Respuestas a Preguntas del Evangelio: Volumen 1

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La salvación de los niños pequeños


Pregunta: “En nuestra clase estábamos discutiendo la declaración hecha por el Profeta José Smith: ‘Y también contemplé que todos los niños que mueren antes de llegar a los años de responsabilidad son salvos en el reino celestial de los cielos.’ (D.H.C. 2:381.)

“Algunos de los presentes pensaron que no parecía lógico que todos los niños, sin importar su raza o credo, fueran salvos en el reino celestial, mientras que sus padres no podrían obtener la gloria celestial. Citaron el caso de un bebé negro como ejemplo. Agradeceremos cualquier aclaración sobre este tema.”

Respuesta: Difícilmente es apropiado que los miembros de la clase entretengan dudas con relación a una revelación del Señor, pero es perfectamente correcto que pidan una explicación cuando no logran entenderla.

No existe ni inconsistencia en esta revelación ni injusticia hacia los padres que rehúsan arrepentirse y recibir el evangelio. El Señor ha revelado que: “Todo espíritu de hombre era inocente en el principio; y habiendo Dios redimido al hombre de la caída, los hombres volvieron de nuevo, en su estado infantil, a ser inocentes delante de Dios.”(D. y C. 93:38.)

Además, Él ha dicho:

Pero he aquí, os digo que los niños pequeños son redimidos desde la fundación del mundo mediante mi Unigénito; por tanto, no pueden pecar, porque no se da poder a Satanás para tentar a los niños pequeños sino hasta que empiezan a ser responsables delante de mí.(Ibíd., 29:46–47.)

El Salvador también tomó a los niños pequeños y los bendijo, diciendo a Sus discípulos:

Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.(Mateo 19:14.)

Puesto que toda la humanidad viene al mundo inocente en lo que respecta a esta vida mortal, y no se les imputa pecado alguno, si muriesen en su niñez antes de ser responsables de sus hechos, sería manifiestamente injusto condenarlos, ya sean blancos, morenos o negros.

Nefi escribió:

“. . . y él no hace nada sino lo que es claro para los hijos de los hombres; e invita a todos a venir a él y participar de su bondad; y a ninguno de los que vienen a él rechaza, sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres; y se acuerda de los paganos; y todos son iguales ante Dios, tanto judíos como gentiles.”(2 Nefi 26:33.)

LOS NIÑOS INOCENTES NO TIENEN LA CULPA

No es culpa de los niños inocentes que mueren el que sus padres no entren en la Iglesia y rehúsen aceptar el evangelio. Mediante la misericordia y justicia de nuestro Padre Eterno, toda alma tiene derecho a escuchar el evangelio. Si no tienen ese privilegio en esta vida mortal, entonces lo tendrán en el mundo de los espíritus, donde se predica a los muertos y aun los muertos serán juzgados según sus obras.

El bautismo es la puerta hacia el reino celestial. Todos los que abandonen sus pecados, sean bautizados y permanezcan fieles entrarán en el reino celestial. Por lo tanto, a los padres se les ofrece el evangelio, si no en esta vida, entonces en el mundo de los espíritus, y si lo rechazan, el pecado caerá sobre sus propias cabezas.

Porque en verdad la voz del Señor es para todos los hombres, y no hay quien escape; y no habrá ojo que no vea, ni oído que no oiga, ni corazón que no sea penetrado.

Y los rebeldes serán traspasados con mucho dolor; porque sus iniquidades serán proclamadas desde los tejados, y sus hechos secretos serán revelados.(D. y C. 1:2–3.)