Respuestas a Preguntas del Evangelio: Volumen 1

20
La iniquidad de los padres


Pregunta: “Estamos estudiando los Diez Mandamientos. ¿Podría darme una explicación de la última mitad del segundo mandamiento, Éxodo 20:5? Me ha parecido que el segundo Artículo de Fe es una contradicción directa de este mandamiento.”

Respuesta: La escritura en cuestión es la siguiente: “. . . que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.”

El segundo Artículo de Fe dice: “Creemos que los hombres serán castigados por sus propios pecados, y no por la transgresión de Adán.”

La transgresión de Adán fue el destierro de la presencia de Dios y la introducción de la muerte física en el mundo. La mayoría del mundo religioso sostiene que todo niño nacido en este mundo está contaminado con el “pecado original”, o participa de la transgresión de Adán por su nacimiento. El segundo Artículo de Fe contradice esta doctrina insensata y errónea. Esto no tiene absolutamente nada que ver con la última parte del segundo mandamiento.

Lo que su pregunta significa, según la interpreto, es esto: Usted tiene la idea de que el mandamiento significa que cuando un hombre peca, sus hijos serán considerados responsables de su necedad y serán castigados por ello por tres o cuatro generaciones. El mandamiento no significa nada de esa clase. El Señor nunca castiga a un hijo por las transgresiones de sus padres. Él es justo y misericordioso. El verdadero significado de esta visitación de la iniquidad es que cuando un hombre transgrede enseña a sus hijos a transgredir, y ellos siguen sus enseñanzas. Es natural que los hijos sigan las prácticas de sus padres y, al hacerlo, sufran por la iniquidad de los padres, la cual han traído voluntariamente sobre sí mismos.

NUMEROSOS PASAJES MUESTRAN MISERICORDIA Y JUSTICIA

Existen muchos otros pasajes de las escrituras que muestran la misericordia y justicia del Señor y que los hijos no serán castigados por la transgresión de los padres. Aquí hay algunos:

“Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su propio pecado.” (Deuteronomio 24:16.)

“Pero no mató a los hijos de los homicidas, conforme a lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, donde el Señor mandó diciendo: Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; sino que cada uno morirá por su propio pecado.” (2 Reyes 14:6. Compare con 2 Crónicas 25:4.)

“En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera.

“Sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que coma las uvas agrias tendrán la dentera.” (Jeremías 31:29–30.)

“El alma que pecare, esa morirá. El hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.” (Ezequiel 18:20.)