Respuestas a Preguntas del Evangelio: Volumen 1

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La Palabra de Sabiduría


Pregunta: “¿Podría decirme si la Palabra de Sabiduría alguna vez ha sido presentada a la Iglesia como un mandamiento que haga obligatoria su observancia para los miembros de la Iglesia?”

Respuesta: Esta pregunta es una de muchas que se han recibido en relación con la Palabra de Sabiduría. Algunas de las preguntas se deben a malentendidos y otras, aparentemente, buscan respuestas que justifiquen una violación o modificación de las disposiciones enumeradas en la revelación. La respuesta sencilla a esta pregunta es sí, tal mandamiento ha sido dado y repetido en varias ocasiones. El 9 de septiembre de 1851, el presidente Brigham Young declaró que los miembros de la Iglesia habían tenido suficiente tiempo para aprender la importancia de esta revelación y que, de allí en adelante, debía considerarse un mandamiento divino. Esto se sometió primero a votación entre las mujeres de la congregación y luego entre los hombres, y fue aceptado por voto unánime. El presidente Joseph F. Smith, en una reunión de conferencia en octubre de 1908, hizo la misma declaración, y esto se ha repetido de tiempo en tiempo.

Es cierto que cuando fue revelada por primera vez no se dio como un mandamiento obligatorio para los miembros, tal como lo son los mandamientos del Decálogo. Sin embargo, el significado es claro, de modo que ningún miembro con un deseo sincero de hacer la voluntad del Señor pensará en violar deliberadamente el consejo que contiene. Durante los primeros años después de la organización de la Iglesia, los conversos venían del mundo sin ver nada malo en el uso del tabaco y en beber vino, y en algunos casos incluso bebidas alcohólicas más fuertes. Para corregir este mal, que la razón nos enseña que es perjudicial para el cuerpo, y para limpiar a la Iglesia de tales hábitos, el Señor dio esta Palabra de Sabiduría. No importa cómo lo consideremos, la intención es clara de que debe observarse fielmente. Responder todas las preguntas que se han hecho respecto a sus instrucciones requeriría un volumen de tamaño considerable. Consideremos más bien el propósito para el cual fue dada:

Para ser enviada como saludo; no por mandamiento ni por coacción, sino por revelación y palabra de sabiduría, mostrando el orden y la voluntad de Dios en la salvación temporal de todos los santos en los postreros días—

Dada como principio con promesa, adaptada a la capacidad de los débiles y de los más débiles de todos los santos que son o pueden ser llamados santos (D. y C. 89:2-3.)

LA VOLUNTAD DEL SEÑOR DEBE SER OBSERVADA

A la mayoría de los miembros de la Iglesia les parece que todo lo que el Señor necesita decir es que es su voluntad que esta revelación sea observada y guardada. Está escrito:

Porque he aquí, no conviene que yo mande en todas las cosas; porque el que es compelido en todas las cosas es un siervo perezoso y no sabio; por lo tanto, no recibe galardón.(Ibid., 58:26.)

Entre otras preguntas recibidas encontramos algunas como esta: “¿Por qué el Señor no nos da más revelación para abarcar los muchos otros estimulantes y bebidas y los alimentos apropiados para el cuerpo?” La respuesta es porque tal revelación es innecesaria. La Palabra de Sabiduría es una ley básica. Señala el camino y nos da amplia instrucción tanto con respecto a la comida y bebida buenas para el cuerpo, como también a las perjudiciales. Si seguimos sinceramente lo que está escrito con la ayuda del Espíritu del Señor, no necesitaremos más consejo. Esta maravillosa instrucción contiene la siguiente promesa:

Y todos los santos que se acuerden de guardar y hacer estas palabras, andando en obediencia a los mandamientos, recibirán salud en el ombligo y médula en los huesos;

Y hallarán sabiduría y grandes tesoros de conocimiento, sí, tesoros escondidos;

Y correrán sin fatigarse, y andarán sin desmayar.(Ibid., 89:18-20.)

Así, al guardar el mandamiento, se nos promete inspiración y la guía del Espíritu del Señor, por medio de la cual sabremos lo que es bueno y lo que es malo para el cuerpo, sin que el Señor tenga que presentarnos una lista detallada separando las cosas buenas de las malas para que podamos ser protegidos. Aprenderemos mediante esta fiel observancia que las promesas del Señor se cumplen. Aprenderemos más plenamente el valor de nuestros cuerpos mortales. Nos han sido dados como tabernáculos eternos para nuestros espíritus. Cada alma (es decir, espíritu y cuerpo combinados) en la resurrección será unida inseparablemente, para nunca más ser dividida. Tendremos nuestra propia identidad tan claramente como la tenemos ahora, porque como dijo Amulek:

El espíritu y el cuerpo serán reunidos otra vez en su forma perfecta; tanto miembros como coyunturas serán restaurados a su propia estructura, así como ahora estamos en este tiempo; y seremos llevados a comparecer ante Dios, sabiendo así como ahora sabemos, y teniendo un vivo recuerdo de toda nuestra culpa. . . .

Ahora bien, he aquí, os he hablado concerniente a la muerte del cuerpo mortal, y también concerniente a la resurrección del cuerpo mortal. Os digo que este cuerpo mortal es levantado a un cuerpo inmortal, es decir, de la muerte, sí, de la primera muerte a vida, de modo que no pueden morir más; sus espíritus uniéndose con sus cuerpos, para nunca más ser divididos; así el todo llega a ser espiritual e inmortal, para que no puedan ya ver corrupción.(Alma 11:43, 45.)

AQUELLOS QUE AMAN AL SEÑOR OBEDECERÁN

En la resurrección recibiremos recompensas de acuerdo con nuestras obras individuales, y está escrito que aquellos que son inmundos en esta vida, en la otra vida seguirán siendo inmundos.(Apocalipsis 22:11; Alma 41:14-15.) Por lo tanto, si amamos la verdad, debemos deleitarnos en hacer aquellas cosas que el Señor desea que hagamos.

Un pasaje de esta revelación(D. y C. 89:4.) generalmente es pasado por alto. Declara que llegaría el tiempo cuando hombres malvados y ambiciosos recurrirían a prácticas de adulteración de alimentos y bebidas para obtener ganancias, perjudicando la salud de sus víctimas. Cuán verdaderas han sido estas palabras. Tan malas se han vuelto estas prácticas que el gobierno se vio obligado a promulgar leyes de pureza de alimentos y medicamentos para la protección del pueblo. No obstante estas saludables leyes, aún continúan prácticas perversas contrarias a la ley, y drogas dañinas son introducidas clandestinamente al país, trayendo miseria y muerte a miles.

Hay muchas maneras en que podemos quebrantar la Palabra de Sabiduría. La quebrantamos cuando comemos más de lo necesario, aun de alimentos saludables. Se nos ha mandado hacer todas las cosas con moderación, “con prudencia, no con exceso, ni por extorsión”.(Ibid., 59:20.) El Señor no ha condenado el uso de harina blanca ni de azúcar blanca granulada. Hay algunos entre nosotros que no pueden comer pan integral de trigo ni alimentos más toscos debido a condiciones físicas particulares. Si el azúcar blanca hubiera de ser condenada, entonces el Señor no habría revelado al presidente Wilford Woodruff la necesidad de construir una fábrica de azúcar. Algunas personas son alérgicas a una cosa y otras a otra, sin embargo, aquello que no pueden consumir es saludable para otros. Cualquier alimento perfecto que sea bueno para el cuerpo puede resultar dañino por el exceso. De acuerdo con la promesa del Señor, tendremos sabiduría para comprender estas cosas en virtud de la fiel observancia de esta ley básica: la Palabra de Sabiduría.

Una guía segura para todos es esta: Si hay duda respecto a cualquier alimento o bebida, ya sea bueno o perjudicial, déjelo en paz hasta que haya aprendido la verdad acerca de ello. Si algo ofrecido crea hábito, estaremos seguros al concluir que contiene algunos ingredientes perjudiciales para el cuerpo y debe evitarse.