tierra y, sin mandamientos divinos, el conocimiento del evangelio se perdió, y la depravación y la maldad prevalecieron. Algunos de estos pueblos descendieron a una condición poco mejor que la de las bestias. A medida que una generación seguía a otra, se volvieron más depravados, y muchos perdieron toda noción de lo correcto y lo incorrecto, de la verdad y la rectitud.

Leemos en el Libro de Abraham que el Señor reveló que, en el mundo de los espíritus, algunas inteligencias eran mayores que otras, y a estas las hizo gobernantes. Por el contrario, había otras que eran menos inteligentes y evidentemente menos aptas para la exaltación ofrecida a los fieles; sin embargo, también tenían derecho a la salvación de la muerte y de los tormentos de los condenados. Por lo tanto, el Señor tenía un lugar para ellas, demostrando así su gran misericordia para con todos.

Aprendemos por la palabra del Señor dada a Moisés que el Señor escogió un lugar para los hijos de Israel aun antes de que nacieran; de esta manera indicó el número de espíritus que fueron asignados para llegar a ser los descendientes de Jacob. (Deuteronomio 32:8–9.) Bien podemos creer que el Señor también distribuyó la superficie de la tierra para todos los demás pueblos. Algunos de estos lugares fueron evidentemente destinados a habitantes que habían perdido el interés o el contacto con el plan de salvación. También podemos creer que el Señor no permitió que los espíritus más progresivos y más dignos vinieran a las familias de los impíos y a los pueblos menos progresivos de la tierra.

LA MORTALIDAD ES UNA BENDICIÓN Y UN PRIVILEGIO

Sin embargo, fue privilegio de esta clase menos progresiva venir a la tierra, y era esencial para ellos recibir las bendiciones de la mortalidad. Sobre este tema, no obstante, se ha revelado muy poco, pero podemos sentirnos seguros de que era necesario que los espíritus más progresivos e inteligentes no fueran enviados a las tribus entre los paganos degradados. Estas personas naturalmente descendieron, bajo tales circunstancias, a una condición de ignorancia y oscuridad espiritual. Los niños nacidos en tales circunstancias no podían ser exaltados; sin embargo, el Señor, en su misericordia, había decretado para ellos lo mejor que podía hacerse. Al no tener conocimiento de las cosas de Dios, debían ser juzgados sin ley y asignados, después de la resurrección, a un lugar que les fuera apropiado, aunque sin la plenitud prometida a los fieles.

REVELACIÓN POR MEDIO DE BRIGHAM YOUNG

El presidente Brigham Young, por revelación, recibió una visión clara de esta verdad y habló de aquellos que están sin ley y sin entendimiento con las siguientes palabras:

Cuando Dios reveló a Joseph Smith y a Sidney Rigdon que había un lugar preparado para todos, según la luz que habían recibido y su rechazo del mal y práctica del bien, fue una gran prueba para muchos, y algunos apostataron porque Dios no iba a enviar al castigo eterno a los paganos y a los niños, sino que tenía un lugar de salvación, a su debido tiempo, para todos, y bendeciría a los honestos, virtuosos y veraces, pertenecieran o no a alguna iglesia. Era una doctrina nueva para esta generación y muchos tropezaron con ella. (Journal of Discourses, 16:42.)

Además dijo:

Estas palabras presentan el hecho al que Jesús se refirió cuando dijo: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay”. Cuántas son, no estoy preparado para decirlo; pero se habla claramente de tres: la celestial, la más alta; la terrestre, la que está debajo de ella; y la telestial, la tercera. Si nos tomáramos el trabajo de leer lo que el Señor ha dicho a su pueblo en los últimos días, encontraríamos que él ha hecho provisión para todos los habitantes de la tierra. Toda criatura que lo desee y que se esfuerce, aunque sea en lo mínimo, por vencer el mal y someter la iniquidad dentro de sí misma, y vivir digna de una gloria, poseerá una. Nosotros, que hemos recibido la plenitud del evangelio del Hijo de Dios, o el reino de los cielos que ha venido a la tierra, estamos en posesión de aquellas leyes, ordenanzas, mandamientos y revelaciones que nos prepararán, mediante estricta obediencia, para heredar el reino celestial y entrar en la presencia del Padre y del Hijo. (Journal of Discourses, 14:148.)

Hay millones y millones de reinos que la gente no puede concebir. Los cristianos de hoy no tienen conocimiento de Dios, ni de la divinidad, ni de la eternidad, ni de los mundos que existen, que han existido y que están surgiendo. Hay miríadas de personas pertenecientes a esta tierra que resucitarán y recibirán una gloria de acuerdo con su capacidad. (Journal of Discourses, 6:347.)

Algunos no son capaces de la misma exaltación que otros, debido a la diferencia en la conducta y las capacidades de las personas. También hay diferencias en el mundo de los espíritus. Es el propósito, el deseo, la voluntad y la mente del Señor que los habitantes de la tierra sean exaltados a tronos, reinos, principados y potestades, de acuerdo con sus capacidades. En su exaltación, uno puede ser capaz de presidir sobre más de cinco, otro solamente sobre dos y otro sobre uno. Todos deben primero estar sujetos al pecado y a las calamidades de la carne mortal para demostrar que son dignos; entonces el Evangelio está listo para tomarlos, elevarlos, iluminar su entendimiento y hacerlos uno en el Señor Jesús; su fe, oraciones, esperanzas, afectos y todos sus deseos podrán concentrarse para siempre en uno. (Journal of Discourses, 6:97.)

INSPIRACIÓN DEL PRESIDENTE JOHN TAYLOR

El presidente John Taylor añadió este esclarecedor pensamiento:

Hay naciones paganas envueltas en idolatría; y si millones de personas vienen al mundo en esos lugares rodeados de idolatría y superstición, sería injusto que fueran castigados por lo que no conocían; por lo tanto, si no tienen ley, serán juzgados sin ley; y Dios, en su propia sabiduría, regulará sus asuntos, porque es su desgracia, y no su ofensa individual, lo que los ha colocado en su posición actual. Sin embargo, si pudiéramos rastrear su historia, encontraríamos que, como ocurrió con los israelitas, así también ocurrió con ellos. Su oscuridad y miseria actuales tuvieron su origen en un alejamiento de Dios; y como sus padres no desearon retener a Dios en su conocimiento, él los entregó a la oscuridad, confusión y miseria presentes. Véase la observación de Pablo sobre este tema en Romanos 1:21–28. Porque naturalmente la conducta de los padres ejerce una gran influencia sobre los hijos, tanto en el ámbito familiar como colectivo. Por consiguiente, los judíos serán bendecidos como nación, en virtud de las promesas hechas a Abraham, porque, como he dicho antes, estos son principios eternos; el hombre es un ser eterno y todas sus acciones tienen relevancia para la eternidad. Las acciones de los padres tienen influencia sobre sus hijos tanto como familias como naciones, en el tiempo y en la eternidad. (Government of God, pág. 52.)

LA OBRA DEL SEÑOR ES SALVAR

La gran obra del Señor es salvar, no destruir; por lo tanto, solamente los rebeldes voluntarios que han abandonado la verdad serán finalmente expulsados con el diablo y sus ángeles. (D. y C. 76:31–38.)

Todos aquellos que han vivido sobre la tierra y han estado sujetos a ley y orden, y han tenido conocimiento del bien y del mal y alguna comprensión de la verdad divina, aunque hayan estado inmersos en las tradiciones de los hombres, serán juzgados por el conocimiento que poseen. Entre ellos hay muchos que no fueron ni son cristianos, pero estuvieron sujetos a ley y orden y tuvieron alguna comprensión divina de la justicia y la equidad. Estos son dignos, mediante el arrepentimiento, de la salvación en el reino de Dios. Es por ellos que efectuamos la obra en los templos, para que aprendan a vivir de acuerdo con las leyes de Dios y reciban las bendiciones de su reino.

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