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¿Qué Podemos Hacer
en el Día de Reposo?
Pregunta: “¿Qué podemos hacer en el día de reposo? La opinión de la clase respecto a santificar el día de reposo parece ser bastante negativa. Para los adolescentes, leer o visitar durante todo el día no constituye más que aburrimiento. A menudo escuchamos que el día de reposo fue hecho para el hombre y no el hombre para el día de reposo, por lo que no es difícil ver de dónde proviene la idea de que aquello que constituye descanso para el individuo es guardar santo el día de reposo. En otras palabras, alguien que realiza trabajo manual toda la semana merece descanso físico el domingo; alguien que trabaja mentalmente debería poder salir y estirar los huesos el domingo. ¿Es esto cierto? ¿Está mal salir a pasear el domingo? ¿Qué hay de ver televisión el domingo? ¿Cuáles son algunas de las cosas que podemos hacer el domingo?”
Respuesta: La observancia del día de reposo es uno de los grandes mandamientos del Decálogo. Es bueno repetirlo aquí tal como fue dado al antiguo Israel; también como ha sido dado al Israel moderno en nuestra dispensación.
Acuérdate del día de reposo para santificarlo.
Seis días trabajarás y harás toda tu obra;
Mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas;
Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. (Éxodo 20:8–11.)
Este mandamiento es bastante definido y en esta dispensación el Señor dio instrucciones adicionales como sigue:
Darás gracias al Señor tu Dios en todas las cosas.
Y ofrecerás un sacrificio al Señor tu Dios en rectitud, sí, el de un corazón quebrantado y un espíritu contrito.
Y para que más íntegramente te conserves sin mancha del mundo, irás a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos en mi día santo;
Porque, en verdad, este es un día señalado para que descanses de tus obras y rindas tus devociones al Altísimo;
Sin embargo, tus votos se ofrecerán en rectitud todos los días y en todo tiempo;
Pero recuerda que en este, el día del Señor, ofrecerás tus oblaciones y tus sacramentos al Altísimo, confesando tus pecados a tus hermanos y ante el Señor.
Y en este día no harás ninguna otra cosa, sino preparar tu comida con sencillez de corazón, para que tu ayuno sea perfecto, o, en otras palabras, para que tu gozo sea completo.
En verdad, esto es ayuno y oración, o, en otras palabras, regocijo y oración. (D. y C. 59:7–14.)
BENDICIONES ESPERAN A QUIENES OBEDECEN EL CONSEJO
Hay mucho más que se dice en relación con este tema, pero esto será suficiente para nuestro propósito. Aquí el Señor habla enfáticamente, pero con bondad. Debe haber grandes bendiciones esperando a aquellos que tienen suficiente fe e integridad para obedecer este consejo. Los miembros fieles de la Iglesia que guardan el primero y gran mandamiento —amar a Dios— nunca encuentran que ningún mandamiento suyo sea infructuoso o difícil de guardar. El Señor nunca ha dado un mandamiento a los miembros de la Iglesia, ni al mundo, excepto que haya sido dado para el bienestar eterno y la bendición de todos los que lo obedecen. Todo mandamiento dado tiene relación con cosas espirituales. El Señor declaró que nunca, en ningún momento, ha dado al hombre una ley que sea temporal por naturaleza. Aunque no lo veamos, todo mandamiento tiene una aplicación espiritual. Esto es definitivamente así en relación con la observancia del día de reposo.
Es muy natural que los niños pregunten por qué deben obedecer la ley del día de reposo tal como el Señor la ha proclamado. Ellos ciertamente merecen una respuesta. Esto procuraré proporcionar.
Si tuviéramos suficiente fe y humildad, estaríamos dispuestos a seguir los mandamientos del Señor, no solo en relación con el día de reposo, sino también con cualquier otro mandamiento que él haya dado. Incluso a los niños pequeños debe inculcárseles esta fe, y mediante una enseñanza hábil en el hogar se desarrollará. El Señor nos ha dado seis días de cada semana en los cuales podemos trabajar y ganarnos la vida, y en esos días la mayoría de nosotros, y especialmente los niños, pueden y de hecho encuentran tiempo para alguna diversión y recreación. Las demandas sobre el tiempo de los trabajadores y también de los profesionales rara vez, si acaso alguna vez, requieren todo el tiempo durante esos seis días sin dejar algunas horas para relajación y diversión. Los niños escolares tienen un día libre de los seis, y cada día escolar deja algún período para relajación. El atletismo, los juegos y otras diversiones en las que participan indican que raramente todo el tiempo de los seis días está ocupado sin algunas horas libres. La mayoría de los hombres de negocios y profesionales pueden encontrar tiempo para el golf, la pesca o la caza; y no necesitan el domingo para “estirar los huesos” en deportes y otros entretenimientos. Algunos trabajadores hoy en día trabajan solo cinco días a la semana; sin embargo, han formado el hábito de tomar el día de reposo como tiempo adicional para el ocio y la diversión. Hay muy pocas excepciones en las que no pueda encontrarse tiempo libre. La mayoría de nosotros, si consideráramos cuidadosamente el tiempo que tenemos libre, descubriríamos que hay momentos libres en los que podríamos mejorar nuestra mente mediante el estudio y la lectura de buenos libros.
SEIS DÍAS SON SUFICIENTES PARA LAS NECESIDADES TEMPORALES
Estos seis días proporcionan tiempo suficiente para que los hombres atiendan las necesidades temporales de sus cuerpos, se vistan y alimenten a sí mismos y a sus dependientes, y el Señor nos ha pedido tomar el séptimo día, o día de reposo, para alimentar el espíritu. La gran mayoría de los hombres y niños de hoy no se conforman con tomar solamente los seis días para los propósitos de las necesidades físicas del cuerpo y están dejando hambrientos sus espíritus. Si pasamos sin alimento, sentimos hambre; si pasamos sin dormir, nos cansamos y enfermamos; pero rara vez pensamos que el hambre del espíritu sea algo que deba preocuparnos. Cuando hacemos esto, no sentimos dolor ni miseria, a menos que sea que nuestra conciencia nos moleste. Si persistimos en la violación del día de reposo, llega el momento en que nuestra conciencia se cauteriza y dejamos de prestar atención a sus advertencias o a su llamado por alimento espiritual. Seguramente no es irrazonable que se nos mande obedecer el día de reposo cuando el Señor nos ha dado seis séptimos de nuestro tiempo para todos los propósitos temporales.
Los niños necesitan alimentar el espíritu tanto como los adultos, y seguramente el hombre o la mujer que obedece la voluntad del Señor se siente mejor y tiene mayor derecho a las bendiciones del Señor que el hermano o hermana rebelde. Se ha demostrado muchas veces por aquellos que han abandonado el séptimo día para los negocios y lo han dedicado al servicio del Señor como él lo ha requerido, que han prosperado. Ellos testifican que han sido bendecidos más abundantemente tanto en sus asuntos temporales como en sus necesidades espirituales. ¿No dijo el Señor por medio de Malaquías que nos bendeciría abundantemente si guardábamos sus mandamientos? (Malaquías 3:16–19.) Seguramente sus promesas no fallan.
Es cierto que el día de reposo no fue dado al hombre simplemente como un capricho y para agradar al Señor, ni para quitarle al hombre la oportunidad de hacer lo que acostumbra hacer en los seis días de la semana. Él lo hizo porque es para el bien del hombre. El espíritu lo requiere. Un día de cada siete es esencial para el alimento espiritual tanto del espíritu como del cuerpo. Aprender las cosas del reino de Dios es esencial para nuestra existencia eterna. Así somos guiados en nuestro progreso hacia la perfección en el reino de Dios. Seguramente, para nuestro propio bien eterno, deberíamos estar dispuestos a dedicar una séptima parte de nuestro tiempo al estudio religioso y la reflexión, y como el Señor lo ha señalado, dejar a un lado nuestras ocupaciones diarias y obtener descanso de tales labores y rendir nuestra devoción al Altísimo en la casa de oración con espíritu de ayuno para que nuestro gozo sea completo.
PRESTAD DILIGENTE ATENCIÓN A LAS PALABRAS DE VIDA ETERNA
Tal como están las cosas hoy, ninguno de nosotros dedica demasiado tiempo al desarrollo de nuestra naturaleza espiritual. Los Santos de los Últimos Días no están sobrecargados de conocimiento concerniente a los principios fundamentales del evangelio. Nos corresponde, a todos y cada uno, prestar atención más diligente a estas cosas. Ya en septiembre de 1832, el Señor dijo a la Iglesia:
Y ahora os doy un mandamiento de cuidar de vosotros mismos, de prestar diligente atención a las palabras de vida eterna.
Porque viviréis de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Porque la palabra del Señor es verdad, y lo que es verdad es luz, y lo que es luz es Espíritu, sí, el Espíritu de Jesucristo. (D. y C. 84:43–45.)
Es cierto que los niños pequeños se preguntan por qué no deben jugar, ir al cine y participar en otras diversiones en el día de reposo. Aquí recae un deber sobre los padres, quienes pueden proporcionar entretenimiento y al mismo tiempo instruirse a sí mismos así como a sus hijos mediante la clase correcta de enseñanza. Esta instrucción puede encontrarse en historias tomadas de las Escrituras, la historia de la Iglesia y biografías de los hermanos que realizaron una obra maravillosa en los primeros días de la Iglesia. De esta manera el día de reposo puede hacerse atractivo durante las horas entre la Escuela Dominical y la reunión sacramental de la tarde. Así se evitarán las trampas del cine y otros entretenimientos poco saludables. Usted pregunta si está mal salir de paseo en el día de reposo, ver televisión y escuchar la radio. Ciertamente no está en armonía con el día ver programas sobre crimen y escenas de asesinato, bandolerismo y otras cosas contrarias al espíritu del evangelio; y debe admitirse que estas dominan los espectáculos cinematográficos. En cuanto a mi práctica personal, la radio y la televisión no se encienden en el hogar en el día de reposo, excepto para escuchar sermones religiosos u otros programas patrocinados por la Iglesia. Nunca salimos a pasear en automóvil en el día de reposo excepto en el cumplimiento de deberes y asignaciones religiosas.
ISRAEL FUE CASTIGADO POR QUEBRANTAR EL DÍA DE REPOSO
Uno de los cargos que el Señor presentó contra Israel, y que trajo sobre ellos castigo y dispersión de la tierra de Israel, fue en gran medida el hecho de que la ley del día de reposo había sido quebrantada. Ezequiel, por la voz del Señor, les dijo en el tiempo del cautiverio judío:
Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis decretos y ponedlos por obra;
y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.
Mas los hijos se rebelaron contra mí; no anduvieron en mis estatutos, ni guardaron mis decretos para ponerlos por obra, por los cuales el hombre que los cumpla vivirá; contaminaron mis días de reposo. Entonces dije que derramaría mi ira sobre ellos para cumplir mi enojo contra ellos en el desierto.
No obstante, retraje mi mano y actué por amor de mi nombre, para que no fuese profanado ante los ojos de las naciones, ante cuyos ojos los había sacado.
También les alcé mi mano en el desierto, jurando que los esparciría entre las naciones y los dispersaría por las tierras;
porque no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon mis estatutos y profanaron mis días de reposo, y sus ojos se fueron tras los ídolos de sus padres. (Ezequiel 20:19–24.)
PRUDENCIA Y MODERACIÓN
El presidente Joseph F. Smith escribió una vez a dos de sus hijas que estaban en el este asistiendo a la universidad en respuesta a una carta de ellas en la que le hacían una pregunta semejante a la aquí presentada. En la carta dijo, después de citar Éxodo 20:8–11:
Todas las cosas deben hacerse con prudencia y moderación. Este es el mandamiento. Es vinculante para nosotros. Hay razones religiosas sólidas para ello y razones fisiológicas no menos sólidas. En verdad es una ley física así como divina. Quienes la obedecen recogerán la recompensa de la obediencia a la ley divina y disfrutarán de los beneficios de la ley física. No es menos necesaria para el ser humano que el sueño—aunque no se siente tan rápidamente. Nadie puede vivir sin dormir, ni tampoco puede sobrevivir mucho tiempo sin descanso. El resultado del sueño no es más poderoso para prolongar la vida que el descanso sabático, aunque podemos sobrevivir más tiempo sin este último que sin el primero, hablando desde un punto de vista físico. Desde un punto de vista espiritual, la violación deliberada de la ley del descanso sabático es tan mortal para el crecimiento moral y la fe, como lo es el ojo sin sueño para el ser mortal. Pero el gran punto es: ¡Dios lo ha dicho! y no para su propio beneficio sino para el bienestar del hombre; por lo tanto, él debe obedecer. Si no lo hace, tendrá que afrontar las consecuencias tanto temporales como espirituales.
Para aquellos que aman los placeres humanos y los persiguen, los deberes de la vida, las partes esenciales de la vida, son molestos, secos, sin placer y aparentemente sin valor. Pero su placer se desvanecerá, y su gozo perecerá y les dejará solo las cenizas de su tesoro, con remordimientos sin esperanza.
Honrad el día de reposo y guardadlo santo; y sabréis más acerca de ello. (Conference Report, octubre de 1938, págs. 38–39.)
SE ENUMERAN LOS REQUISITOS DEL DÍA DE REPOSO
En otra ocasión el presidente Joseph F. Smith dijo:
Observar apropiadamente el día de reposo es el claro deber de todo Santo de los Últimos Días—y esto incluye a los hombres y mujeres jóvenes y a los niños y niñas. Puede parecer extraño que sea necesario repetir este hecho tan frecuentemente afirmado; pero parece haber algunas personas, y a veces comunidades enteras, que descuidan este deber y por lo tanto necesitan esta amonestación.
¿Qué se requiere que hagamos en el día de reposo? Las revelaciones del Señor al profeta José Smith son muy claras sobre este tema, y estas deben gobernarnos, porque están en estricta armonía con las enseñanzas del Salvador. Aquí hay algunos de los requisitos sencillos:
El día de reposo os es señalado para descansar de vuestros trabajos.
El día de reposo es un día especial para adorar, orar y mostrar celo y fervor en vuestra fe y deber religioso—para rendir devociones al Altísimo.
El día de reposo es un día en el cual se requiere que ofrezcáis vuestro tiempo y atención en la adoración del Señor, ya sea en reuniones, en el hogar o dondequiera que estéis—ese es el pensamiento que debe ocupar vuestra mente. . . .
El Señor no se complace con las personas que conocen estas cosas y no las hacen. . . .
Los hombres no están mostrando celo y fervor en su fe y deber religioso cuando salen apresuradamente temprano el domingo por la mañana, en carros, carruajes o automóviles, hacia los cañones, centros turísticos y visitas a amigos o lugares de diversión con sus esposas e hijos. No están rindiendo así sus devociones al Altísimo. (Ibíd., octubre de 1935, pág. 15.)

























