Respuestas a Preguntas del Evangelio Volumen 2

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¿Tienen espíritu los animales?


Pregunta: “¿Tienen espíritu los animales? Si es así, ¿obtendrán la resurrección y, de ser así, adónde irán?”

Respuesta: La respuesta sencilla es que los animales sí tienen espíritu y que, mediante la redención efectuada por nuestro Salvador, saldrán en la resurrección para disfrutar de la bendición de la vida inmortal. La Biblia, tal como ha llegado hasta nosotros a través de numerosas traducciones y copias, no contiene la información concerniente a la inmortalidad del mundo animal con la claridad con que, sin duda alguna, estaba investida por la inspiración pura de las revelaciones del Señor. Sin embargo, todavía permanecen algunos pasajes que dan testimonio de la naturaleza eterna del mundo animal. Entre ellos se encuentran los siguientes:

Así fueron acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. . . .

Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,

y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra. (Génesis 2:1, 4–5.)

Entonces, antes de que la muerte viniera sobre el mundo, el Señor plantó un jardín para Adán y Eva y colocó sobre la tierra toda clase de ganados y criaturas vivientes, así como vegetación. Cuando Adán transgredió el mandamiento, todas las cosas sobre la tierra quedaron sujetas a la muerte, así como Adán y Eva, y la tierra misma participó de esta caída.

UN RELATO TAL COMO FUE ESCRITO POR MOISÉS

En la restauración de las escrituras originales al profeta José Smith, se nos da una imagen más clara de las condiciones tanto antes como después de la caída. Este es el relato tal como fue escrito por Moisés:

Y ahora, he aquí, te digo que estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día en que yo, Dios el Señor, hice los cielos y la tierra.

Y toda planta del campo antes que estuviese en la tierra, y toda hierba del campo antes que creciese. Porque yo, Dios el Señor, creé espiritualmente todas las cosas de que he hablado antes que existiesen naturalmente sobre la faz de la tierra. Porque yo, Dios el Señor, no había hecho llover sobre la faz de la tierra. Y yo, Dios el Señor, había creado a todos los hijos de los hombres; y todavía no había hombre para labrar la tierra; porque en el cielo los creé yo; y aún no había carne sobre la tierra, ni en el agua, ni en el aire;

pero yo, Dios el Señor, hablé, y subió de la tierra una niebla que regó toda la superficie del suelo. (Moisés 3:4–6.)

Luego, para dejar el asunto perfectamente claro, el Señor añadió esto:

Y de la tierra hice yo, Dios el Señor, crecer naturalmente todo árbol agradable a la vista del hombre; y el hombre podía contemplarlo. Y llegó a ser también un alma viviente. Porque era espiritual el día en que lo creé; pues permanece en la esfera en que yo, Dios, lo creé, sí, todas las cosas que preparé para el uso del hombre; y el hombre vio que era bueno para alimento. . . . (Ibíd., 3:9.)

Cuando el Señor reveló al profeta José Smith muchas cosas concernientes al Milenio y a los acontecimientos que habrían de precederlo y seguirlo, dio la siguiente declaración:

Y además, de cierto, de cierto os digo que cuando los mil años hayan terminado, y los hombres de nuevo empiecen a negar a su Dios, entonces preservaré la tierra solamente por un poco de tiempo;

y vendrá el fin, y los cielos y la tierra serán consumidos y pasarán, y habrá un cielo nuevo y una tierra nueva.

Porque todas las cosas viejas pasarán, y todas las cosas serán hechas nuevas, sí, los cielos y la tierra, y toda su plenitud, tanto los hombres como las bestias, las aves del aire y los peces del mar;

y ni un cabello ni una mota se perderán, porque son la obra de mis manos. (D. y C. 29:22–25.)

¿QUÉ SE ENTIENDE POR “LOS CUATRO SERES VIVIENTES”?

Mientras se reunía con un grupo de miembros de la Iglesia un día de marzo de 1832, al profeta José Smith se le hizo esta pregunta: “¿Qué debemos entender por los cuatro seres vivientes de que se habla en el mismo versículo?” (es decir, Apocalipsis 4:6). Su respuesta fue la siguiente:

Son expresiones figuradas usadas por Juan el Revelador al describir el cielo, el paraíso de Dios, la felicidad del hombre, de las bestias, de los reptiles y de las aves del aire; siendo lo espiritual a semejanza de lo temporal, y lo temporal a semejanza de lo espiritual; el espíritu del hombre a semejanza de su persona, así como también el espíritu de la bestia y de toda otra criatura que Dios ha creado. (Ibíd., 77:2.)

Nuevamente, al comentar sobre el Apocalipsis de Juan, el Profeta dijo:

Juan vio extrañas bestias en el cielo; vio allí realmente a toda criatura que estaba en el cielo… dando gloria a Dios. ¿Cómo lo prueban? (Véase Apocalipsis 5:13.) «Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendición, y la honra, y la gloria y el poder por los siglos de los siglos».

“SERES DE MIL FORMAS”

Supongo que Juan vio allí seres de mil formas, que habían sido salvados de diez mil veces diez mil tierras como esta: extrañas bestias de las cuales no tenemos ninguna concepción; todas podían verse en el cielo. El gran secreto consistía en mostrar a Juan lo que había en el cielo. Juan aprendió que Dios se glorifica al salvar todo lo que sus manos han hecho, ya sean bestias, aves, peces o seres humanos; y se glorificará juntamente con ellos.

Alguien dirá: «No puedo creer en la salvación de los animales». Cualquier hombre que les diga que esto no puede ser, les diría también que las revelaciones no son verdaderas. Juan oyó las palabras de las bestias dando gloria a Dios y las entendió. Dios, que hizo a las bestias, podía comprender todo idioma hablado por ellas. Los cuatro seres vivientes eran cuatro de los animales más nobles que habían cumplido la medida de su creación y habían sido salvados de otros mundos, porque eran perfectos; eran como ángeles en su propia esfera. No se nos dice de dónde vinieron, y yo no lo sé; pero Juan los vio y los oyó alabando y glorificando a Dios. (Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 291–292.)

En cuanto a dónde irán las bestias, las aves, los peces y todas las demás criaturas después de la resurrección, solo podemos expresar una opinión. Juan vio a muchas de ellas en el cielo, en la presencia de Dios. Es muy probable que ellas, al igual que la humanidad, sean distribuidas en los diversos reinos: celestial, terrestre y telestial. Bien podemos creer que en cada uno de estos reinos se asignarán criaturas de esta clase.