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Sobre Esta Roca
Pregunta: “El domingo pasado mi esposo y yo fuimos llamados para hablar en los servicios vespertinos de nuestro barrio. Después de nosotros habló otro orador que dio un discurso enérgico en el cual nos advirtió acerca de doctrinas falsas que, según él, se están enseñando en la Iglesia. En parte de su discurso dijo que muchos en toda la Iglesia están enseñando doctrina falsa en relación con la declaración de Jesús a Pedro: ‘Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella’. Él dijo que los católicos afirman que esta roca es Pedro, y muchos en la Iglesia enseñan que es la roca de la revelación. La roca, dijo él, es Cristo. ¿Es doctrina falsa decir que esta roca es la revelación? Siempre se nos ha enseñado a creerlo.”
Respuesta: La expresión “la roca” se usa en las Escrituras con diferentes significados que deben interpretarse de acuerdo con el contexto. Hay ocasiones en que se refiere a Cristo, otras veces al evangelio, otras veces a la revelación y nuevamente a la Iglesia. Consideremos el pasaje en cuestión. En Cesarea de Filipo el Señor preguntó a sus discípulos:
¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?
Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.
Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos. (Mateo 16:13–19.)
LA IGLESIA NO ESTÁ ESTABLECIDA SOBRE NINGÚN HOMBRE
La interpretación que los católicos dan a esta conversación es extremadamente absurda. Es contrario a la razón pensar que el Señor establecería su Iglesia sobre cualquier hombre, no importa cuán fiel y maravilloso pudiera ser. Es la Iglesia de Jesucristo, no la iglesia de Pedro. Cuando los discípulos nefitas buscaron al Señor para saber cuál debía ser el nombre de la Iglesia, él les dijo:
¿No han leído las Escrituras, que dicen que debéis tomar sobre vosotros el nombre de Cristo, que es mi nombre? Porque con este nombre seréis llamados en el postrer día;
Y quien tome sobre sí mi nombre y persevere hasta el fin, este será salvo en el postrer día.
Por tanto, cualquier cosa que hagáis, la haréis en mi nombre; por tanto, llamaréis a la iglesia por mi nombre; y clamaréis al Padre en mi nombre para que bendiga a la iglesia por mi causa.
¿Y cómo puede ser mi iglesia si no es llamada por mi nombre? Porque si una iglesia lleva el nombre de Moisés, entonces es la iglesia de Moisés; o si lleva el nombre de un hombre, entonces es la iglesia de un hombre; pero si lleva mi nombre, entonces es mi iglesia, si están edificados sobre mi evangelio. (3 Nefi 27:5–8.)
La extensión de la autoridad dada a Pedro fue poseer las llaves del reino de los cielos, lo que significa la autoridad presidenta sobre la tierra. Estas llaves le permitían dirigir y presidir la obra del Señor, ejerciendo autoridad divina. El antecedente de esto es “reveló” en el párrafo anterior, y sobre la revelación el Señor edificaría su Iglesia. Así se ha entendido siempre en el pasado, y así se entiende hoy. Si no hay comunicación con los cielos, si el Señor no puede hablar, entonces él no tiene siervos autorizados sobre la tierra. Cuando cesó el don de la revelación, entonces se introdujeron errores con resultados desastrosos. Esta es la queja hecha en ocasiones en el antiguo Israel; debido a la iniquidad, no había profeta, ni visión, ni comunicación con los cielos. (1 Samuel 28:6.) Durante casi, si no completamente, mil novecientos años no hubo revelación divina. Las denominaciones religiosas dependían enteramente de la letra muerta de la Biblia para su autoridad. Cerraron los cielos para sí mismas, y sus interpretaciones de las Escrituras sin guía divina las condujeron a división, subdivisión y multiplicación de iglesias, cada una siguiendo ciegamente su propio camino en confusión. El poder del sacerdocio se perdió y la verdadera Iglesia de Jesucristo dejó de existir sobre la tierra. No hubo profeta, ni revelación, ni instrucción divina desde el tiempo de los antiguos apóstoles hasta que el Señor volvió a abrir los cielos y envió santos mensajeros para restaurar aquello que había sido quitado.
EXPLICACIÓN DEL PROFETA JOSÉ SMITH
Hablando sobre el significado de las palabras del Salvador a Pedro concernientes a la roca, el profeta José Smith dijo:
Juan era un sacerdote según el orden de Aarón, y poseía las llaves del sacerdocio, y salió predicando arrepentimiento y bautismo para la remisión de pecados; pero al mismo tiempo clamaba: “Viene tras mí uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado”; y Cristo vino conforme a las palabras de Juan, y él era mayor que Juan, porque poseía las llaves del Sacerdocio de Melquisedec y del reino de Dios, y anteriormente había revelado el sacerdocio a Moisés; sin embargo, Cristo fue bautizado por Juan para cumplir toda justicia; y Jesús en su enseñanza dijo: “Sobre esta roca edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”. ¿Qué roca? La revelación. (Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 273–74.)
Los miembros de la Iglesia no deben gastar su tiempo en discusiones sobre este pasaje; ni deben surgir malentendidos. En Doctrina y Convenios encontramos pasajes en los cuales el término “roca” se refiere definitivamente a la revelación, también a la Iglesia y a Jesucristo. En el Libro de Mormón y la Biblia se encuentran pasajes semejantes. Aquí hay algunos ejemplos:
Por tanto, no temáis, pequeño rebaño; haced el bien; aunque la tierra y el infierno se combinen contra vosotros, porque si estáis edificados sobre mi roca, no pueden prevalecer. (D. y C. 6:34. Véase también Ibíd., 10:69; 33:13; y 3 Nefi 11:39.)
Parece claro que este pasaje se refiere a la revelación. En Doctrina y Convenios, Sección 50:44, la roca se refiere a Cristo, “la piedra de Israel”. En el Libro de Mormón hay varios pasajes que claramente se refieren a Jesús y otros que se refieren a la revelación y al evangelio; por ejemplo, considérese lo siguiente:
Y en ellos [los anales nefitas] estará escrito mi evangelio, dice el Cordero, y mi roca [revelación] y mi salvación. (1 Nefi 13:36.)
¿Y no se regocijarán en aquel día y darán alabanza a su Dios eterno, su roca y su salvación? Sí, en aquel día, ¿no recibirán fuerza y alimento de la vid verdadera? Sí, ¿no vendrán al verdadero redil de Dios? (Ibíd., 15:15.)
Regocíjate, oh mi corazón, y clama al Señor, y di: Oh Señor, te alabaré para siempre; sí, mi alma se regocijará en ti, mi Dios y la roca de mi salvación. (2 Nefi 4:30. Compárese con Helamán 5:12.)
De estos pasajes vemos que la “roca” se usa de varias maneras: en referencia al evangelio, la revelación y Jesucristo. Cuando tengamos esto claramente en nuestra mente y poseamos el espíritu de discernimiento para poder comprender los pasajes en los que se usa este término, no debería haber conflicto entre los miembros de la Iglesia en cuanto al significado correcto.

























