Respuestas a Preguntas del Evangelio Volumen 3

21
La Resurrección Desde la
Resurrección de Nuestro Señor


Pregunta: “Sabemos que hubo una resurrección en el momento en que el Salvador salió de la tumba y que habrá otra en su segunda venida. No encuentro evidencia en las Escrituras que demuestre que todavía se esté llevando a cabo una resurrección. ¿Cómo explicamos el hecho de que Moroni, Pedro, Santiago y Juan sean seres resucitados que vinieron al profeta José Smith? Las Escrituras hablan de que la primera resurrección ocurrirá en la segunda venida de Cristo. Esto significa, por supuesto, primera resurrección para nosotros, puesto que ya hubo una resurrección para aquellos que fueron dignos y vivieron antes de la venida de nuestro Señor.”

Respuesta: Es cierto que no podía haber ninguna resurrección antes de la resurrección de nuestro Señor, porque, como lo expresó Pablo, el Salvador llegó a ser las primicias de los que durmieron. Él posee las llaves de la resurrección y, por medio de su misericordia, la resurrección es un don gratuito para todos, “…porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”. (1 Corintios 15:22.)

Existen varias profecías claras relacionadas con la resurrección registradas en la Biblia, pero la mayoría de ellas son indefinidas en cuanto al tiempo. El Señor reveló a Isaías la restauración de los muertos a la inmortalidad, así como también a Ezequiel, Daniel y otros; pero la mayoría de estos pasajes son imprecisos respecto al momento en que ocurrirán. Algunas de las revelaciones más claras se encuentran en el Libro de Mormón y, en nuestra época, en Doctrina y Convenios.

En su conversación con Marta, poco antes de devolver la vida a Lázaro, el Señor hizo una de las declaraciones más profundas acerca de la resurrección, afirmando con absoluta certeza su realidad en las siguientes palabras:

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá;

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?” (Juan 11:25–26.)

CRISTO PROCLAMÓ UNA RESURRECCIÓN UNIVERSAL

A los judíos les proclamó la resurrección universal con las siguientes palabras:

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.

De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.

Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;

Y también le dio autoridad para hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.

No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz,

Y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.” (Juan 5:24–29.)

Juan, a quien le fueron mostrados en visión los grandes acontecimientos relacionados con la historia de este mundo, la venida de Cristo como Rey de reyes y la resurrección universal, registró lo siguiente”

“Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el infierno entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

Y la muerte y el infierno fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.” (Apocalipsis 20:12–14.)

MUCHOS NIEGAN UNA RESURRECCIÓN UNIVERSAL

Todo esto se ha expuesto como introducción a la consideración de la pregunta planteada. La razón es que hay muchos que niegan la resurrección universal y enseñan que los inicuos serán consumidos y dejarán de existir, doctrina que es ajena al propósito de las profecías contenidas en las Escrituras.

El Salvador fue enfático al declarar que todos saldrán de los sepulcros: los justos para recibir las bendiciones de su reino, y los inicuos para ser castigados por su rebelión. Podemos estar seguros de que, en su misericordia, el Señor hará por todos lo mejor que pueda hacerse. Algunos merecerán la exaltación; otros, castigo hasta que hayan pagado “el último cuadrante”. La exaltación será dada a aquellos que hayan guardado los mandamientos y hayan sido fieles a todo convenio y obligación sobre los cuales descansa la exaltación. Otros serán asignados a un grado de gloria, o a la falta de ella, según las obras realizadas en la carne; pero la misericordia de nuestro Padre Eterno y de su Hijo Jesucristo concederá a toda la humanidad, excepto a aquellos que hayan negado al Espíritu Santo después de haber recibido sus bendiciones, algún lugar donde puedan ser tan felices como sea posible en el reino terrestre, telestial o en cualquier otro lugar adecuado a su condición y capacidad.

LA RESURRECCIÓN DESPUÉS DEL TIEMPO DE NUESTRO SEÑOR

La resurrección en la época de nuestro Señor hizo salir de entre los muertos a todos aquellos que habían demostrado ser dignos mediante la obediencia a sus mandamientos. El profeta Abinadí nos ha dado una declaración clara respecto a ellos en las siguientes palabras:

“Porque si no fuera por la redención que él ha efectuado para su pueblo, la cual fue preparada desde la fundación del mundo, os digo que si no fuera por esto, toda la humanidad habría perecido.

Mas he aquí, las ligaduras de la muerte serán rotas, y el Hijo reinará y tendrá poder sobre los muertos; por tanto, él efectuará la resurrección de los muertos.

Y habrá una resurrección, sí, una primera resurrección; sí, una resurrección de aquellos que han sido, y de los que son, y de los que serán, hasta la resurrección de Cristo, porque así será llamado.

Y ahora bien, la resurrección de todos los profetas, y de todos los que han creído en sus palabras, o de todos los que han guardado los mandamientos de Dios, éstos saldrán en la primera resurrección; por tanto, ellos son la primera resurrección.

Son levantados para morar con Dios que los ha redimido; así tienen vida eterna por medio de Cristo, quien ha roto las ligaduras de la muerte.

Y éstos son los que tienen parte en la primera resurrección; y éstos son los que murieron antes de que Cristo viniera, en su ignorancia, sin que les hubiera sido declarada la salvación. Y así efectúa el Señor la resurrección de éstos; y tienen parte en la primera resurrección, o tienen vida eterna, siendo redimidos por el Señor.

Y también los niños pequeños tienen vida eterna.

Mas he aquí, temed y temblad delante de Dios, porque debéis temblar; porque el Señor no redime a ninguno de aquellos que se rebelan contra él y mueren en sus pecados; sí, todos aquellos que han perecido en sus pecados desde el principio del mundo, que se han rebelado deliberadamente contra Dios, que han conocido los mandamientos de Dios y no los han guardado; éstos son los que no tienen parte en la primera resurrección.’ (Mosíah 15:19–26.)

LA VISIÓN DE JUAN SOBRE LA SEGUNDA VENIDA DEL SALVADOR

Juan, en su visión, vio el tiempo de la venida de Cristo. La llama la primera resurrección porque es la primera resurrección para aquellos que han vivido y aún vivirán hasta la venida del Salvador como Rey de reyes y Señor de señores. De ellos escribió:

“Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”. (Apocalipsis 20:6.)

Esta es la resurrección tal como está registrada en Doctrina y Convenios.

Y los que hayan dormido en sus sepulcros saldrán, porque sus tumbas serán abiertas; y también serán arrebatados para recibirlo en medio de la columna de los cielos;

Ellos son de Cristo, las primicias, los que descenderán primero con él, y los que estén sobre la tierra y en sus sepulcros, que primero serán arrebatados para recibirlo; y esto por la voz del toque de la trompeta del ángel de Dios.

Y después de esto sonará otro ángel, que es la segunda trompeta; y entonces vendrá la redención de aquellos que son de Cristo en su venida; los que han recibido su parte en la prisión que fue preparada para ellos, para que recibieran el evangelio y fueran juzgados según los hombres en la carne. (D. y C. 88:96–99.)

LA RESURRECCIÓN FINAL ES PARA LOS INDIGNOS

La resurrección final, que corresponde a aquellos que son indignos, vendrá al final del Milenio, o sea, al fin del mundo; porque está decretado que aun ellos volverán a vivir, pero serán asignados a su propio lugar de acuerdo con sus obras.

Después de esta explicación llegamos al punto de la pregunta. ¿Por qué Moroni, Pedro, Santiago y Juan recibieron la resurrección antes del toque de la trompeta del ángel de Dios que llama a los muertos en la primera resurrección? La pregunta es errónea al incluir a Juan junto con estos otros hermanos. Según entendemos, Juan todavía no ha recibido la resurrección, pues se le prometió que permanecería hasta la segunda venida de Cristo. La respuesta sencilla en el caso de Pedro, Santiago, Moroni y quizás algunos otros es que fueron llamados porque tenían una importante obra que realizar como seres resucitados. El Señor se reserva el derecho de llamar de entre los muertos a cualquier alma sin esperar la resurrección general en cualquier momento, si tiene una obra especial para ella, como en el caso de Pedro, Santiago, Moroni y quizás algunos otros de quienes no hemos sido informados. El poder de Jesucristo se manifestó en estos casos, porque Él posee las llaves de la resurrección. Sin embargo, debemos concluir que la resurrección general no está ocurriendo ahora; de otro modo no podría haber una mañana de la resurrección cuando el Salvador venga.

Aquellos que creen en la misión de Jesucristo entienden que Él es: 1, “la Resurrección y la Vida”; 2, que tenía poder en sí mismo para poner su vida y volverla a tomar. Con esta autoridad se le dio poder para destruir la muerte y restaurar a toda alma a la inmortalidad. Aunque las Escrituras hablan de la primera resurrección, la segunda e incluso la tercera, estas expresiones no excluyen el poder y la autoridad de nuestro Señor para llamar de entre los muertos a quien Él quiera, sin esperar una resurrección general.

LA RESURRECCIÓN DE JUAN EL BAUTISTA Y ELÍAS

Cuando Jesús resucitó, llamó a Juan el Bautista; también a Elías, quien había sido trasladado en los días de Eliseo, que lo sucedió. El Señor reveló esto al profeta José Smith, y está registrado en Doctrina y Convenios (133:55).

Sabemos con certeza que Moroni vino al Profeta con toda la gloria de la resurrección. La descripción que el Profeta hace de él es evidencia de ese hecho. Además, tenemos el testimonio directo del profeta José Smith, publicado en el Elders Journal (Elders Journal, Vol. I, págs. 28–29), como sigue:

  1. ¿Cómo y dónde obtuvo usted el Libro de Mormón?
  2. Moroni, quien depositó las planchas en una colina de Manchester, Condado de Ontario, Nueva York, habiendo muerto y resucitado de entre los muertos, se me apareció y me dijo dónde estaban, y me dio instrucciones de cómo obtenerlas. Las obtuve junto con el Urim y Tumim, y por medio de ellos traduje las planchas; y así llegó el Libro de Mormón. — Historia Documental, Vol. 3:28.

Aquí tenemos el testimonio directo del Profeta de que Moroni vino a él después de haber muerto y de haber recibido la resurrección. Esto debería ser suficiente, al menos en el caso de Moroni. Todo miembro de la Iglesia sabe que Juan el Bautista fue decapitado debido al odio personal de una mujer inicua. Esto ocurrió poco antes de la muerte de Jesús; por lo tanto, Juan tenía derecho a la resurrección y la recibió en la resurrección de Cristo.

Existe una creencia generalizada en el mundo de que Elías fue llevado al cielo sin pasar por la muerte mortal. Esto no pudo ocurrir antes de la resurrección de Jesús, quien llegó a ser las “primicias de la resurrección”. Elías era una persona trasladada, al igual que Juan el Revelador y los tres nefitas. Una persona trasladada no es una persona resucitada, sino que todavía está vinculada al mundo mortal, como explicó Jesús a los nefitas según se registra en 3 Nefi 28:8–9. Juan el Revelador aún permanece en ese estado y continuará así hasta la segunda venida del Señor.

LA APARICIÓN DE PEDRO, SANTIAGO Y JUAN

Pedro y Santiago, habiendo sufrido cada uno el martirio, pasaron por la resurrección. Esto queda claro en la Historia de la Iglesia. Ellos vinieron a José Smith y Oliver Cowdery como personajes resucitados y glorificados. Poco después de la venida de Juan el Bautista con las llaves del Sacerdocio Aarónico, José Smith y Oliver Cowdery recibieron el Sacerdocio de Melquisedec bajo las manos de Pedro, Santiago y Juan. Hay una declaración en el Evangelio de Juan, escrita en el relato de su evangelio, que da a entender que el Señor le dio poder para permanecer hasta la segunda venida. Hay una revelación en Doctrina y Convenios, Sección 7, que confirma esta idea.

También tenemos una carta archivada escrita por Oliver Cowdery en Tiffin, Ohio, a su cuñado, Phineas Young, en la que Oliver declara que Pedro, Santiago y Juan pusieron sus manos sobre las cabezas de José Smith y de él mismo cuando confirieron al Profeta y a Oliver el Sacerdocio de Melquisedec. Si Pedro y Santiago hubieran venido a estos hermanos como espíritus, no habrían puesto sus manos sobre ellos al restaurar el sacerdocio.

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