41
La Naturaleza de los
Seres Trasladados
Pregunta: “Deseo alguna información en relación con la naturaleza de los seres trasladados. Mi opinión es que ocupan una posición intermedia entre la mortalidad y la inmortalidad, donde no están sujetos a los dolores y enfermedades comunes entre los hombres mortales. Algunos miembros de nuestra clase expresan la idea de que se han vuelto inmortales, pero por designación concedida por el Señor, permanecen sobre la tierra para realizar alguna obra especial que les ha sido asignada. Estamos ansiosos por saber exactamente cuál es su naturaleza.”
Respuesta: Si usted y sus amigos se toman el tiempo para leer el capítulo veintiocho de Tercer Nefi, encontrarán la respuesta completa a su pregunta. Jesús concedió a cada uno de los doce discípulos que había escogido entre los nefitas cualquier cosa que desearan antes de dejarlos. Nueve de ellos pidieron el privilegio de venir rápidamente a él después de terminar su misión terrenal, y a ellos les dijo:
Benditos sois porque me habéis deseado esta cosa; por tanto, después que tengáis setenta y dos años de edad, vendréis a mí en mi reino; y conmigo hallaréis descanso.(3 Nefi 28:3)
Los otros tres permanecieron en silencio temiendo decirle lo que deseaban, pero él entendió sus pensamientos, y a ellos les dijo:
Por tanto, más benditos sois vosotros, porque nunca gustaréis de la muerte; sino que viviréis para contemplar todas las obras del Padre para con los hijos de los hombres, hasta que todas las cosas sean cumplidas conforme a la voluntad del Padre, cuando yo venga en mi gloria con las potestades del cielo.
Y nunca sufriréis los dolores de la muerte; pero cuando yo venga en mi gloria seréis transformados en un abrir y cerrar de ojos de la mortalidad a la inmortalidad; y entonces seréis bendecidos en el reino de mi Padre.
Y además, no tendréis dolor mientras moréis en la carne, ni tristeza, excepto por los pecados del mundo; y todo esto haré por causa de lo que me habéis pedido, porque habéis deseado traerme las almas de los hombres mientras el mundo exista.
Y por esta causa tendréis plenitud de gozo; y os sentaréis en el reino de mi Padre; sí, vuestro gozo será pleno, así como el Padre me ha dado plenitud de gozo; y seréis como yo soy, y yo soy como el Padre; y el Padre y yo somos uno.(Ibíd., 28:7-10.)
LA INVESTIGACIÓN DEL PROFETA MORMÓN
Más tarde, mientras escribía acerca de este acontecimiento, Mormón se preguntó, tal como sus amigos se preguntan, si estos tres habían sido cambiados de mortalidad a inmortalidad; así que inquirió del Señor y registró de esta manera la respuesta:
Pero he aquí, desde que escribí, he inquirido del Señor, y él me ha manifestado que necesariamente debía efectuarse un cambio en sus cuerpos, o de otra manera tendrían que gustar la muerte;
Por tanto, para que no gustaran la muerte, se efectuó un cambio en sus cuerpos, para que no sufrieran dolor ni tristeza, excepto por los pecados del mundo.
Ahora bien, este cambio no era igual al que tendrá lugar en el postrer día; sino que se efectuó un cambio en ellos, de tal manera que Satanás no tuviera poder sobre ellos, para que no pudiera tentarlos; y fueron santificados en la carne, de modo que eran santos, y las potestades de la tierra no podían retenerlos.
Y en este estado habían de permanecer hasta el día del juicio de Cristo; y en ese día habían de recibir un cambio mayor, y ser recibidos en el reino del Padre para no salir más, sino para morar eternamente con Dios en los cielos.(Ibíd., 28:37-40.)
Si solamente pensáramos, nos daríamos cuenta de que los seres trasladados todavía son mortales y tendrán que pasar por la experiencia de la muerte, o la separación del espíritu y el cuerpo, aunque esto será instantáneo; porque el pueblo de la Ciudad de Enoc, Elías y otros que recibieron esta gran bendición en tiempos antiguos, antes de la venida de nuestro Señor, no pudieron haber recibido la resurrección, o el cambio de mortalidad a inmortalidad, porque nuestro Señor aún no había pagado la deuda que nos libra de la mortalidad y nos concede la resurrección y la vida inmortal. Cristo es “la resurrección y la vida,” y “las primicias de los que durmieron,” por lo tanto nadie podía pasar de la mortalidad a la inmortalidad hasta que nuestro Salvador completara su obra para la redención del hombre y obtuviera las llaves de la resurrección, siendo el primero en levantarse teniendo “vida en sí mismo” y el poder para poner su vida y volverla a tomar, librando así a todos los hombres de la esclavitud que la caída había puesto sobre ellos.

























