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La Señal de la Paloma
Pregunta: “En nuestra clase de misioneros de estaca tuvimos una discusión relacionada con el descenso del Espíritu Santo y su reposo sobre Jesús en el momento de su bautismo por Juan. En Mateo 3:16 y Marcos 1:10 leemos que Juan vio al Espíritu Santo descender ‘como paloma’; y en Lucas 3:22: ‘Y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como paloma’. En 1 Nefi 11:27 se declara que Nefi vio en visión el bautismo de Cristo, y dice: ‘Vi abrirse los cielos, y al Espíritu Santo descender del cielo y reposar sobre él en forma de paloma’. Esto concuerda con lo que está escrito en Doctrina y Convenios, sección 93, versículo 15: ‘Y yo, Juan, doy testimonio; y he aquí, los cielos fueron abiertos, y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de paloma y reposó sobre él…’. Esto se repite en 2 Nefi 31:8.
Ahora bien, sabemos que el Espíritu Santo es un Personaje de Espíritu con la forma de un hombre y el tercer miembro de la Trinidad; pero no tenemos claro de qué manera reposó sobre el Salvador, si descendió como lo haría una paloma o si realmente tomó la forma de una paloma. ¿Cómo podemos explicar esto a un investigador?”
Respuesta: El profeta José Smith nos ha dado la explicación más clara de este maravilloso acontecimiento al tratar la cuestión de la grandeza de Juan. Dijo que Juan era uno de los más grandes profetas. Su grandeza no se debía a que profetizara o realizara grandes milagros, sino a que recibió la misión de preparar el camino delante del Señor y también tuvo el honor de bautizarlo. Dijo José Smith:
¿Quién condujo al Hijo de Dios a las aguas del bautismo y tuvo el privilegio de contemplar al Espíritu Santo descender en forma de paloma, o más bien en la señal de la paloma, como testimonio de esa administración? La señal de la paloma fue instituida antes de la creación del mundo como testimonio del Espíritu Santo, y el diablo no puede venir en la señal de la paloma. El Espíritu Santo es un personaje y tiene la forma de un personaje. No se limita a la forma de una paloma, sino que aparece en la señal de la paloma. El Espíritu Santo no puede transformarse en una paloma; pero la señal de la paloma fue dada a Juan para significar la verdad del hecho, ya que la paloma es un emblema o símbolo de verdad e inocencia. (Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 275–276.)
LA PALOMA ES UN EMBLEMA DE PUREZA
No ponemos en duda el hecho de que el Espíritu Santo se apareció a Juan en la forma de una paloma y que la señal de la paloma le fue dada como evidencia convincente de que verdaderamente era el Hijo de Dios a quien había bautizado. También es cierto que a Nefi se le concedió en visión tener la misma experiencia. Él vio el bautismo de nuestro Señor y al Espíritu Santo descender sobre Él aparentemente en forma de paloma, siendo la paloma un emblema de pureza.
Es interesante considerar otros pasajes de las Escrituras relacionados con la paloma. Satanás no puede imitar esta señal; esa es una de las cosas que le están vedadas. La paloma ha sido considerada un emblema sagrado a lo largo de la historia de Israel. Fue la paloma que Noé envió fuera del arca y que regresó con la evidencia de que las aguas se habían retirado de la faz de la tierra. La paloma, como símbolo de pureza, se ofrecía en sacrificio en el antiguo Israel y quizás aún antes, mediante lo cual ciertos pecados eran purificados. Entre estos, uno de los principales era la purificación de la madre después del nacimiento de los hijos, como sigue:
Y cuando los días de su purificación se cumplan, por hijo o por hija, traerá un cordero de un año para holocausto, y un palomino o una tórtola para expiación por el pecado, a la puerta del tabernáculo de reunión, al sacerdote;
y él lo ofrecerá delante de Jehová, y hará expiación por ella, y quedará limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley para la que diere a luz hijo o hija.
Y si no tiene lo suficiente para un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos palominos; uno para holocausto y otro para expiación por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia. (Levítico 12:6–8.)
Poco tiempo después del nacimiento de nuestro Salvador, cuando se cumplieron los días de la purificación de su madre, “lo trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor…
Y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas o dos palominos.” (Lucas 2:22, 24.)
Al aconsejar a sus apóstoles cuando estaban a punto de salir en su primer viaje misional, el Señor les dijo:
He aquí, yo os envío como ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas. (Mateo 10:16.)

























