Respuestas a Preguntas del Evangelio Volumen 4

5
¿Dónde Está el Jardín de Edén?


Pregunta: “Soy misionero de estaca, y recientemente una investigadora me hizo la siguiente pregunta: ‘He encontrado una declaración contradictoria en sus enseñanzas. La Biblia dice que el Jardín de Edén estaba en el Hemisferio Oriental, y las enseñanzas de los Santos de los Últimos Días dicen que estaba en el Hemisferio Occidental, en Misuri. ¿Cómo explican esto?’ Le dije que investigaría un poco más y le daría una respuesta. Sin duda usted está familiarizado con la cita bíblica de Génesis 2:10–14, y he investigado lo mejor que he podido, pero no he encontrado nada lo suficientemente concluyente como para satisfacer a esta investigadora. ¿Existe algún dato geográfico que pueda respaldar nuestra doctrina sobre este asunto?”

Respuesta: Es un error decir que la Biblia declara que el Jardín de Edén estaba en el Hemisferio Oriental. El hecho es que no existe ningún lugar que pueda señalarse de manera definitiva como la ubicación del Jardín de Edén. Han ocurrido grandes cambios sobre la faz de la tierra desde los días de Adán. Los Santos de los Últimos Días no lo sabrían si el Señor no se los hubiera revelado. Tal conocimiento está más allá de la capacidad del hombre mortal para descubrirlo sin la revelación del Señor.

Por extraño que parezca, existe una opinión popular de que el Jardín de Edén estaba en el valle de Mesopotamia, no muy lejos del monte Ararat, donde reposó el arca. Esta opinión es inconsistente y contraria tanto a los hechos conocidos como a la Biblia. Algunas de estas inconsistencias pueden señalarse. La razón del diluvio, según se declara en la Biblia, fue limpiar la tierra de su iniquidad, la cual había llegado a ser tan grande que toda la familia humana, excepto aquellos que fueron salvados en el arca, fue destruida. Otra razón para el diluvio, según lo enseñado por revelación a la Iglesia, es que la tierra, al igual que la humanidad, tenía que ser bautizada y purificada por agua. Las Escrituras declaran que el Señor abrió las “fuentes del gran abismo” y las “ventanas de los cielos”, e hizo que lloviera incesantemente hasta que toda la tierra quedó cubierta. Los Santos de los Últimos Días creen que este fue el bautismo de la tierra.

LA PURIFICACIÓN DE LA TIERRA POR AGUA

Se presentan una o dos citas sobre este punto:

“La primera ordenanza instituida para la purificación de la tierra fue la de la inmersión en agua; fue sepultada en el elemento líquido, y todas las cosas pecaminosas sobre la faz de la tierra fueron lavadas. Al surgir del fondo oceánico, como un niño recién nacido, era inocente; se levantó a una nueva vida. Fue su segundo nacimiento del seno de las poderosas aguas: un nuevo mundo que surgía de las ruinas del antiguo, revestido de toda la inocencia de esta primera creación.” (Orson Pratt, Journal of Discourses, 1:333.)

“La tierra, en su condición y situación actuales, no es una morada apropiada para los santificados; pero obedece la ley de su creación, ha sido bautizada con agua, será bautizada con fuego y con el Espíritu Santo, y con el tiempo será preparada para que los fieles habiten sobre ella.” (Presidente Brigham Young, Journal of Discourses, 8:83.)

No se sabe exactamente dónde construyó Noé su arca, pero se nos informa que flotó sobre las aguas hasta que los montes fueron cubiertos. Debió haber recorrido una gran distancia desde donde fue construida, porque no permaneció inmóvil, y estuvo flotando al menos ciento cincuenta días antes de asentarse en el monte Ararat, en la región alta de Armenia. Ahora bien, sin duda el arca fue impulsada por los violentos vientos que acompañaron el diluvio. Del país donde reposó surgía un río; se le ha dado el nombre de Éufrates, pero este río no corresponde en absoluto al río de ese nombre que estaba en el Jardín de Edén. Lo más natural era que Noé u otra persona antigua diera al río el nombre de uno que ya conocían, pero este río fluye en dirección diferente.

Llamamos “Jordán” al río que fluye desde el lago Utah hacia el Gran Lago Salado, pero eso no lo convierte en el río Jordán de Palestina; y ¿qué sería más natural que los pioneros llamaran a este arroyo “Jordán”?

LA TIERRA HA SUFRIDO MUCHOS CAMBIOS

También debe recordarse que esta buena tierra ha pasado por muchos cambios desde los días de Edén. La Biblia nos enseña que, en el principio, todas las aguas estaban reunidas en un solo lugar. Por lo tanto, toda la tierra firme también debía estar reunida en un solo lugar. (Génesis 1:9.) No existían un Hemisferio Oriental y un Hemisferio Occidental en los días de Adán. Es muy extraño, pero sin embargo cierto, que algunos de los acontecimientos más grandes ocurridos sobre la faz de la tierra hayan sido mencionados en la Biblia solo de manera muy breve; por ejemplo, en Génesis 10:25 leemos:

“Y a Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno fue Peleg; porque en sus días fue repartida la tierra.”

Esta es una declaración muy breve acerca de uno de los mayores acontecimientos que jamás ocurrieron sobre la faz de este globo terráqueo, y sin embargo existe evidencia científica de que algo semejante ocurrió. En el principio, la superficie terrestre era un solo gran continente; llegó un tiempo en que fue dividida, se formaron otros continentes y surgió el Hemisferio Occidental, pero esto ocurrió mucho después de la época de Adán.

Hablando de este gran acontecimiento, el Dr. Immanuel Velikovsky, en su libro Earth in Upheaval, hace el siguiente comentario:

“La teoría de la deriva continental, debatida desde la década de 1920, tiene su punto de partida en la similitud de la forma de las costas de Brasil y África. Esta similitud (o mejor dicho, complementariedad), junto con ciertas afinidades tempranas de fauna y flora, sugirió al profesor Alfred Wegener, de Graz, en el Tirol, que en una temprana era geológica estos dos continentes, Sudamérica y África, formaban una sola masa terrestre. Pero como también podían encontrarse afinidades animales y vegetales en otras partes del mundo, Wegener conjeturó que todos los continentes e islas fueron una vez una sola masa terrestre que, en diversas épocas, se dividió y se separó. Aquellos que no aceptan la teoría de la deriva continental continúan explicando las afinidades de plantas y animales mediante ‘puentes terrestres’ o antiguas conexiones terrestres entre continentes y también entre continentes e islas.” (Earth in Upheaval, p. 118.)

Esto, por supuesto, tiene poco que ver directamente con el Jardín de Edén, pero sí demuestra que han ocurrido grandes cambios sobre la superficie de la tierra desde los días de Adán.

OTROS CIENTÍFICOS TESTIFICAN DE LOS CAMBIOS DE LA TIERRA

Otro escritor científico, Reginald Aldworth Daly, escribió una extensa obra titulada Our Mobile Earth, en la que argumenta que han ocurrido grandes movimientos en la tierra y, frente a la página 260, presenta un diagrama —tres ilustraciones— que muestran cómo en una época toda la superficie terrestre estaba reunida en un solo lugar, cómo los continentes e islas dispersos podrían volver a reunirse en una sola masa de tierra y cómo los continentes “migraron” y se separaron unos de otros.

Si alguien tomara un mapa que mostrara los hemisferios occidental y oriental y los estudiara, vería claramente cómo podrían encajar nuevamente. Pues bien, ese día llegará, porque así como la tierra fue dividida, también será restaurada a su forma original, con toda la superficie terrestre reunida en un solo lugar. Hay muchas profecías en la Biblia que hablan de esta nueva unión de continentes e islas. He aquí algunas de ellas:

“Porque esto me será como en los días de Noé; cuando juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra, así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reprenderé.

Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.” (Isaías 54:9–10.)

“Porque he hablado en mi celo y en el fuego de mi ira: Que en aquel tiempo habrá gran temblor sobre la tierra de Israel;

Y los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo, todo reptil que se arrastra sobre la tierra y todos los hombres que están sobre la faz de la tierra temblarán ante mi presencia; y los montes serán derribados, y los precipicios caerán, y todo muro caerá a tierra.” (Ezequiel 38:19–20.)

“Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.” (Apocalipsis 16:20.)

Entonces también el Señor reveló al profeta José Smith lo siguiente, en plena armonía con lo que está escrito en la Biblia:

“Y él hará oír su voz desde Sion, y hablará desde Jerusalén; y su voz será oída entre todo pueblo;

Y será una voz como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de un gran trueno, que derribará los montes, y no se hallarán los valles.

Mandará al gran abismo, y será rechazado hacia los países del norte, y las islas llegarán a ser una sola tierra;

Y la tierra de Jerusalén y la tierra de Sion volverán a sus propios lugares, y la tierra será como era en los días antes de ser dividida.” (D. y C. 133:21–24.)

NUESTRO CONOCIMIENTO RECIBIDO POR REVELACIÓN

Debemos estar agradecidos al profeta José Smith por la revelación que el Señor le dio señalando el lugar del Jardín de Edén y por darnos la información de que, cuando la tierra sea restaurada, como ciertamente lo será, la gran ciudad de la Nueva Jerusalén estará en el lugar donde se encontraba Edén.

Deja un comentario