Respuestas a Preguntas del Evangelio: Volumen 1

17
El Nuevo y Sempiterno Convenio


Pregunta: “Segundo: ¿Qué se quiere decir con el nuevo y sempiterno convenio? ¿Significa el matrimonio y sellamiento en el templo?”

El nuevo y sempiterno convenio es la plenitud del evangelio. (D. y C. 66:2.) Está compuesto de “todos los convenios, contratos, vínculos, obligaciones, juramentos, votos, actos, asociaciones o aspiraciones” que son sellados sobre los miembros de la Iglesia por el Santo Espíritu de la promesa, o el Espíritu Santo, mediante la autoridad del Presidente de la Iglesia, quien posee las llaves. (Ibid., 132:7.) El Presidente de la Iglesia posee las llaves del Sacerdocio de Melquisedec. Él delega autoridad a otros y los autoriza para efectuar las sagradas ordenanzas del sacerdocio.

El matrimonio por la eternidad es un nuevo y sempiterno convenio. El bautismo también es un nuevo y sempiterno convenio (Ibid., 132:22.), y asimismo la ordenación al sacerdocio, y todo otro convenio es sempiterno y forma parte del nuevo y sempiterno convenio que abarca todas las cosas.

En Doctrina y Convenios, Sección 132, el Señor habla de dos convenios que son sempiternos y muchos han confundido ambos. El primer convenio sempiterno se revela en los versículos cuatro y cinco de la siguiente manera:

“He aquí, yo te revelo un nuevo y sempiterno convenio; y si no permaneces en ese convenio, entonces eres condenado; porque nadie puede rechazar este convenio y ser permitido entrar en mi gloria.

“Porque todos los que quieran recibir una bendición de mis manos deberán obedecer la ley que fue señalada para esa bendición, y las condiciones de ella, según fueron instituidas desde antes de la fundación del mundo.”

Este convenio pertenece al convenio del matrimonio que iba a ser revelado. Entonces el Señor habla del nuevo y sempiterno convenio que consiste en obediencia, fe en Dios, arrepentimiento del pecado y bautismo para la remisión de los pecados, y en guardar todo mandamiento perteneciente al plan de salvación, porque el Señor ha dicho:

“Y ahora os doy el mandamiento de cuidaros diligentemente a vosotros mismos, prestando cuidadosa atención a las palabras de vida eterna.

“Porque viviréis de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Ibid., 84:43–44.)

En el tiempo de la organización de la Iglesia hubo algunos que deseaban unirse a ella basándose en el hecho de que anteriormente habían sido bautizados por inmersión, pero con un bautismo sectario. El Señor declaró:

“He aquí, os digo que todos los convenios antiguos he hecho desaparecer en esta cosa; y éste es un nuevo y sempiterno convenio, el mismo que existió desde el principio.

“Por tanto, aunque un hombre fuese bautizado cien veces, de nada le aprovecharía, porque no podéis entrar por la puerta estrecha por la ley de Moisés, ni por vuestras obras muertas.” (Ibid., 22:1–2.)

Así, aquí el Señor habla del bautismo como un “nuevo y sempiterno convenio”. Sin embargo, en la Sección 132, versículos 6 y 7, el Señor habla del nuevo y sempiterno convenio y explica detalladamente lo que es. Ahora está hablando de un convenio definido, que abarca “todos los convenios, contratos, vínculos, obligaciones, juramentos, votos, actos, asociaciones o aspiraciones” relacionados con la salvación y la exaltación en el reino celestial.

Aquí descubrimos que el matrimonio por la eternidad no es el nuevo y sempiterno convenio, sino un convenio sempiterno comprendido dentro del nuevo y sempiterno convenio que abarca todas las cosas.