Respuestas a Preguntas del Evangelio Volumen 3

2
Evidencia Bíblica de que
José Smith Fue Llamado por Dios


Pregunta: “Si José Smith fue verdaderamente llamado para ser profeta de Dios, seguramente habría algunas referencias proféticas a él en la Biblia. ¿Es posible señalar algunas antiguas predicciones que muestren que fue así llamado?”

Respuesta: Hay muchos pasajes en la Biblia que señalan el hecho de que un profeta sería llamado en los últimos días, y que habría revelaciones y visiones, y una restauración del evangelio en su plenitud. Si una persona piensa que el nombre de José Smith debería encontrarse en la Biblia escrito explícitamente letra por letra, buscará en vano. Parece bastante extraño que la verdad, que está tan claramente escrita mostrando una apostasía y una restauración del evangelio en los últimos días, sea tan generalmente mal entendida. La Biblia está llena de predicciones de una apostasía universal y de la necesidad de una restauración, y también de que nuevamente los cielos serían abiertos y nuestro Padre Eterno y su Hijo Jesucristo se comunicarían con profetas y establecerían el evangelio sobre la tierra. Ahora estamos viviendo en la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos, cuando Pablo dijo que Cristo “reuniría todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra”. (Efesios 1:10.) Pedro la llamó “los tiempos de la restauración” y “la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de todos sus santos profetas desde el principio del mundo”. (Hechos 3:19–21.)

NO HAY RESTAURACIÓN SIN PROFETAS

Si estas predicciones son verdaderas, entonces en nuestro tiempo debe haber un profeta y una iglesia reconocidos por el Padre y el Hijo en los cuales se encuentre la revelación divina. Seguramente no podría haber restauración ni tiempo de refrigerio sin un profeta investido de autoridad divina, como Moisés, poseyendo esta autoridad proveniente del cielo, porque ninguna persona puede asumir tal autoridad sin un llamamiento divino. Por lo tanto, tendría que haber una apertura de los cielos con nueva revelación y mandamiento. Además, el Señor predijo por medio de muchos profetas que todas las cosas serían restauradas y que nuevamente haría convenio con su pueblo. (Isaías 11:10–12; 29:10–14; Jeremías 31:31–34.)

En un artículo breve es imposible señalar todas las referencias en los escritos de los antiguos profetas relacionadas con la restauración del evangelio y la venida de una nueva y final dispensación en la que los profetas hablarían y dirían: “Así dice el Señor”. El élder Parley P. Pratt, en su Voz de Amonestación, publicada hace más de ciento veinte años, y su hermano, Orson Pratt, que escribió algunos años después, han publicado para el mundo abundante evidencia que demuestra el cumplimiento de la profecía en la misión del profeta José Smith. No es necesario repetir una y otra vez esta evidencia que ellos han declarado tan fielmente. Muchos otros también han hablado, y sus palabras han salido a un mundo incrédulo. Se llama nuevamente la atención de los creyentes sinceros en la misión divina de Jesucristo a los escritos de estos hombres. Si alguna persona desea una respuesta completa a esta pregunta, debería obtener estas publicaciones:

Por el élder Parley P. Pratt, en Voz de Amonestación:

  • Profecías Ya Cumplidas;
  • Profecías Aún Futuras;
  • El Reino de Dios;
  • La Restauración de los Santos y de Todas las Cosas;
  • El Origen de los Indios Americanos.

Publicaciones del élder Orson Pratt:

  • Autoridad Divina, o ¿Fue José Smith Enviado por Dios?;
  • El Reino de Dios;
  • La Autenticidad Divina del Libro de Mormón.

Cuando cualquier persona haya leído estos capítulos, si no queda convencida, entonces su caso verdaderamente es desesperado, porque la luz de la verdad no puede penetrar en su alma, o, a pesar de ella, se niega a creer. Dado que este asunto ha sido tratado tan cuidadosa y completamente por estos hermanos, y la evidencia está disponible, dirigiré ahora mi atención a algunos otros asuntos de suma importancia. Consideremos primero la profecía de Malaquías:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del convenio, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.

¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador y como jabón de lavadores.

Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.

Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados y como en los años antiguos.

Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y contra los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos.” (Malaquías 3:1–5.)

Los intérpretes bíblicos han declarado que esto se cumplió en los días del ministerio de Cristo; pero no es así. Es muy evidente que, a pesar de que Juan el Bautista vino en la Dispensación del Meridiano de los Tiempos y fue el precursor de Cristo, esta profecía no se cumplió entonces, sino que debía cumplirse en una época posterior, o en la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos. Esta profecía declara que: (1) Cristo vendría repentinamente a su templo como el mensajero del convenio. (2) Sería como fuego purificador y como jabón de lavadores, un refinador y purificador, para purificar a los hijos de Leví y limpiarlos, para que “ofrezcan a Jehová ofrenda en justicia”. (3) Sería un tiempo en que la ofrenda de Judá y Jerusalén sería agradable, como en los días antiguos y en los años pasados. (4) Sería un día de juicio y de rápido testimonio contra los hechiceros, adúlteros, perjuros y contra aquellos que oprimen a la viuda y al huérfano.

Seguramente estas cosas no sucedieron durante los días del ministerio de nuestro Señor cuando habitó entre los hombres. En aquel tiempo los levitas y los hijos de Judá se volvieron contra Él y lo llevaron a la muerte; todos soportaron su venida, y Él no vino en aquel ministerio para juzgar como fuego purificador. Los hijos de Leví no fueron purificados, ni ofrecieron una ofrenda en justicia.

EL SEÑOR VINO A SU TEMPLO

¡No! Debemos buscar un día posterior para el cumplimiento de esta profecía. Gran parte de esta predicción profética de Malaquías aún es futura; parte de ella ya se ha cumplido. El Señor vino repentinamente a su templo el 3 de abril de 1836. Fue en ese día cuando también vinieron otros mensajeros celestiales y cuando Moisés restauró las llaves para el recogimiento de Israel. Fue en ese día cuando Elías, quien poseía las llaves de la Dispensación de Abraham, vino y confirió las llaves de esa dispensación. Fue entonces cuando Elías el Profeta vino en cumplimiento de la profecía de Malaquías y restauró sus llaves para volver el corazón de los padres hacia los hijos y el corazón de los hijos hacia los padres.

En esta ocasión, Cristo aceptó y aprobó la obra de sus siervos, José Smith y Oliver Cowdery, poniendo así en funcionamiento la llave para la redención de Judá y Leví, a fin de que, en el debido tiempo del Señor, pudieran ofrecer sacrificios que fueran aceptables. Malaquías declaró con lenguaje muy claro que Elías debía venir “antes de la venida del día grande y terrible del Señor”, para volver el corazón de los padres hacia los hijos y el corazón de los hijos hacia los padres, para que la tierra no fuera herida con maldición. Existe abundante evidencia que puede presentarse para demostrar que el corazón de los hijos se ha vuelto hacia sus padres. Esto es evidente tanto en las naciones de la tierra como en La Iglesia de Jesucristo. La abundante investigación genealógica, el aumento del conocimiento y la búsqueda de los muertos son pruebas de que esta profecía se ha cumplido. ¿A quién vino Elías? ¿Hay algún ministro u otra persona en cualquier lugar del mundo que pueda testificar que Elías vino y le confirió estas llaves para salvar la tierra de una maldición, aparte del profeta José Smith y Oliver Cowdery? Puesto que nadie más ha hecho tal afirmación, y la evidencia es demasiado fuerte para negar que esta autoridad ha sido restaurada, debemos acudir a José Smith y Oliver Cowdery para encontrar el cumplimiento de esta predicción.

Además: El Señor declaró por medio de sus antiguos profetas que llegaría el tiempo en que los israelitas buscarían su tierra natal y serían establecidos en ella. Que este recogimiento ha comenzado es evidente para todo el mundo. Las antiguas profecías se están cumpliendo. ¿Ha reclamado alguna persona, aparte de José Smith y Oliver Cowdery, la restauración de estas llaves de autoridad? La evidencia está aquí de que han sido restauradas. ¿Ha afirmado algún otro ministro o sacerdote que el Señor le ha revelado y restaurado las llaves de la Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos? Solamente José Smith y Oliver Cowdery. Sin embargo, Pablo y Pedro predijeron claramente la restauración de esta autoridad divina. Ciertamente el Señor no hará nada sin revelarlo a sus siervos los profetas. (Amós 3:7; Daniel 2:29–44; 7:18–27.) El mundo cristiano ha cerrado los cielos para sí mismo. Ha declarado que no habrá más revelación, ni venida de ángeles ni visiones; por lo tanto, no puede reclamar haber recibido ninguna llave relacionada con la restauración. Sin embargo, vemos la evidencia de esta restauración ocurriendo sobre la tierra. Las antiguas profecías referentes a la venida de Cristo, la restauración de Israel y el otorgamiento de convenios a ellos (los israelitas) están todas cumpliéndose en la tierra. Estas cosas no pueden acontecer sin la ayuda de la autoridad divina y de siervos debidamente autorizados, nombrados mediante la apertura de los cielos.

EL REINO PERMANECERÁ PARA SIEMPRE

En la notable visión dada al rey Nabucodonosor de la imagen que representaba a las naciones desde los días de Nabucodonosor hasta el tiempo de la venida de Cristo, leemos que en los días de los reinos representados por los dedos de los pies, el “Dios del cielo” establecería un reino “que jamás será destruido; ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre”. Los Santos de los Últimos Días sostienen que este reino es La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Además, que es la “piedra” cortada del monte sin mano humana, la cual finalmente llegará a tener preeminencia sobre la faz de la tierra. “Y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sean dados al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. (Amós 3:7; Daniel 2:29–44; 7:18–27.)

Nadie más, aparte de José Smith, ha afirmado jamás que esta restauración y establecimiento del reino (es decir, la Iglesia de Jesucristo) le haya sido revelado. Sin embargo, todas las evidencias apuntan al hecho de que las señales predichas de la proximidad de la segunda venida de nuestro Señor están presentes. Seguramente la obra preparatoria para esa venida debe precederla. El evangelio restaurado e incontaminado debe estar aquí. Deben existir profetas que puedan recibir revelación y posean poderes celestiales. Los cielos deben estar abiertos y las comunicaciones divinas deben ser recibidas por alguien que haya sido comisionado para poner en orden, bajo la dirección de Jesucristo, todas las cosas preparatorias para su aparición como Rey de reyes y Señor de señores. José Smith ha proclamado al mundo que tal poder, llaves y autoridad le fueron conferidos. Ninguna otra persona se ha levantado para hacer semejante afirmación; sin embargo, esto fue revelado como preparación para estas trascendentales y finales restauraciones.

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