Respuestas a Preguntas del Evangelio: Volumen 1

25
Iglesias en la Tierra
Durante el Milenio


Pregunta: “¿Habrá otras iglesias con ministros sobre la tierra durante el Milenio enseñando doctrinas contrarias a las doctrinas de la Iglesia que el Señor estableció? Entiendo que en la resurrección personas de todos los credos y formas de creencia resucitarán, pero no tengo claridad en relación con el reinado milenario.”

Respuesta: Cuando venga el reinado de Jesucristo durante el Milenio, solamente serán quitados aquellos que hayan vivido la ley telestial. Está registrado en la Biblia y en otras obras canónicas de la Iglesia que la tierra será limpiada de toda corrupción e iniquidad. Aquellos que hayan vivido vidas virtuosas, que hayan sido honestos en sus tratos con sus semejantes y hayan procurado hacer el bien según el mejor entendimiento que posean, permanecerán. A Malaquías le fue revelado que “. . . todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; y aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama”. (Malaquías 4:1.) Isaías también declaró que debido a que el pueblo había quebrantado el convenio eterno y contaminado la tierra, “. . . por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y disminuyeron los hombres”. (Isaías 24:6.) En esta dispensación el Señor reveló lo siguiente:

Y preparaos para la revelación que ha de venir, cuando el velo de la cubierta de mi templo, en mi tabernáculo, que cubre la tierra, sea quitado, y toda carne juntamente me verá.

Y toda cosa corruptible, ya sea del hombre, o de las bestias del campo, o de las aves de los cielos, o de los peces del mar, que mora sobre toda la faz de la tierra, será consumida;

Y también los elementos se derretirán con ardiente calor; y todas las cosas serán hechas nuevas, para que mi conocimiento y gloria moren sobre toda la tierra. (D. y C. 101:23–25.)

TODAS LAS COSAS CORRUPTIBLES SERÁN CONSUMIDAS

Así aprendemos que todas las cosas corruptibles, ya sean hombres, bestias o elementos, serán consumidas; pero todo aquello que no caiga bajo este terrible decreto permanecerá. Por lo tanto, los honestos y rectos de todas las naciones, linajes y creencias que hayan guardado tanto la ley terrestre como la celestial permanecerán. Bajo estas condiciones, las personas entrarán en el gran reinado de Jesucristo llevando consigo sus creencias y doctrinas religiosas. Su albedrío no les será quitado. Sobre este tema el presidente Brigham Young ha dicho:

En el Milenio los hombres tendrán el privilegio de sus propias creencias, pero no tendrán el privilegio de tratar el nombre y el carácter de la Deidad como lo han hecho antes. No, sino que toda rodilla se doblará y toda lengua confesará para la gloria de Dios el Padre que Jesús es el Cristo. (Discourses of Brigham Young, págs. 182, edición de 1925; pág. 119, edición de 1943.)

El profeta José Smith ha dicho:

Habrá hombres malvados sobre la tierra durante los mil años. Las naciones paganas que no suban a adorar serán visitadas con los juicios de Dios y finalmente tendrán que ser destruidas de la tierra. (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 268.)

La afirmación de que habrá hombres malvados sobre la tierra durante el Milenio ha sido malentendida por muchos, porque el Señor declaró que los malvados no permanecerán, sino que serán consumidos. (D. y C. 5:18–19; 29:8–10; 101:23–25.) Al usar este término “malvados”, debe interpretarse en el lenguaje del Señor tal como está registrado en Doctrina y Convenios, Sección 84, versículos 49–53. Aquí el Señor habla de aquellos que no han recibido el evangelio como “malvados”, ya que todavía están bajo la esclavitud del pecado por no haber sido bautizados. “Los habitantes del orden terrestre permanecerán sobre la tierra durante el Milenio, y esta clase está sin las ordenanzas del evangelio”. (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 269.)

El Señor dijo por medio de Isaías, hablando del Milenio:

Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria ni más vendrá al pensamiento.

Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo crearé a Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo.

Y me alegraré con Jerusalén y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro ni voz de clamor.

No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que no cumpla sus días; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito. (Isaías 65:17–20. Compárese con D. y C. 101:28–31.)

EL EVANGELIO SERÁ ENSEÑADO CON GRAN PODER

El evangelio será enseñado mucho más intensamente y con mayor poder durante el Milenio hasta que todos los habitantes de la tierra lo acepten. Satanás será atado de manera que no podrá tentar a ningún hombre. Si algún hombre rehusara arrepentirse y aceptar el evangelio bajo esas condiciones, entonces sería maldito. Mediante las revelaciones dadas a los profetas aprendemos que durante el reinado de Jesucristo por mil años, finalmente todas las personas aceptarán la verdad. Isaías profetizó acerca del Milenio de la siguiente manera:

Morará el lobo con el cordero, y el leopardo se acostará con el cabrito; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.

La vaca y la osa pacerán; sus crías se echarán juntas; y el león comerá paja como el buey.

Y el niño de pecho jugará sobre la cueva de la cobra, y el recién destetado extenderá su mano sobre la guarida de la víbora.

No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. (Ibíd., 11:6–9.)

Este capítulo de Isaías fue citado por Moroni al profeta José Smith, y le dijo que estaba a punto de cumplirse. Si el conocimiento del Señor cubre la tierra como las aguas cubren el mar, entonces debe ser recibido universalmente. Además, la promesa del Señor por medio de Jeremías es que ya no será necesario que nadie enseñe a su prójimo, “. . . diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová”. (Jeremías 31:34.)