Respuestas a Preguntas del Evangelio Volumen 2

33
¿Cómo Puede un Espíritu Ser
Miembro de la Trinidad?


Pregunta: “¿Cómo explica usted que el Espíritu Santo, siendo un Espíritu, también sea miembro de la Trinidad, si se nos enseña que el espíritu sin el cuerpo no puede recibir una plenitud de gozo? ¿Llegará el tiempo en que el Espíritu Santo reciba un cuerpo?”

Respuesta: Hay tanto relacionado con el evangelio que estamos obligados a hacer, y tantos mandamientos que observar y ordenanzas que recibir para obtener una exaltación en el reino de Dios, que no deberíamos tener tiempo para entrar en especulaciones con respecto al Espíritu Santo. Al tercer miembro de la Trinidad se le han asignado ciertos deberes que son esenciales en el plan de redención. Nosotros, los miembros de la Iglesia, debemos vivir de tal manera que podamos tener su compañía y así ver nuestra mente vivificada, nuestro conocimiento aumentado y nuestra salvación asegurada. Sin esta compañía no somos nada; nuestra mente no podría ser iluminada y nuestra comprensión del evangelio eterno se vería afectada. ¿Por qué no dejar en paz los asuntos que de ninguna manera nos conciernen y dedicar nuestro tiempo a obtener el conocimiento esencial para nuestra salvación mediante la guía inspirada del Espíritu Santo?

NO HAY TIEMPO PARA ESPECULAR

Uno de los consejos más sabios que el profeta José Smith dio a los miembros de la Iglesia fue que dejaran las cosas misteriosas en paz. De hecho, no tenemos tiempo que perder en tales asuntos si empleamos nuestro tiempo en las cosas esenciales relacionadas con nuestra salvación.

Leemos en la Perla de Gran Precio (Moisés 1) que el Salvador realizó una obra maravillosa como Espíritu. Por mandato de su Padre creó mundos, evidentemente similares al nuestro, con el propósito de llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre. Fue Jesús quien dio mandamientos a Adán después de que fue expulsado del Jardín de Edén y quien dirigió a Enoc y a Noé antes del diluvio. Fue Cristo quien nombró a Abraham e hizo convenio con él de que por medio de su posteridad serían bendecidas todas las naciones. Fue Él quien llamó a Moisés para sacar a Israel de Egipto y quien escribió con su dedo sobre las tablas de piedra. No tuvo cuerpo hasta que nació en Belén. Si Cristo pudo hacer estas cosas como Espíritu, el Espíritu Santo puede llevar a cabo la mente y la voluntad del Padre y del Hijo como Espíritu. Se nos enseña claramente que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios, es decir, una sola Trinidad; que el Espíritu Santo conoce la mente y la voluntad del Padre y del Hijo y tiene la misión de enseñar a quienes guardan los convenios que hacen con el Señor. No podemos compararnos a nosotros mismos ni a nuestro destino con el Espíritu Santo y la posición que él ocupa. La especulación sobre tales asuntos no edifica.

LA MISIÓN DEL ESPÍRITU SANTO

Después de que Jesús regresó a su Padre, el Espíritu Santo fue enviado a sus discípulos para enseñarles y recordarles las cosas. Jesús les dijo estas palabras unas horas antes de ser entregado a sus enemigos, prometiéndoles que les enviaría el Espíritu Santo:

Si me amáis, guardad mis mandamientos.
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre;
El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros. (Juan 14:15–17.)

El mundo religioso está sin la guía del Espíritu Santo. Muchas personas creen que poseen ese gran don, pero sin el bautismo efectuado por autoridad divina y la imposición de manos para el don del Espíritu Santo, ese don y esa guía no se reciben, porque el Señor lo ha declarado de manera muy definida. Sí tienen la guía que proviene del Espíritu de Cristo, y este don los conducirá a la verdad si escuchan su voz. (D. y C. 84:45–53; Moroni 7:16.) La única excepción es la mencionada por Moroni para todos aquellos que lean sinceramente el Libro de Mormón con un corazón lleno de oración.

BUSCAD LO QUE HA SIDO REVELADO

He aquí, quisiera exhortaros a que cuando leáis estas cosas, si la sabiduría de Dios dispone que las leáis, recordéis cuán misericordioso ha sido el Señor para con los hijos de los hombres, desde la creación de Adán hasta el momento en que recibáis estas cosas, y lo meditéis en vuestros corazones.

Y cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios, el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si estas cosas no son verdaderas; y si preguntáis con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo.

Y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas. (Moroni 10:3–5.)

Según el profeta José Smith, el Señor manifestará su verdad al buscador sincero de la verdad, tal como lo hizo con Cornelio; pero después de que se ha dado el testimonio y la persona lo rechaza, no vendrá ninguna manifestación adicional.

Demasiados miembros de la Iglesia se preocupan por cosas que no nos conciernen y que no han sido reveladas. Descuidan los asuntos de mayor importancia y no buscan la luz y la verdad que sí han sido reveladas, ni procuran obtener y ser fieles a las ordenanzas y convenios tan esenciales para nuestra salvación.