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¿Por Qué Dios No Crea
la Inteligencia y Previene el Mal?
Pregunta: “Si Dios es todopoderoso, ¿por qué no puede crear inteligencia? En Doctrina y Convenios, sección 93, versículo 29, leemos que “la inteligencia, o sea, la luz de verdad, no fue creada ni hecha, ni tampoco lo puede ser”. Si Él es todopoderoso, ¿por qué permite que el mal gobierne en el mundo?”
Respuesta: Quizás mientras dure la mortalidad no llegará el momento en que preguntas de esta clase dejen de formularse. El primer pensamiento que surge es que tales preguntas deberían ignorarse, pero como reaparecen de vez en cuando, quizá sea prudente responderlas. Además, podríamos presentar otras preguntas que pertenecen a la misma categoría. ¿Creó el Señor el tiempo o el espacio? ¡Qué absurda parece una pregunta así! El Señor ha dotado a los hombres de cierto grado de inteligencia o espíritu de razón, y espera que lo utilicen.
El Señor reveló al profeta José Smith esta gran verdad: que la materia es coeterna con Dios y siempre ha existido. Habría sido más razonable formular esta pregunta, puesto que muchos en el mundo cristiano están imbuidos de la idea de que Dios creó la materia de la nada.
LA INTELIGENCIA ES COETERNA CON DIOS
Si el Señor declara que la inteligencia, algo que no comprendemos plenamente, era coeterna con Él y siempre ha existido, no hay argumento que podamos o debamos presentar para contradecirlo. La razón por la cual no puede crear inteligencia es simplemente que la inteligencia, al igual que el tiempo y el espacio, siempre ha existido y, por lo tanto, no tuvo que ser creada. Sin embargo, las inteligencias mencionadas en el Libro de Abraham fueron organizadas, porque estas son hijos espirituales de Dios, hijos engendrados.
Ahora bien, el Señor me había mostrado a mí, Abraham, las inteligencias que fueron organizadas antes que el mundo fuese; y entre todas ellas había muchas de las nobles y grandes. (Abraham 3:22.)
De entre estas, el Padre escogió a sus gobernantes.
¡Qué insensato es declarar que Dios, nuestro Padre Eterno, no es todopoderoso porque existen algunas cosas que no fueron creadas, sino que siempre existieron! La realidad es que Él ha puesto todas esas cosas en uso. Las ha organizado, dispuesto, controla y obra en armonía con todas las cosas que han existido eternamente.
LA OPOSICIÓN ES NECESARIA
En respuesta a la segunda pregunta, la respuesta sencilla es que si nuestro Padre Eterno se negara a permitir que el mal existiera en el mundo, destruiría uno de los dones más grandes jamás concedidos al hombre: el don del albedrío. Quite este gran don y no podría haber recompensas ni castigos; ni exaltación ni condenación. El resultado sería caos y confusión. Este es precisamente el plan que Lucifer presentó en el gran concilio en los cielos. Es absolutamente necesario permitir la existencia del mal, así como es necesario recompensar el bien. Sin el gran don del albedrío, el cielo sería destruido y el infierno y Satanás obtendrían la victoria. Existe una ley divina que traerá recompensas y castigos.
Porque es preciso que haya una oposición en todas las cosas. De no ser así, hijo mío primogénito en el desierto, no se podría llevar a cabo la rectitud, ni tampoco la maldad, ni la santidad ni la miseria, ni el bien ni el mal. Por consiguiente, todas las cosas necesariamente tendrían que ser una sola; por tanto, si fuese un solo cuerpo, tendría que permanecer como muerto, sin vida ni muerte, ni corrupción ni incorrupción, felicidad ni miseria, ni sensibilidad ni insensibilidad.
Por tanto, tendría que haber sido creado para nada; por consiguiente, no habría habido propósito alguno en el fin de su creación. Por lo tanto, esto tendría que destruir la sabiduría de Dios y sus propósitos eternos, así como el poder, la misericordia y la justicia de Dios.
Y si decís que no hay ley, también diréis que no hay pecado. Y si decís que no hay pecado, también diréis que no hay justicia. Y si no hay justicia, no hay felicidad. Y si no hay justicia ni felicidad, no hay castigo ni miseria. Y si estas cosas no existen, no hay Dios. Y si no hay Dios, no existimos nosotros ni la tierra; porque no habría podido haber creación de cosas para actuar ni para ser actuadas; por tanto, todas las cosas habrían desaparecido. (2 Nefi 2:11–13.)
DIOS NO ESTÁ LIMITADO POR LA JUSTICIA
Nuestro Padre Eterno no está limitado por la justicia, sino que actúa de acuerdo con las leyes de la justicia, y concede recompensas y castigos sobre principios divinos conforme a leyes eternas. El Señor dice que conoce todas las cosas, y podemos estar seguros de que su plan es justo y verdadero.
Alma nos ha dado esta filosofía que es justa y verdadera:
¿No tenemos motivo para regocijarnos? Sí, os digo que nunca ha habido hombres que hayan tenido tan grande motivo para regocijarse como nosotros desde el principio del mundo; sí, y mi gozo me lleva aun a gloriarme en mi Dios; porque él tiene todo poder, toda sabiduría y todo entendimiento; comprende todas las cosas, y es un Ser misericordioso, hasta para la salvación de aquellos que se arrepientan y crean en su nombre. (Alma 26:35.)

























