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Moisés y Elías en la Transfiguración
Pregunta: “¿Cuál fue el propósito de la misión de Moisés y Elías en la transfiguración del Salvador, cuando llevó consigo a Pedro, Santiago y Juan al monte?”
Respuesta: Es muy evidente que esta fue una misión sagrada cuyos detalles completos no fueron revelados al mundo. La única mención del propósito de esa visita es dada por Lucas, quien indica que Moisés y Elías hablaron con Jesús acerca de su muerte, la cual habría de cumplirse en Jerusalén. Las preguntas hechas a Jesús por los apóstoles mientras descendían del monte sugieren que se dijo algo relacionado con la restauración de todas las cosas antes de la segunda venida del Señor. Sin embargo, se les dio el estricto mandamiento de no revelar lo que había sucedido, ni siquiera a sus compañeros, hasta después de la resurrección del Salvador. Es bastante evidente que mucho de lo que ocurrió era de una naturaleza tan sagrada que no debía ser revelado al mundo.
EL TESTIMONIO DE PEDRO
Pedro, en años posteriores, dio testimonio de la importancia de esta visión celestial como una evidencia de la divinidad de Jesucristo, con las siguientes palabras:
Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad.
Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo cuando estábamos con él en el monte santo.
Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;
entendiendo primero esto: que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada.
Porque la profecía nunca fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. (2 Pedro 1:16–21.)
Parece evidente que, mientras estaban en el monte, estos tres apóstoles recibieron una investidura y una comisión para actuar como una presidencia en la Iglesia después de la crucifixión de nuestro Señor. El Señor reveló al profeta José Smith lo siguiente en relación con esta manifestación espiritual:
El Sacerdocio es eterno. El Salvador, Moisés y Elías dieron las llaves a Pedro, Santiago y Juan en el monte, cuando fueron transfigurados delante de él. El Sacerdocio es eterno: sin principio de días ni fin de años; sin padre, sin madre, etc. Si no hay cambio en las ordenanzas, no hay cambio en el Sacerdocio. Dondequiera que se administren las ordenanzas del Evangelio, allí está el Sacerdocio. (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 158.)

























