Respuestas a Preguntas del Evangelio Volumen 2

37
“Nadie Ha Visto Jamás a Dios”
una Mala Traducción


Pregunta: “¿Cómo pudo José Smith ver a Dios, como afirma la Iglesia, cuando la Biblia declara claramente en San Juan 1:18: ‘A Dios nadie le vio jamás’, y en Éxodo 33:20: ‘No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá’?”

Respuesta: Usted cita Éxodo 33:20: “Y dijo: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.” Sin embargo, en el mismo capítulo, el versículo 11 dice así: “Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero.”

Es de esperarse que usted sepa que la Biblia ha llegado hasta nosotros a través de muchas traducciones y que ha sido copiada numerosas veces; además, no existe ningún manuscrito original de ninguno de los libros de la Biblia. Los escribas, desde el principio y a lo largo de los años, tuvieron que escribir cada palabra a mano. Además, los manuscritos originales no fueron escritos como escribimos hoy, con palabras separadas, sino en escritura uncial; es decir, las palabras aparecían juntas de esta manera: deestamanerasehacíamuydifícildescubrirelsignificadocorrecto, y así se introdujeron errores.

Ningún estudioso serio de la Biblia hoy cree que ésta haya llegado hasta nosotros en su forma perfecta y original. Los escribas omitieron palabras y frases, así como nosotros a veces omitimos algo al escribir a máquina, incluso saltándose una línea completa y cambiando así el significado. Además, en ocasiones los escribas añadieron explicaciones o interpretaron los textos según sus propias opiniones. Estas cosas son generalmente comprendidas. Por lo tanto, encontramos errores y contradicciones en la Biblia.

DIOS SE APARECIÓ A SUS PROFETAS ANTIGUOS

Hay demasiados pasajes que declaran de manera muy definida que Dios sí apareció “cara a cara” a sus antiguos siervos. Por lo tanto, los pasajes que declaran que ningún hombre lo ha visto deben contener algún error. Por ejemplo, el pasaje de Juan 1:18, al que usted se refiere, probablemente se deba al hecho de que un traductor, en tiempos más recientes, no creía que Dios fuera un Personaje y, por consiguiente, no podía ser visto. Esta idea nos ha llegado desde la introducción del Credo Atanasiano en el año 325 d.C. El profeta José Smith nos ha dado una corrección de este pasaje de la siguiente manera:

Y nadie ha visto a Dios jamás, excepto aquel que ha dado testimonio del Hijo; porque si no es por medio de él, nadie puede ser salvo.
(Juan 1:19, Versión Inspirada. Compárese con Juan 1:18, Versión del Rey Santiago).

Asimismo, en 1 Juan 4:12, el Señor reveló a José Smith la siguiente corrección:

Nadie ha visto a Dios jamás, excepto aquellos que creen. Si nos amamos unos a otros, Dios mora en nosotros, y su amor es perfecto en nosotros. (Compárese con 1 Juan 4:12, Versión del Rey Santiago).

Ahora consideremos otros versículos del Evangelio de Juan en la Versión Autorizada:

Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre y aprendió de él, viene a mí.

No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.
(Juan 6:45–46).

Si no fuéramos conscientes de que existen malas traducciones, parecería que nuestro Salvador se contradijo a sí mismo. El último versículo (Juan 6:46) no armoniza con Juan 1:18.

Leemos que Abraham habló con Dios cara a cara, y que Dios también habló con Enoc y con otros. (Génesis 5:24; 17:1–9; Moisés 1:1–2; 6:43). El mundo moderno, sin embargo, no quiere aceptar estas cosas y ha rechazado al Dios viviente para sustituirlo por uno que no puede ser visto ni oído.