49
Retiro del Sacerdocio
Pregunta: “Cuando un hombre que posee el sacerdocio ha contristado al Espíritu del Señor y este le es retirado hasta el punto de que podemos decir: “Amén al sacerdocio o a la autoridad de ese hombre”, y luego se le pide a la persona en cuestión que ordene a otra persona al sacerdocio, ¿recibe realmente el ordenado dicho sacerdocio?”
Respuesta: Si es posible que esta ordenanza sea realizada por un hombre fiel, es mejor que así sea. Sin embargo, las circunstancias pueden ser tales que no exista la posibilidad de que la ordenanza sea efectuada nuevamente. Entonces, ¿qué puede hacerse? El Señor nos ha dado una clave para una situación semejante en Doctrina y Convenios. Dice lo siguiente:
Y esto sabréis con certeza: que no hay otro que sea nombrado para recibir mandamientos y revelaciones para vosotros sino él, si permanece en mí.
Pero de cierto, de cierto os digo que ningún otro será nombrado para este don, sino por medio de él; porque si le es quitado, no tendrá poder sino para nombrar a otro en su lugar. (D. y C. 43:3–4.)
En tales casos, y como usted sabe que los hemos tenido, la autoridad que posee las llaves debe ratificar lo que se ha hecho, porque la persona culpable no ha sido excomulgada. Por lo tanto, debido a las circunstancias, debemos aceptar la acción realizada de esta manera. También estamos justificados al hacerlo, porque la persona culpable había sido autorizada por una autoridad superior que desconocía la verdadera condición de aquel individuo. Ciertamente, tan pronto como se descubre la falta, se pone fin a cualquier actividad en el sacerdocio por parte de dicha persona.

























