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La Condición de los Niños
con Discapacidad Intelectual
Pregunta: “Como empleado de una escuela de capacitación, he estado junto a una de las cunas y me he preguntado, con lástima y compasión en mi corazón, cuál es la posición o explicación que tienen las Autoridades de la Iglesia con respecto a estos niños con discapacidad intelectual.
“Se me ha dicho que el presidente Brigham Young afirmó que ellos fueron seguidores valientes y leales de Dios antes de venir aquí; que no tenían que hacer ningún progreso mientras estuvieran en esta tierra. Todo lo que tenían que hacer era venir aquí y recibir un cuerpo mortal, y cuando partieran de esta vida irían directamente al reino celestial.
“¿Podría decirme qué es lo correcto?”
Respuesta: No tengo ante mí ninguna declaración hecha por el presidente Brigham Young que trate este problema. Es muy probable que el presidente Brigham Young haya hecho alguna declaración sobre este tema, pero sea así o no, tenemos la palabra del Señor que nos ayuda a llegar a una conclusión.
Tenemos buenas razones para creer que todos los espíritus, mientras estuvieron en la preexistencia, eran perfectos en forma, teniendo todas sus facultades y capacidades mentales intactas. Es difícil creer que en aquella existencia los espíritus fueran deficientes, porque ese era un mundo perfecto, aunque cada espíritu poseía su libre albedrío. Por lo tanto, la razón de estas deformidades del cuerpo y de la mente es física. En otras palabras, están confinadas a la existencia mortal y se deben a lesiones o deterioros físicos que ocurren a causa de accidentes o enfermedades antes del nacimiento. Tenemos un ejemplo de esto en la sanación del hombre que nació ciego. Los discípulos acudieron al Salvador y le preguntaron si aquel hombre sufría esa ceguera como castigo por algún pecado personal antes de nacer o si se debía al pecado de sus padres. La respuesta del Salvador fue que ni los padres ni aquel hombre habían pecado para provocar su ceguera prenatal. Esta, como todos los demás casos de facultades deficientes, se debía a una condición física sobre la cual ni el niño ni los padres tenían control.
REDIMIDOS SIN BAUTISMO
El Señor ha dado a conocer por revelación que los niños nacidos con discapacidad intelectual recibirán bendiciones al igual que los niños pequeños que mueren en la infancia. Están libres de pecado, porque sus mentes no son capaces de comprender correctamente la diferencia entre el bien y el mal. Mormón, al escribir a su hijo Moroni sobre el tema del bautismo, coloca a los niños con deficiencias mentales en la misma categoría que los niños pequeños que están por debajo de la edad de responsabilidad. Ellos no requieren bautismo, porque la expiación de Jesucristo cuida de ellos de la misma manera que de los niños pequeños que mueren antes de alcanzar la edad de responsabilidad, según se expresa a continuación:
Porque he aquí, todos los niños pequeños viven en Cristo, así como también todos aquellos que están sin ley. Porque el poder de la redención viene sobre todos aquellos que no tienen ley; por tanto, el que no es condenado, o el que no está bajo condenación, no puede arrepentirse; y para tales el bautismo de nada sirve. (Moroni 8:22.)
Además, el Señor ha declarado:
Y además, os digo que a todo aquel que tiene conocimiento, ¿no le he mandado arrepentirse?
Y al que no tiene entendimiento, queda en mí hacer conforme a lo que está escrito… (D. y C. 29:49–50.)
Por lo tanto, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días considera a todos los niños con limitaciones mentales que reducen su capacidad de comprender de la misma manera que a los niños pequeños que están por debajo de la edad de responsabilidad. Son redimidos sin bautismo y entrarán en el reino celestial de Dios, donde, creemos, sus facultades y cualquier otra deficiencia serán restauradas de acuerdo con la misericordia y la justicia del Padre.

























