El Camino Hacia la Perfección

Capítulo 15

La simiente de Caín

El Relato Más Triste de la Historia

El relato más triste de toda la historia es el de Caín. ¡Nació heredero de una herencia sempiterna de justicia, con la promesa de una corona de gloria que nunca desaparecería, y eso también, en la mañana de la creación cuando todas las cosas eran nuevas—y él desechó todo! En aquellos días el ciclo y la tierra estaban cerca el uno al otro, el Padre conversaba con los hombres y santos ángeles visitaban la tierra para dar instrucción. El hombre tuvo que obtener conocimiento por medio de visión celestial y comunicación directa con el Padre, porque no había precedentes, ningunos registros del pasado, ningunas experiencias de otros transmitidas para la dirección del mundo.

Nacido de Buenos Padres

Caín nació de buenos padres. Miguel, el gran príncipe, quien ayudó a formar la tierra, era su padre. Ningún hombre, exceptuando Jesucristo, jamás fué bendecido con mayor honra o responsabilidad que Miguel. Ningún hombre merecía ser honrado más que él. A él se le había dado el primer lugar en la historia del mundo y se le enseñó directamente de los cielos. Caín tuvo el gran honor de ser el hijo de Adán, y, también, fué privilegiado con las mismas bendiciones que su padre. ¡Qué hombre tan poderoso pudiera haber sido! ¡Su nombre podría haber destacado con lustre glorioso como el de uno de los hijos valientes de Dios! ¡Cómo podría haber sido honrado hasta la última generación! ¡Más él no quiso nada de ello!

Caín Pecó Contra la Luz

El pecado grave de Caín no fué cometido en la ignorancia. Tenemos razón para creer que él tuvo el privilegio de estar en la presencia de mensajeros del cielo. En verdad las escrituras infieren que fué bendecido por comunicación con el Padre y fué instruido por mensajeros enviados de su presencia. Sin duda poseía el Sacerdocio; de otra manera su pecado no podría haberlo hecho Perdición. Pecó contra la luz. El hizo esto, se nos dice, porque amaba más a Satanás que a Dios.

Los Hijos de Adán Siguen a Satanás

De la Biblia uno podría deducir que Caín era el primer hijo de Adán, pero la Biblia da sólo una historia breve. Del Libro de Moisés obtenemos una vista más extensa y una comprensión mejor de las condiciones de aquel día temprano. Adán y Eva eran los padres de numerosos hijos, hijos e hijas aun antes del nacimiento de Caín y Abel, según nos informa ese relato.

Después que Adán y Eva hubieron sido echados del Jardín del Edén, él comenzó a labrar la tierra y comer su pan con el sudor de su rostro, y Eva trabajaba con él. Les nacieron hijos c hijas quienes empezaron a esparcirse, y leemos, “Desde ese tiempo los hijos e hijas de Adán empezaron a separarse de dos en dos por toda la tierra, y a cultivarla, y a cuidar rebaños; y también ellos engendraron hijos e hijas. Y Adán y Eva, su esposa, invocaron el nombre del Señor; y oyeron que les hablaba la voz del Señor en dirección del Jardín de Edén…

“Y Adán y Eva bendijeron el nombre de Dios, c hicieron saber todas las cosas a sus hijos e hijas. Y Satanás vino entre ellos, diciendo: Yo también soy hijo de Dios; y les mandó y dijo: No lo creáis; y no lo creyeron, y amaron a Satanás más que a Dios. Y desde ese tiempo los hombres empezaron a ser carnales, sensuales y diabólicos”. —Moisés 5:3-4, 12-13.

Amó a Satanás Más que a Dios

En medio de toda esta rebelión, Adán y Eva se entristecieron a causa de los hechos de sus hijos. Cuando nació Caín, Eva exclamó: “Adquirido he un varón del Señor; por tanto, tal vez éste no rechazará sus palabras”. Empero cuando Caín había crecido no escuchó y decía: “¿Quién es el Señor, para que tenga que conocerlo?” Y las escrituras dicen, “Y Caín amó a Satanás más que a Dios. Y Satanás le mandó diciendo: Lleva un presente al Señor”. Así fué incitado a hacer su sacrificio no porque el Señor se lo mandó, sino porque se lo mandó Satanás. Naturalmente, entonces, esperamos que el Señor tendría respeto por la ofrenda del justo Abel, pero que no tendría respeto por la ofrenda de Caín. Aún después de esto el Señor habló a Caín con bondad y le prometió grandes bendiciones y que sería aceptado si hiciere lo bueno. Además, se le dijo a Caín que si no escuchaba al Señor que el pecado estaba a la puerta y, dijo el Señor, “Satanás desea poseerte. Y a menos que escuches mis mandamientos, te entregaré, y será hecho contigo según la voluntad de él. Y tú te enseñorearás de él; porque desde ahora en adelante tú serás el padre de sus mentiras; serás llamado Perdición; porque tú también fuiste antes que el mundo.

Y se dirá en días futuros que estas abominaciones proceden de Caín, porque rechazó el consejo mayor que venía de. Dios; y esta maldición pondré sobre ti, a menos que te arrepientas. Y Caín se enojó, y no escuchó más la voz del Señor, ni la de Abel, su hermano, quien caminaba en santidad delante del Señor”. —Moisés 5:23-26.

La Ambición Inicua de Caín

¿No nos hace creer que en vez de aceptar esta palabra del Señor con el espíritu de humildad y con pesar por sus acciones malas, Caín más bien se regocijaba en las palabras que le fueron dichas; “Satanás desea poseerte… Y tú te enseñorearás de él?” ¿No es posible que se regocijara con el conocimiento de que por medio de su iniquidad podría reinar en el reino de la iniquidad? ¿Qué gloria y honra podría esperar obtener Caín por llegar a ser el “padre, de mentiras” y por llegar a ser Perdición? Es difícil comprender tal actitud de mente. El pensar que Caín se gloriaría en obtener dominio en el reino de lo malo, y en llegar a ser el autor de la falsedad y en poseer el cetro de poder en el reino de las tinieblas, es casi increíble. No obstante se nos dice que Caín se regocijó, diciendo: “Verdaderamente yo soy Mahán, el dueño de este gran secreto, a fin de que yo pueda asesinar y obtener lucro. Por tanto, Caín fué llamado Mahán el Maestro, y se gloriaba de su iniquidad”.— Moisés 5:31.

Se Gloriaba de Su Iniquidad

Otros hombres han pecado, la mayor parte de ellos a sabiendas, pero aquí tenemos el primer y más destacado caso de la historia de uno que se gloriaba en la iniquidad. Caín escogió a sabiendas, mas no inteligentemente. Mató a su hermano, no tanto por sus rebaños como por la gloria de ser Mahán el Maestro. No tanto con la esperanza de obtener las posesiones temporales de su hermano, sino para dejar sin posteridad a ese hermano justo, y, ¡porque Satanás se lo mandó!

La Maldición Sobre Caín y Sus Descendientes

No sólo tuvo que sufrir Caín, pero a causa de su iniquidad llegó a ser el padre de una raza inferior. Una maldición fué puesta sobre él y esa maldición ha continuado por medio de su linaje y ha de continuar mientras dure el tiempo. Millones de almas han venido a este mundo maldecidas con un cutis negro, y se les ha sido negado el privilegio del Sacerdocio y la plenitud de las bendiciones del Evangelio. Estos son los descendientes de Caín. Además, se les ha hecho sentir su inferioridad y han sido separados del resto de la humanidad desde el principio. Enoc vió al pueblo de Canaán, descendientes de Caín, y dice, “y les vino un color obscuro a todos los hijos de Canaán, de modo que fueron despreciados de toda la gente. . . Y sucedió que Enoc siguió llamando a todo el pueblo al arrepentimiento, con excepción del pueblo de Canaán”. (Moisés 7:8, 12.) En justicia se debe decir que ha habido entre la simiente de Caín muchos que han sido honorables y quienes han vivido de acuerdo con la mejor luz que tuvieron en este estado. Pidamos que el Señor les bendiga con algunas bendiciones de exaltación, si no la plenitud, por su integridad aquí.

¡Pero qué contraste! ¡Los hijos de Set, Enoc y Noé honrados con las bendiciones y los derechos del Sacerdocio! ¡Los hijos-de Abrahán hechos herederos legales de todas las bendiciones de los padres! ¡Y los hijos de Caín, negados al Sacerdocio; sin tener el privilegio de recibir los convenios de gloria en el reino de Dios! ¿Qué podría ser más triste que esto? Sin embargo, ¿podemos decir que el Juez de toda la tierra no ha sido justo? Quizás no comprendemos completamente ahora, pero vendrá el tiempo cuando todas estas cosas serán explicadas. Entonces diremos: Bendita sea el nombre del Dios de Abrahán, Isaac y Jacob, quien nos ha bendecido con las bendiciones de su reino glorioso, donde por nuestra fidelidad, podremos morar en verdad y luz eterna. En el espíritu de simpatía, misericordia y fe, también esperamos que con el tiempo bendiciones serán dadas a nuestros hermanos de la raza negra, porque son nuestros hermanos —hijos de Dios— a pesar de, su cutis negro emblemático de tinieblas eternas.

Capítulo 16 — La simiente de Caín después del diluvio