Respuestas a Preguntas del Evangelio: Volumen 1

16
Blasfemia contra el Espíritu Santo


Pregunta: “Hemos tenido diferentes interpretaciones de dos declaraciones en Doctrina y Convenios, Sección 132, versículo 27.”

“Primero: ¿Qué se quiere decir con blasfemia contra el Espíritu Santo?”

Respuesta: Para obtener el entendimiento correcto citaremos el versículo tal como aparece en Doctrina y Convenios.

“La blasfemia contra el Espíritu Santo, la cual no será perdonada en el mundo ni fuera del mundo, consiste en que cometáis asesinato derramando sangre inocente, y consintáis en mi muerte, después de haber recibido mi nuevo y sempiterno convenio, dice el Señor Dios; y el que no permanezca en esta ley de ninguna manera entrará en mi gloria, sino que será condenado, dice el Señor.”

En Mateo encontramos una declaración semejante de la siguiente manera:

“Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu Santo no les será perdonada.

“Y a cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.” (Mateo 12:31–32.)

En Doctrina y Convenios tenemos además esta información:

“Así dice el Señor concerniente a todos los que conocen mi poder y han sido hechos partícipes de él, y se dejaron vencer por el poder del diablo, negando la verdad y desafiando mi poder:

“Éstos son los hijos de perdición, de quienes digo que mejor les hubiera sido no haber nacido;

“Porque son vasos de ira, destinados a sufrir la ira de Dios, con el diablo y sus ángeles en la eternidad;

“Con respecto a quienes he dicho que no hay perdón en este mundo ni en el venidero;

“Habiendo negado al Espíritu Santo después de haberlo recibido, y habiendo negado al Unigénito Hijo del Padre, crucificándolo para sí mismos y exponiéndolo a vituperio público.” (D. y C. 76:31–35.)

Aquellos que han de ser castigados tan severamente primero deben tener el testimonio del evangelio y por el poder del Espíritu Santo saber que Jesús es el Cristo, el Unigénito Hijo de Dios. Después, si pecan y abierta y voluntariamente se vuelven contra la verdad y niegan a Cristo, consienten en su muerte, y esto equivale a crucificarlo nuevamente y al derramamiento de sangre inocente, exponiéndolo a vituperio público.

En Hebreos está escrito:

“Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,

“Y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y de los poderes del mundo venidero,

“Y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndolo a vituperio público.” (Hebreos 6:4–6.)

BLASFEMIA CONTRA JESUCRISTO

Un hombre que no ha recibido el don del Espíritu Santo y por lo tanto nunca ha “gustado del don celestial”, puede ser culpable de blasfemia contra Jesucristo y ser perdonado al arrepentirse; pero tan grande es el testimonio recibido mediante el don del Espíritu Santo, que si se vuelve contra el Señor y combate su obra, no hay perdón. El derramamiento de sangre inocente no se limita a quitar la vida de los inocentes, sino que también incluye procurar destruir la palabra de Dios y exponer a Cristo a vituperio público. Aquellos que han conocido la verdad y luego luchan contra los siervos autorizados de Jesucristo, también luchan contra Él, porque quienes luchan contra sus siervos también lo hacen contra Él, y así son culpables de su sangre.

“Por tanto, él salva a todos excepto a ellos; éstos irán al castigo eterno, que es castigo sin fin, que es castigo eterno, para reinar con el diablo y sus ángeles en la eternidad, donde el gusano de ellos no muere y el fuego no se apaga, que es su tormento;

“Y el fin de ello, ni el lugar de ello, ni su tormento, ningún hombre lo sabe;

“Ni fue revelado, ni es, ni será revelado al hombre, excepto a aquellos que son hechos partícipes de ello.” (D. y C. 76:44–46.)