Respuestas a Preguntas del Evangelio: Volumen 1

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¿Quiénes Son los Gentiles?


Pregunta: “En nuestra clase estamos estudiando Los Hechos de los Apóstoles, y surgió la pregunta: ¿quiénes son los gentiles? Hubo diferencia de opiniones. ¿Son los gentiles de la sangre de Israel? ¿Podría informarnos?”

La definición en el Diccionario Standard de un gentil es la siguiente: “(1) Entre los judíos, una persona de raza o fe no judía; alguien que no es judío. (2) Entre los cristianos, alguien que no es ni judío ni cristiano; un pagano; un heathen. (3) Entre los mormones, alguien que no es mormón. 2 Gram. Un sustantivo o adjetivo que denota raza o país. 3 Un miembro de una gens o clan.”

Esta definición no nos ilumina en relación con el significado original, ni se ajusta con exactitud a la doctrina de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Hay muchas razas sobre la tierra que no son miembros de la Iglesia y que los mormones no clasifican como gentiles. Los polinesios, los indios americanos, los judíos, los árabes y otras razas de origen semítico que trazan su linaje hasta Abraham no son gentiles en el sentido estricto de la palabra. Los negros africanos, según las enseñanzas mormonas, no son gentiles.

El primer uso de la palabra se encuentra en Génesis 10:5, en referencia a los hijos de Jafet, hijo de Noé, y dice lo siguiente:

Por éstos fueron divididas las costas de los gentiles en sus tierras; cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones.

Tanto el Dr. Adam Clark como el Dr. Thomas Scott, en sus extensos comentarios, se refieren a los pueblos que se establecieron en Europa, Asia Menor, Inglaterra, los Estados Unidos y Canadá como pertenecientes a los gentiles.

EL SIGNIFICADO ORIGINAL SE HA PERDIDO

El nombre gentil, en gran medida, ha perdido su significado original. No se usaba en un sentido ofensivo ni despectivo en los tiempos bíblicos, sino que se refería a ciertos pueblos que no descendían de Abraham. Sin embargo, en la bendición que el Señor dio a Abraham, extendió favores aun a los gentiles:

Y haré de ti una gran nación, y te bendeciré sobremanera, y engrandeceré tu nombre entre todas las naciones, y serás una bendición para tu descendencia después de ti, para que en sus manos lleven este ministerio y sacerdocio a todas las naciones;

Y los bendeciré por medio de tu nombre; porque cuantos reciban este Evangelio serán llamados por tu nombre, y serán considerados tu descendencia, y se levantarán y te bendecirán como su padre.(Abraham 2:9-10.)

Antes de los días de la venida de Jesús en su ministerio, los judíos consideraban inferiores a aquellos que no eran de su raza porque no eran descendencia de Abraham. Se jactaban de su superioridad porque eran de la descendencia de Abraham. Cuando el Salvador vino en su ministerio, pudo haber dado algún fundamento a esta idea, porque declaró que había sido enviado solamente a la casa de Israel. Un ejemplo notable fue su respuesta a la mujer cananea: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”(Mateo 15:24.) Asimismo, al llamar a sus apóstoles dijo: “Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis; sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”(Ibíd., 10:5-6. ) El ministerio de nuestro Señor estuvo limitado a Israel, excepto en casos especiales donde personas de otras naciones, por su extraordinaria fe, acudían a él buscando bendiciones. Después de su resurrección comisionó a sus siervos para ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura; así amplió el campo para abarcar toda la tierra.(Véase Marcos 16:15-16.) Fue difícil para sus apóstoles comprender el significado de esta comisión, tan profundamente habían sido instruidos en la idea de que el evangelio era solamente para Israel. Después de la conversión de Cornelio, sus puntos de vista respecto al evangelio se ampliaron, y salieron a predicar tal como se les había mandado.

LOS PRIMEROS HAN LLEGADO A SER LOS ÚLTIMOS

En la Dispensación del Meridiano de los Tiempos, el evangelio fue predicado primero a los judíos, y cuando ellos lo rechazaron, entonces fue llevado a los gentiles. En esta Dispensación del Cumplimiento de los Tiempos, el evangelio es primero para los gentiles y luego debe ir a los judíos. Los primeros han llegado a ser los últimos y los últimos primeros en esta dispensación, en cumplimiento de las enseñanzas de nuestro Señor.

Los antiguos profetas, Isaías, Jeremías y otros, comprendieron este orden, y grandes promesas fueron hechas por ellos a los gentiles. En la restauración del evangelio en nuestros días, éste vino “por conducto de los gentiles,”(Página del título del Libro de Mormón; D. y C. 20:9.) y a las naciones gentiles les ha sido enseñado, y por medio de ellas será llevado a los judíos y a la dispersa casa de Israel.

Los Santos de los Últimos Días se sienten orgullosos porque son de Israel; pero también son de los gentiles. Somos descendientes de aquellos miembros de la casa de Israel que fueron esparcidos entre los gentiles para ser una bendición para las naciones gentiles y hacerlas de la sangre de Israel mediante el evangelio. La dispersión de Israel entre las naciones no fue destinada únicamente como castigo, sino como la levadura que habría de leudar a las naciones gentiles y hacerlas de la sangre de Abraham, de acuerdo con las promesas dadas a Abraham. El Libro de Mormón vino por conducto del profeta José Smith, un descendiente de Efraín, y aun así vino “por conducto de los gentiles,” y en el tiempo de los gentiles.