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Alma sobre la Resurrección
Pregunta: “En nuestra clase estábamos analizando la Lección 8 de nuestro manual: ‘Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?’ Cuando mencionamos que Moroni, Pedro y Santiago aparecieron a José Smith como seres resucitados, un miembro que estaba visitando nuestra clase objetó esto, afirmando que ellos no podían haber resucitado. Basó su argumento en el pasaje de Alma 40:19, el cual interpretó en el sentido de que todos los que murieron antes de la época de Cristo, tanto los inicuos como los justos, sin excepción, debían resucitar antes que cualquiera de los que vivieron después del tiempo de Cristo.
“Nuestro visitante, muy insistente, seguía sosteniendo que Alma apoya específicamente su argumento de manera inequívoca.
“Lo que quiero saber es cómo debe interpretarse Alma 40:19 a la luz de la explicación del élder Talmage concerniente al orden de la resurrección.”
Respuesta: El miembro visitante debería leer sus Escrituras con más cuidado. Es cierto que Alma, en el capítulo 40, versículo 19, no dejó claro su significado y, si tratamos únicamente con ese versículo, es fácil obtener la idea de que todos los que murieron antes de la venida del Salvador debían levantarse en el momento de la resurrección del Salvador, tanto los inicuos como los justos. Sin embargo, el versículo 20 deja claro que Alma no quiso decir que todos los muertos debían levantarse en ese momento, y por lo tanto modificó su primera declaración y dijo que era su “opinión” que las almas y los cuerpos son reunidos “de los justos” en la resurrección de Cristo y su ascensión al cielo. Es evidente que el entendimiento de Alma acerca del alcance de la resurrección en el momento en que el Salvador salió de entre los muertos era limitado; por lo tanto, expresó solamente su opinión.
El profeta Abinadí, cuando estuvo ante el rey Noé y sus sacerdotes, dejó este asunto muy claro al hablar de esta primera resurrección con las siguientes palabras:
Y ahora, la resurrección de todos los profetas, y de todos aquellos que han creído en sus palabras, o de todos aquellos que han guardado los mandamientos de Dios, éstos saldrán en la primera resurrección; por tanto, éstos son la primera resurrección.
Son levantados para morar con Dios que los ha redimido; así tienen vida eterna por medio de Cristo, quien ha roto las ligaduras de la muerte.
Y éstos son los que tienen parte en la primera resurrección; y éstos son los que murieron antes que Cristo viniera, en su ignorancia, sin que se les hubiera declarado la salvación. Y así el Señor efectúa la restauración de éstos; y tienen parte en la primera resurrección, o sea, tienen vida eterna, siendo
redimidos por el Señor.
Y los niños pequeños también tienen vida eterna.
Mas he aquí, temed y temblad delante de Dios, porque debéis temblar; porque el Señor no redime a ninguno de los que se rebelan contra él y mueren en sus pecados; sí, aun todos aquellos que han perecido en sus pecados desde que el mundo empezó, que se han rebelado deliberadamente contra
Dios, que han conocido los mandamientos de Dios y no los han querido guardar; éstos son los que no tienen parte en la primera resurrección. (Mosíah 15:22-26.)
EL TESTIMONIO DE MATEO
Esto está en perfecta armonía con el testimonio de Mateo: Y se abrieron los sepulcros; y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;
Y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad y aparecieron a muchos. (Mateo 27:52-53.)
El Salvador nos informa, cuando visitó a los nefitas, que solamente los santos fueron levantados de los muertos después de su resurrección. (3 Nefi 23:9-10.)
Sabemos con certeza que David, rey de Israel, no salió de la tumba en esta primera resurrección debido a los pecados que cometió. Pedro, en su discurso el día de Pentecostés, nos dio esa información de la siguiente manera: Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. (Hechos 2:29.)
Esto es confirmado por el profeta José Smith cuando en un discurso dijo: Aun David debe esperar aquellos tiempos de refrigerio, antes de que pueda salir y sus pecados sean borrados. Porque Pedro, hablando de él, dice: “David no ha subido aún al cielo, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.” Sus restos estaban entonces en la tumba. Ahora bien, leemos que muchos cuerpos de los santos se levantaron en la resurrección de Cristo, probablemente todos los santos, pero parece que David no. ¿Por qué? Porque había sido homicida. (Enseñanzas del Profeta José Smith, p. 188.)
El Profeta también declaró que Moroni vino a él como un personaje resucitado (Ibid., p. 119; véase también D. y C. 133:55.); asimismo Juan el Bautista, Pedro y Santiago eran seres resucitados cuando vinieron y confirieron al Profeta y a Oliver Cowdery el Sacerdocio Aarónico y el Sacerdocio de Melquisedec.

























