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No segregación
Pregunta: “Dado que el gobierno ha adoptado una política de no segregación, ¿cómo puede la Iglesia mantener una doctrina de segregación que niega a los negros el derecho de poseer el sacerdocio?”
Respuesta: Durante la última década ha surgido en este país, los Estados Unidos, una ola de “no segregación”; es decir, que debe existir igualdad en todas las cosas entre las razas blancas y la raza negra. Se dice que esta doctrina de igualdad social y de mezcla común de estas razas tiene como propósito eliminar finalmente a la raza negra mediante la absorción por medio de matrimonios mixtos. Este asunto de la amalgamación ha sido impuesto en gran medida por los jueces de la Corte Suprema de los Estados Unidos. Esta tendencia hacia la “igualdad” en todas las cosas ha provocado una avalancha de correspondencia proveniente de todas partes de la Iglesia preguntando cómo es que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se mantiene en oposición y enseña una doctrina de segregación negando al negro el derecho de poseer el sacerdocio. Algunas de estas cartas manifiestan un espíritu de resentimiento y afirman que la Iglesia es culpable de una gran injusticia, puesto que “todos los hombres fueron creados libres e iguales”. Esta respuesta se escribe para colocarnos en la luz correcta ante los miembros.
Ninguna iglesia u otra organización insiste más que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en que los negros deben recibir todos los derechos y privilegios que puedan concederse a cualquier otra persona en el verdadero sentido de igualdad declarado en la Declaración de Independencia. Deben ser iguales en cuanto a “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. Deben ser iguales en materia de educación. No se les debe impedir obtener conocimiento ni llegar a ser competentes en cualquier campo de la ciencia, el arte o las ocupaciones mecánicas. Deben ser libres para elegir cualquier tipo de empleo, dedicarse a los negocios en cualquier campo que deseen y hacer sus vidas tan felices como sea posible, sin interferencia de hombres blancos, sindicatos laborales o cualquier otra fuente. En la defensa de estos privilegios, los miembros de la Iglesia se mantendrán firmes.
LOS NEGROS PUEDEN DISFRUTAR DE LA MEMBRESÍA EN LA IGLESIA
En materia de religión también pueden elegir cualquier fe que deseen. La Iglesia no les prohíbe la membresía, y tenemos miembros de la raza negra en la Iglesia. Si un negro es bautizado y permanece fiel y leal, entrará en el reino celestial; pero no son las autoridades de la Iglesia quienes han puesto una restricción sobre él con respecto a la posesión del sacerdocio. No fue el profeta José Smith ni Brigham Young. ¡Fue el Señor! Si un negro desea unirse a la Iglesia, le daremos todo el aliento que podamos, pero no podemos prometerle que recibirá el sacerdocio.
Razonemos juntos. En el Libro de Moisés, capítulo 4, y en el Libro de Abraham, capítulo 3, se nos enseña que se celebró un concilio en los cielos y que nuestro Padre Eterno presentó un plan mediante el cual podríamos venir a la tierra y recibir tabernáculos (cuerpos) de carne y huesos para nuestros espíritus, los cuales son hijos e hijas engendrados para Dios. También aprendemos que una tercera parte de esos espíritus se rebeló contra el plan y siguió a Satanás. Por ello se les negó cuerpos de carne y huesos y tuvieron que permanecer como espíritus. ¿Por qué quienes se quejan acerca del negro y el sacerdocio no se quejan también del castigo que se dio a esta tercera parte de los espíritus? ¡A ellos se les negaron incluso las bendiciones de recibir cuerpos! ¿Fue esto una injusticia por parte de nuestro Padre Eterno? Pues bien, hubo otros espíritus allí que no fueron fieles en guardar su primer estado. (Abraham 3:23–28.) Sin embargo, no han pecado hasta perder su derecho a recibir cuerpos, venir a la tierra y recibir la resurrección. Fueron restringidos en los privilegios concedidos a aquellos que guardaron su primer estado y a quienes se les prometió que tendrían “gloria añadida sobre sus cabezas por los siglos de los siglos”. (Ibíd., 3:26.) Por lo tanto, el Señor preparó una vía mediante el linaje de Caín para que estos espíritus vinieran a la tierra, pero bajo la restricción del sacerdocio.
RESTRICCIÓN DEL SACERDOCIO
Permítanme llamar su atención a los siguientes pasajes del Libro de Moisés en la Perla de Gran Precio:
Y el Señor me dijo: Profetiza; y profeticé, diciendo: He aquí, el pueblo de Canaán, que es numeroso, saldrá en orden de batalla contra el pueblo de Shum, y los matará hasta destruirlos completamente; y el pueblo de Canaán se dividirá en la tierra, y la tierra será estéril e improductiva, y ningún otro pueblo habitará allí sino el pueblo de Canaán;
Porque he aquí, el Señor maldecirá la tierra con gran calor, y su esterilidad permanecerá para siempre; y vino una negrura sobre todos los hijos de Canaán, de modo que fueron despreciados entre todos los pueblos.
Y aconteció que Enoc continuó llamando al arrepentimiento a todo el pueblo, excepto al pueblo de Canaán;
Y Enoc también vio al resto del pueblo que eran los hijos de Adán; y eran una mezcla de toda la descendencia de Adán, excepto la descendencia de Caín; porque la descendencia de Caín era negra y no tenía lugar entre ellos. (Moisés 7:7, 8, 12, 22.)
Y del Libro de Abraham en la Perla de Gran Precio:
Ahora bien, este rey de Egipto era descendiente de los lomos de Cam y participante por nacimiento de la sangre de los cananeos.
De esta descendencia surgieron todos los egipcios, y así la sangre de los cananeos fue preservada en la tierra.
La tierra de Egipto fue descubierta primero por una mujer, que era hija de Cam y de Egyptus, cuyo nombre en caldeo significa Egipto, lo que quiere decir aquello que está prohibido.
Cuando esta mujer descubrió la tierra, esta estaba cubierta por las aguas; después estableció allí a sus hijos, y así, de Cam, surgió aquella raza que preservó la maldición en la tierra.
Ahora bien, el primer gobierno de Egipto fue establecido por Faraón, el hijo mayor de Egyptus, la hija de Cam, y fue según la forma de gobierno de Cam, la cual era patriarcal.
Faraón, siendo un hombre justo, estableció su reino y juzgó a su pueblo sabia y justamente todos los días de su vida, procurando diligentemente imitar aquel orden establecido por los padres en las primeras generaciones, en los días del primer gobierno patriarcal, es decir, en el reinado de Adán, y también de Noé, su padre, quien lo bendijo con las bendiciones de la tierra y con las bendiciones de la sabiduría, pero lo maldijo en lo concerniente al sacerdocio. Ahora bien, siendo Faraón de aquel linaje por el cual no podía tener derecho al sacerdocio, aunque los faraones procuraban reclamarlo de Noé por medio de Cam, por tanto mi padre fue descarriado por su idolatría. (Abraham 1:21–27.)
OTRAS RAZONES POR LAS QUE EL NEGRO NO PUEDE POSEER EL SACERDOCIO
Sírvase consultar los capítulos 15 y 16 de The Way to Perfection para obtener más luz con relación a la razón por la cual el negro no puede recibir el sacerdocio. En resumen, es la siguiente: debido a una transgresión en el primer estado, queda privado en este segundo estado. Puesto que Caín mató a su hermano Abel con el fin de obtener para sí todos los derechos del sacerdocio para que descendieran por medio de su linaje, el Señor decretó que los hijos de Caín no tendrían el privilegio de portar el sacerdocio hasta que Abel tuviera posteridad que pudiera poseer el sacerdocio, y eso tendrá que ocurrir en un futuro muy lejano. Cuando esto se haya cumplido en algún otro mundo, entonces las restricciones serán removidas de los hijos de Caín que hayan sido fieles en este “segundo” estado.
Podemos imaginar fácilmente que habrá muchos, después de la resurrección, tanto hombres como mujeres, que serán asignados a los reinos telestial y terrestre, y que habrá muchos que se quejarán y acusarán a nuestro Padre Celestial de injusticia porque privará a tantos de sus hijos de la exaltación. Bien podemos creer que algunos proclamarán que Dios es injusto porque ha restringido a tantos de recibir las bendiciones del sacerdocio y los ha colocado en estos reinos, aun cuando son juzgados según sus obras.

























