Capítulo 19
Efraín en los últimos días
Y te pondrá Jehová por cabeza… y estarás encima solamente. —Deuteronomio 28:13.
En el principio Efraín fué turbulento y obstinado
Aprendemos de la Biblia que Efraín desempeñó un papel de no poca importancia en la historia de Israel. Se demuestra claramente que fué pendenciero y rebelde. Fácilmente podemos comprender que en los días de cautividad y cuando Israel emprendió la jornada larga al norte desconocido, no sería extraño que Efraín se revelara. Muchos de los de su tribu se mezclarían con las naciones. Hubo entre ellos personas de carácter fuerte y hubieran efectuado mucho bien si se les hubiese dirigido debidamente. El incidente relatado en el capítulo doce de los Jueces indica la naturaleza de la tribu de Efraín Por su necedad y su enojo injusto estuvieron en peligro de una destrucción casi completa. Las cosas que Efraín ha sufrido durante todas estas edades le han sido de provecho. El Señor declaró que en este día “los rebeldes no son de la sangre de Efraín; por consiguiente, serán extirpados”. (D. C. 64:36). Esperamos que toda esta rebelión haya sido extirpada.
La Misión moderna de Efraín
Efraín tiene una misión gloriosa para desempeñar en este día. Ya tiene cien años de estar cumpliendo fielmente esta misión. Es propio que ocupe su lugar a la cabeza, ejerciendo los derechos de primogénito en Israel. El evangelio se está predicando a las naciones por Efraín. Por consiguiente, fué esencial que los de Efraín fuesen los primeros para ser congregados, porque él es quien ha de preparar el camino para las otras tribus de Israel. Se nos hace creer, por las enseñanzas del Profeta José Smith, que una grande mayoría de los que han recibido el evangelio son de Efraín. Es una excepción encontrar uno de alguna otra tribu. Sin embargo, tenemos representantes de las otras tribus.
Su papel en la congregación de Israel
Muchas son las promesas hechas con Efraín en cuanto al papel que ha de desempeñar en el drama del día actual. Uno de los pasajes notables de las Escrituras tocante a este drama se encuentra en Jeremías y declara lo siguiente:
Porque habrá día en que clamarán los guardias en los montes de Efraín: ¡Levantaos y subamos a Sion, a Jehová nuestro Dios!
Porque así ha dicho Jehová: Cantad con alegría por Jacob y dad voces de júbilo a la cabeza de las naciones; proclamad, alabad y decid: Oh Jehová, salva a tu pueblo, el remanente de Israel.
He aquí, yo los hago volver de la tierra del norte, y los reuniré de los confines de la tierra, y entre ellos a ciegos y a cojos, a la mujer que está encinta y a la que dio a luz juntamente; en gran congregación volverán acá.
Vendrán con llanto, y por sus súplicas los guiaré y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán, porque yo soy el padre de Israel, y Efraín es mi primogénito. — Jeremías 31:6-9.
La revelación moderna nos da más luz sobre los propósitos del Señor en cuanto a la congregación de las tribus de Israel y el papel que desempeñará Efraín en dicha congregación. Leemos:
Por tanto, preparaos para la venida del Esposo; salid, salid a recibirlo.
Porque he aquí, se pondrá de pie sobre el monte de los Olivos y sobre el potente océano, sí, el gran abismo, y sobre las islas del mar y sobre la tierra de Sion.
Y alzará su voz desde Sion, y hablará desde Jerusalén, y se oirá su voz entre todo pueblo.
Y será una voz como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos que derribarán los montes; y no se hallarán los valles.
Mandará al mar profundo, y será arrojado hacia los países del norte, y las islas serán una sola tierra;
y la tierra de Jerusalén y la de Sion volverán a su propio lugar, y la tierra será como en los días antes de ser dividida.
Y el Señor, sí, el Salvador, estará en medio de su pueblo y reinará sobre toda carne.
Y los que estén en los países del norte serán recordados ante el Señor, y sus profetas oirán su voz, y no se contendrán por más tiempo; y herirán las peñas, y el hielo fluirá ante su presencia.
Y se levantará una calzada en medio del gran mar.
Sus enemigos llegarán a serles por presa,
y en los yermos desolados brotarán pozos de aguas vivas; y la tierra reseca no volverá a tener sed.
Y traerán sus ricos tesoros a los hijos de Efraín, mis siervos.
Y los confines de los collados eternos temblarán ante su presencia.
Y allí se postrarán, y serán coronados de gloria, sí, en Sion, por la mano de los siervos del Señor, los hijos de Efraín.
Y serán llenos de cantos de gozo sempiterno.—D.y C. 133:19-33.
Efraín estará a la cabeza como Primogénito
Aprendemos, entonces, que cuando lleguen estos gloriosos tiempos los hijos de Efraín serán ‘‘siervos” del Señor. Efraín estará a la cabeza en la gloria completa de su primogenitura, para ministrar a sus compañeros de las otras tribus. ¡Qué gloria tan grande es la suya! ¡Qué honra le es conferida ahora que ya no es rebelde! Y el Señor sigue diciendo:
He aquí, esta es la bendición del Dios sempiterno sobre las tribus de Israel, y la bendición más rica sobre la cabeza de Efraín y sus compañeros.—D.yC. 133: 34.
Las «Bendiciones supremas” de la mano de Efraín
En la actualidad Efraín es quien posee el sacerdocio. Es con Efraín que el Señor ha hecho convenio y ha revelado la plenitud del evangelio sempiterno, Es Efraín quien está construyendo temples y efectuando en ellos las ordenanzas para los vivos así como para los muertos. Cuando vengan las “tribus perdidas” —y será una vista gloriosa y una cosa maravillosa cuando vengan a Sión — en cumplimiento de las promesas hechas por medio de Isaías y Jeremías, tendrán que recibir las bendiciones supremas de la mano de Efraín, su hermano, el “primogénito” en Israel.
Dos lugares de Congregación
Entre los Santos de los Últimos Días es bien entendido, porque el Señor lo ha declarado, que el Continente de América es Sión. Muchas de las profecías acerca de Sion no podrían cumplirse si la pequeña parcela de terreno en Jerusalén fuese lo que significa esta palabra, Sión y Jerusalén son dos lugares distintos. El Señor hará del uno la capital de su reino para Judá y sus compañeros. El otro será la capital de su Reino en Sión el cual es la tierra de José y sus compañeros. Estas son las ciudades santas: la antigua Jerusalén, cuando sea purificada; y Sión, la Nueva Jerusalén, sobre este continente. Aquí preside Efraín con sus derechos de primogénito, poseyendo el poder del Sacerdocio para sus semejantes.
Judá también será congregado, pero a Jerusalén y Palestina. Las tribus de Israel vendrán a Sión donde serán coronadas y eventualmente muchos de ellos regresarán a la tierra de su herencia, porque así ha sido prometido. (Véase Eter 13:10-11.) Cuando Judá sea congregado, y podemos alegramos por el conocimiento de que está siendo congregado, él también tendrá que recibir sus bendiciones de Efraín, su hermano. Y llegará el tiempo —está a la mano— cuando todo Israel será limpiado. Los convenios hechos con Abrahán, Isaac, y Jacob en la antigüedad, y renovados con José Smith en el día actual, todos se cumplirán.
Efraín Ahora está Siendo Congregado
Los líderes de nuestro pueblo han esperado, desde el principio, este gran día cuando Efraín sería congregado y ocuparía su puesto para coronar las tribus de Israel. En una epístola que publicó la Primera Presidencia en octubre de 1882, aparece lo siguiente:
La invitación se extiende a todos, de cada nación, tribu y lengua, quienes crean, y se arrepientan, y reciban el don del Espíritu Santo, por la imposición de manos, “Venid a casa; venid a la tierra de José, a los valles de Efraín.”
El Presidente Brigham Young también ha declarado:
Israel se encuentra disperso entre todas las naciones de la tierra; la sangre de Efraín se ha mezclado con la sangre de toda la tierra. La simiente de Abrahán se ha mezclado con la simiente rebelde de la humanidad en todo el mundo.—Discursos de Brigham Young, pág. 669.
Estamos congregando a los hijos de Abrahán quienes descienden por medio de los lomos de José y sus hijos, más particularmente los que descienden por medio de Efraín, cuyos hijos se han mezclado como todas las naciones del mundo. Los hijos de Efraín son salvajes e incultos; indómitos e ingobernables Su espíritu es turbulento y resoluto; son la raza anglosajona, y se encuentran esparcidos sobre la faz de toda la tierra, con el espíritu de dominio y dictar dura, de ir de una conquista a otra. Buscan por toda la creación y examinan cada rincón y escondrijo para ver qué hay sobre y adentro de ella. Veo una congregación de ellos ante mí este día. Ninguna dificultad desanimará a estos hombres; penetrarán las selvas más densas y vencerán dificultades casi insuperables a fin de desarrollar los tesoros de la tierra, y para fomentar su espíritu indómito de aventura.—Discursos de Brigham Young, pág. 760.
El Profeta José Smith esperaba el día cuando Israel sería congregado. Declaró en mía conferencia de la Iglesia celebrada en junio de 1831, “que Juan el Revelador estaba en ese tiempo entre las diez tribus de Israel quienes fueron Levados a la cautividad por Salmanasar, rey de Asiria, a fin de prepararlos para el regresa de su larga dispersión”. El Presidente Young frecuentemente tuvo en mente y expresó pensamientos similares. Otra de sus declaraciones incluye lo siguiente: “Estamos buscando la Casa de Israel… y es el mismo joven sobre quien nuestro padre Jacob impuso sus manos, que salvara la Casa de Israel. El Libro de Mormón vino a Efraín, porque José Smith fué un descendiente puro de Efraín.
Es Efraín a quien he buscado todos los días de mi predicación, y fué esa sangre que corría en mis venas cuando acepté el evangelio. Si hay personas de las otras tribus mezclados con los gentiles también estamos buscando por ellos.”
El Presidente Young declaró que José Smith era descendiente puro de Efraín. Esto es cierto. José Smith, el padre del Profeta, recibió la primogenitura en Israel la cual heredó por medio de sus padres desde Efraín. José, Jacob, y Abrahán. Por esa razón se le confirió el Sacerdocio Patriarcal con el mandamiento de que había de ser transmitido de padre a hijo.
El Libro de Mormón es el registro de José. Contiene la historia de los descendientes de José en este país, de Efraín, tal como profetizó Ezequiel, cuando fué entregado a José Smith, y está en las manos de Efraín al salir nuestros misioneros a proclamar sus verdades al mundo, porque también ellos son de Efraín.
























