Respuestas a Preguntas del Evangelio Volumen 2

22
La Cremación de los Muertos


Pregunta: “Los países superpoblados han recurrido a la cremación de sus muertos para conservar espacio de terreno. Entiendo que en algunos países esto es obligatorio. ¿Cuál es la creencia de los Santos de los Últimos Días con relación a la práctica de la cremación?”

Respuesta: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días nunca ha adoptado una posición definitiva sobre esta cuestión. Presumiblemente nunca se emitirá ningún decreto al respecto. El asunto de la sepultura de los muertos, en lo que concierne a la Iglesia, es una cuestión individual o familiar. Si algún miembro de la Iglesia declarara en su testamento, o hiciera alguna manifestación general, que deseaba ser cremado, las autoridades de la Iglesia no intervendrían ni se opondrían, sino que lo considerarían algo en lo que no tienen preocupación oficial.

Desde el principio de los tiempos ha sido costumbre enterrar a los muertos, y de ninguna manera puedo yo, ni lo haría, hablar de tal forma que mis pensamientos sean considerados como doctrina de la Iglesia. Solo puedo expresar mi opinión personal, la cual es que cuando llegue el momento de morir, deseo que mi cuerpo sea depositado en el lugar escogido junto a mis seres queridos. Esta costumbre está en armonía con la tradición histórica.

LAS PARTÍCULAS ESENCIALES SERÁN RESTAURADAS

Es cierto que el cuerpo mortal, a su debido tiempo, vuelve a la tierra tal como el Señor predijo que sucedería. Gran parte del cuerpo cremado es llevada por el aire y solo queda una pequeña porción de cenizas. Sin embargo, es imposible destruir un cuerpo. No importa si un cuerpo es consumido por el fuego, sepultado en las profundidades del mar o colocado en una tumba; llegará el momento en que cada partícula esencial será llamada nuevamente a su lugar, y la persona cuyo cuerpo fue sepultado o dispersado por los vientos será reunida otra vez con cada parte esencial restaurada. Fue para llevar a cabo esta restauración que Jesucristo murió en la cruz, y es por su mandato que los elementos individuales serán llamados de regreso a su propio lugar. Jesús dijo a los judíos:

De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán;

Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;

Y también le dio autoridad para ejecutar juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.

No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz.

Y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. (Juan 5:25–29.)

LA RESURRECCIÓN DESDE UN PUNTO DE VISTA CIENTÍFICO

Hace varios años, el Dr. Joseph S. Amussen escribió un artículo sobre la resurrección desde un punto de vista científico. De ese artículo cito lo siguiente:

Hay un “polvo de estrellas” en nuestros cuerpos. Una sustancia gloriosa que es una herencia del pasado divino.

Es una materia inmortal que une la eternidad del pasado con la del futuro. Es un “polvo de estrellas” que forma los principios inteligentes y organizadores que componen nuestros verdaderos cuerpos individuales, y que se reviste con las sustancias alimenticias que asimilamos y utilizamos temporalmente.

José Smith fue el primero en llamar la atención sobre estas partículas de materia. Él las llamó las partes fundamentales de nuestros cuerpos.

Es interesante observar que los científicos están acercándose a la misma concepción que fue dada por primera vez al mundo por el Profeta.

En este artículo se compararán declaraciones hechas por los profetas de Dios y por hombres de ciencia en un esfuerzo por demostrar que la ciencia está comenzando a apoyar esta doctrina de la resurrección tal como la sostienen los Santos de los Últimos Días.

Al hablar de la resurrección, el élder Orson Pratt comentó que el cuerpo del hombre cambia cada siete años. Entonces el profeta José Smith, que estaba presente, hizo la siguiente declaración:

“No hay principio fundamental perteneciente a un sistema humano que pase a otro en este mundo ni en el venidero; no me importan las teorías de los hombres. Tenemos el testimonio de que Dios nos levantará, y Él tiene el poder para hacerlo. Si alguien supone que alguna parte de nuestros cuerpos, es decir, las partes fundamentales de ellos, alguna vez pasa a otro cuerpo, está equivocado.” — History of the Church, Vol. 5:339.

Mientras leía The Romance of Chemistry, de J. Arthur Thompson, encontré estas palabras:

“Algunos biólogos sostienen la opinión de que existe una ‘molécula última’ de la vida oculta en el protoplasma, la cual guarda el secreto de la interminable construcción y desintegración. Sir Ray Lankester da a esta ‘suprema sustancia vital’ el nombre de ‘plastógeno’, y dice respecto a su funcionamiento que, aunque puede agruparse con las cualidades químicas y físicas de otros cuerpos, las supera tanto en complejidad como en magnitud de resultados (toda la creación de la vida vegetal y animal), que su aparición constituye en efecto una nueva etapa, una adquisición repentina y para nosotros inexplicable.”

Esto corrobora las enseñanzas del Profeta e indica que los hombres de ciencia están comenzando a reconocer la doctrina de un “principio fundamental” de materia en nuestros cuerpos; y algunos, para darle un nombre, se refieren a ello con términos como “la molécula última de la vida”, “suprema sustancia vital” y “plastógeno”. (The Improvement Era, Vol. 30, pág. 701.)

LA MUNDANALIDAD NIEGA LA RESURRECCIÓN

Una razón para la cremación, presumiblemente, es que el mundo de hoy, incluso gran parte del llamado mundo cristiano, está negando que vaya a haber una resurrección. Por lo tanto, el cuerpo mortal vuelve al polvo para nunca más levantarse. Sin embargo, la resurrección es literalmente la salida de entre los muertos del cuerpo mortal, con cada parte que sea esencial intacta e inmortalizada, de modo que el cuerpo no vuelva a morir. Es cierto que el cuerpo inmortal será purificado y que el material grosero que no sea una parte esencial será eliminado. No importa en absoluto cuál haya sido la disposición final del cuerpo; toda parte esencial será restaurada a su propia estructura. Las personas resucitadas aparecerán tal como eran en la vida mortal, solo que con cuerpos celestiales, cuerpos terrestres, cuerpos telestiales y otros cuerpos que no recibirán gloria alguna. Pero cada uno conservará su identidad individual y será reconocido como tal después de la resurrección. (Alma 11:43–44.)