Respuestas a Preguntas del Evangelio Volumen 3

17
¿Por Qué Se Efectúan los
Bautismos por los Muertos Debajo
de la Superficie de la Tierra?


Pregunta: “Mientras discutíamos las doctrinas de la salvación de los muertos, uno de los hermanos afirmó que los bautismos por los muertos deben efectuarse en pilas bautismales que estén por debajo del nivel del suelo. Si esto es así, ¿tendría la bondad de decirnos la razón? Algunos de nosotros no podíamos entender por qué un bautismo por los muertos no sería válido sin importar dónde se efectuara, aun cuando no fuera en un templo. ¿Podría informarnos sobre este asunto?”

Respuesta: El lugar apropiado para el bautismo por los muertos es un templo construido especialmente para ese propósito. De hecho, todas las ordenanzas a favor de los muertos deben efectuarse en los templos, al igual que la mayoría de las ordenanzas sagradas para los vivos. Este es el mandamiento que el Señor dio a la Iglesia. Ha habido ocasiones en que se realizaron ordenanzas sagradas fuera de los templos cuando existía una emergencia y no había un templo del Señor. Esto es cierto en cuanto a la venida del Padre y del Hijo al profeta José Smith, cuya manifestación ocurrió en una arboleda. Cuando no había un templo sagrado, el Señor se manifestaba a los profetas de la antigüedad en lugares sagrados y, por lo general, en las cimas de las montañas. Fue en una montaña donde el Señor se reveló a Moisés y lo llamó a su gran obra. Fue en una montaña donde nuestro Señor llevó a Pedro, Santiago y Juan cuando fueron investidos y recibieron su gran visión. Fue en el monte Horeb donde el Señor apareció a Moisés, y en Shelem (Éter 3:1), donde apareció al hermano de Jared, le dio mandamientos y le mostró su cuerpo; y fue en el desierto donde el sacerdocio fue restaurado en esta dispensación porque no había templo. En casos de emergencia, el Señor utilizó lugares tales como arboledas, desiertos o las montañas más altas para revelarse y conferir llaves del sacerdocio a sus profetas.

SE REQUIERE UN TEMPLO PARA LA RESTAURACIÓN DE LAS LLAVES

A las autoridades de la Iglesia se les mandó apresurarse a construir una casa para el Señor en Kirtland, donde Él pudiera venir y restaurar llaves del sacerdocio y de las dispensaciones, y esto en días de pobreza. Mediante sacrificio y en medio de las más difíciles circunstancias, se erigió el Templo de Kirtland y, después de su dedicación, muchos de los antiguos profetas vinieron y confirieron las llaves de sus dispensaciones; sin embargo, en el Templo de Kirtland no se hizo provisión alguna para los bautismos por los muertos ni para ninguna ordenanza a favor de los muertos. No obstante, fue en esta casa sagrada donde se confirieron las llaves para la salvación de los muertos y donde se reveló el giro de la llave de salvación para los padres por medio de sus hijos.

No fue sino hasta 1840 cuando la doctrina de la salvación de los muertos fue revelada plenamente, y se enseñó a los santos que podían efectuar esta ordenanza a favor de sus familiares fallecidos. En una epístola a los Doce Apóstoles, que entonces se encontraban en Europa, el Profeta escribió:

“Mencioné por primera vez esta doctrina en público al predicar el sermón fúnebre del hermano Seymour Brunson; y desde entonces he dado instrucciones generales a la Iglesia sobre este tema. Los santos tienen el privilegio de ser bautizados por aquellos de sus familiares que han muerto, y que ellos creen que habrían aceptado el evangelio si hubieran tenido el privilegio de escucharlo, y que han recibido el evangelio en el mundo de los espíritus por medio de aquellos que han sido comisionados para predicarles mientras estaban en prisión”. (Essentials in Church History, pág. 305.)

Entonces se concedió a los miembros de la Iglesia el privilegio de ser bautizados por sus muertos en el río Misisipi. Este privilegio continuó hasta la conferencia general del 3 de octubre de 1841, cuando el Profeta dijo:

“No habrá más bautismos por los muertos hasta que la ordenanza pueda efectuarse en la Casa del Señor; y la Iglesia no celebrará otra conferencia general hasta que pueda reunirse en dicha casa, porque así dice el Señor”. (Ibid., pág. 310.)

El ocho de noviembre siguiente, la pila bautismal del Templo de Nauvoo fue dedicada, y los bautismos por los muertos dejaron de realizarse fuera de un templo. La razón por la cual la pila bautismal se coloca por debajo de la superficie de la tierra se declara por revelación de la siguiente manera:

INSTRUCCIONES DADAS POR REVELACIÓN

En esto hay gloria y honra, e inmortalidad y vida eterna:

La ordenanza del bautismo por agua, para ser sumergido en ella a fin de corresponder a la semejanza de los muertos, para que un principio concordara con el otro; ser sumergido en el agua y salir de ella es semejante a la resurrección de los muertos al salir de sus sepulcros; por lo tanto, esta ordenanza fue instituida para guardar relación con la ordenanza del bautismo por los muertos, siendo una semejanza de los muertos.

Por consiguiente, la pila bautismal fue instituida como una representación del sepulcro, y se mandó que estuviera en un lugar debajo de donde los vivos suelen reunirse, para manifestar a los vivos y a los muertos, y para que todas las cosas tengan su semejanza y concuerden unas con otras; lo terrenal conformándose a lo celestial, tal como Pablo ha declarado en 1 Corintios 15:46, 47 y 48. (D. y C. 128:12–13.)

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