Respuestas a Preguntas del Evangelio Volumen 2

35
¿Está el Espíritu del Señor
con Todo Hombre?


Pregunta: “Durante el estudio de nuestra lección se hizo la afirmación de que el Espíritu del Señor ha sido retirado de la tierra. Más tarde se definió esto como el Espíritu de verdad que alumbra a todo hombre que viene al mundo. ¿Es así? Si lo es, ¿por qué los misioneros siguen predicando que el Espíritu del Señor está con todo hombre, para que pueda distinguir entre el bien y el mal? ¿Ha sido retirado el Espíritu del Señor de los miembros de la Iglesia así como del mundo en general? Cuando me uní a la Iglesia, se me dijo que el Espíritu del Señor inspiraba a los grandes hombres de la tierra: médicos, inventores, científicos y otros. ¿Quién los inspira ahora?”

Respuesta: La palabra del Señor dada a Joel se está cumpliendo, y se ha estado cumpliendo desde la organización de la Iglesia, y el Señor todavía está derramando su Espíritu sobre ciertos individuos que están descubriendo, inventando y llevando a cabo sus propósitos en la tierra; y continuará haciéndolo hasta que sus propósitos sean cumplidos.

EL ESPÍRITU DE CRISTO

El Espíritu de Cristo, o Luz de la Verdad, no debe confundirse con el Espíritu Santo. El Espíritu de Cristo, según ha revelado el Señor, “da luz a todo hombre que viene al mundo; y el Espíritu ilumina a todo hombre por el mundo, que escucha la voz del Espíritu”. (D. y C. 84:46.)

Juan el apóstol escribió:

Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, a fin de que todos creyesen por medio de él.

No era él la Luz, sino para que diese testimonio de la Luz.

Aquella era la Luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene al mundo. (Juan 1:6–9.)

El Espíritu Santo es un Personaje de Espíritu, el Consolador que Cristo dijo que enviaría para iluminar la mente de sus discípulos después que él los dejara. Mientras que la Luz de Cristo, o Espíritu de Cristo, es un don que recibe todo hombre, el Espíritu Santo se da únicamente a aquellos que han sido bautizados para la remisión de sus pecados y sobre cuya cabeza se han impuesto las manos por alguien divinamente autorizado que posee el Santo Sacerdocio de Dios. Lamentablemente, miles de personas en el mundo creen que tienen este don, habiendo sido engañadas por quienes no poseen esta autoridad; pero el Señor dijo a sus discípulos:

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre;

El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. (Ibíd., 14:16–17.)

Por lo tanto, no importa cuán buena pueda ser una persona, no tiene derecho a la guía constante del Espíritu Santo hasta que haya obedecido los mandamientos, haya sido debidamente bautizada y confirmada por alguien que posea la autoridad divina.

INSPIRACIÓN DADA A LOS HOMBRES DE TALENTO

Cuando Joel declaró por inspiración que el Señor derramaría su Espíritu sobre toda carne, no quiso decir que este Espíritu, que sería derramado con tanta abundancia, fuese el Espíritu Santo. Que algunos recibirían el Espíritu Santo es evidente, pero lo que habría de recibirse tan universalmente sería la Luz de Cristo. Los muchos acontecimientos notables, descubrimientos e invenciones de los siglos recientes, particularmente desde la restauración del evangelio, prueban que esta tesis es verdadera. El tiempo de preparación para la restauración del evangelio comenzó varios cientos de años atrás, cuando no había nadie sobre la tierra que pudiera efectuar bautismos válidos ni conferir el don del Espíritu Santo. La inspiración dada a los llamados reformadores, la invención de la imprenta y la producción de libros que podían ponerse en manos de la multitud, el descubrimiento del hemisferio occidental y mil otras cosas fueron el comienzo del cumplimiento de la profecía de Joel. Estas maravillas han venido rápidamente desde principios del siglo diecinueve, y particularmente desde la organización de la Iglesia. Para llevar a cabo estos grandes descubrimientos, el Señor ha utilizado a hombres que aparentemente, y aun jactanciosamente, no tienen fe en él; sin embargo, debido a sus talentos, él ha considerado conveniente utilizarlos.

LOS DESCUBRIMIENTOS CAMBIAN LA MANERA DE VIVIR

Todas estas cosas maravillosas que han cambiado la forma de vida y de acción han venido, y continúan viniendo, porque ha llegado el tiempo para ellas, y todo es preparatorio para la venida del Hijo de Dios. Nada de esto impide que el Señor retire su Espíritu, es decir, la guía en rectitud y verdad, de estos mismos hombres y de muchos otros. Él ha dicho:

Yo, el Señor, estoy enojado con los malvados; estoy reteniendo mi Espíritu de los habitantes de la tierra.

He jurado en mi ira, y he decretado guerras sobre la faz de la tierra, y los malvados matarán a los malvados, y el temor vendrá sobre todo hombre;

Y aun los santos escaparán apenas; sin embargo, yo soy el Señor, estoy con ellos, y descenderé del cielo desde la presencia de mi Padre y consumiré a los malvados con fuego inextinguible. (D. y C. 63:32–34.)

Porque yo, el Todopoderoso, he puesto mis manos sobre las naciones para castigarlas por su maldad.

Y saldrán plagas, y no serán quitadas de la tierra hasta que haya completado mi obra, la cual será abreviada en justicia. (Ibíd., 84:96–97.)

Y al que no se arrepienta, le será quitada aun la luz que ha recibido; porque mi Espíritu no contenderá siempre con el hombre, dice el Señor de los Ejércitos. (Ibíd., 1:33.)

LOS MALVADOS RECIBEN INSPIRACIÓN DE SATANÁS

La actual confusión y las contiendas en el mundo se deben al hecho de que los líderes de las naciones están recibiendo su inspiración de Satanás y no del Señor. Su Espíritu les ha sido retirado, de acuerdo con su promesa, en asuntos espirituales. El Señor estaría dispuesto a dirigirlos, pero ellos no buscan su consejo. El espíritu del maligno está poniendo en sus mentes ideas vanas y fantásticas, y está llevando a la humanidad cada vez más lejos de la verdad mientras ellos se jactan de su propia fuerza, en tanto que el Todopoderoso está en los cielos y, sin duda, se ríe de su necedad.

El Espíritu del Señor no ha sido retirado de aquellos que están dispuestos a guardar sus mandamientos.