El Camino Hacia la Perfección

Capítulo 42

La resurrección de los injustos

Más los otros muertos no tornaron a vivir hasta que sean cumplidos mil años. —Apocalipsis 20:5.

La tierra será purificada para el milenio

Cuando sea introducido el Milenio, la tierra va a pasar por un proceso de purificación. Esta no será la purificación final cuando será consumida la tierra y pasará para ser renovada otra vez en un mundo celestial, sino que será el fin de la maldad. Todos los que han vivido la ley celestial — es decir, los que son inmundos, “los que son mentirosos, los hechiceros, los adúlteros, los fornicarios y quienquiera que ama y dice mentiras” y los que padecen la ira de Dios sobre la faz de la tierra y “sufren la venganza del fuego eterno”— serán barridos de la faz de la tierra. Todos éstos serán arrojados al infierno donde permanecerán hasta que Cristo haya sojuzgado a todos los enemigos bajo sus pies, y haya perfeccionado su obra. Durante los mil años, todos éstos estarán en este tormento mundial, teniendo bastante tiempo para reflexionar sobre sus malas acciones y recibirán instrucción en obedecer la ley, para que puedan estar preparados a salir en la resurrección al fin del mundo.

Los malos no permanecerán

Será imposible para la gente de esta clase permanecer sobre la tierra durante el Milenio, porque estarían tan fuera de su elemento como un pez fuera del agua. El estado cambiado de la tierra, que será de un orden terrestre durante estos mil años, será propio para la capacidad de aquéllos del mundo terrestre, así como también aquéllos que han guardado la ley celestial, y ellos tendrán parte en la primera resurrección, “y entonces serán redimidas las naciones paganas, y los que no conocieron ninguna ley, tendrán parte en la primera resurrección; y para ellos será tolerable”. (D. y C. 45:54). Pero con aquéllos del orden celestial, no será así. Estos son aquéllos que son como rastrojo, quienes serán consumidos cuando Cristo venga, según las palabras de Malaquías (4:1). Es de esta clase de la que habla el Señor cuando dice:

Porque la hora está cerca y próximo el día cuando el mundo estará maduro; y todos los soberbios y los que hacen maldad, serán como rastrojo, y los abrasaré, dice el Señor de los Ejércitos, a fin de que la maldad no exista en la tierra.

Porque la hora está cerca y lo que fué dicho por mis apóstoles tiene que cumplirse; porque tal como hablaron, así acontecerá.

Porque con poder y gran gloria yo me revelaré desde los cielos con todas sus multitudes, y moraré en justicia con los hombres sobre la tierra, por mil años, y los malvados no permanecerán.

Purificados por el sufrimiento

Debe ser un castigo terrible el que se deparará a los habitantes que serán arrojados al infierno por mil años. Sabrán que Cristo ha venido y que en la tierra reina la paz y justicia. Se darán cuenta de aquéllos que han vivido y muerto, y que fueron dignos, han recibido la resurrección, y toda la gente de la tierra es feliz y llena de gozo, porque son guiados por su Rey. Sabrán que han perdido todo esto a causa de su maldad, y durante los mil años serán atormentados con sus pecados, esperando el juicio final con temblor y miedo. Sin embargo, su castigo será para su bien. El Señor no los castigará simplemente porque está enojado y se deleita en su sufrimiento. Tienen que enfrentarse a su sufrimiento porque han negado la misericordia de Jesucristo y por lo tanto deben sufrir aun como él sufrió por los pecados del mundo (D. y C. 19:16-19), porque su sufrimiento no los limpiará; y cuando hayan pagado el precio —v será una de las más espantosas y dolorosas pruebas—, entonces estarán preparados para recibir tales bendiciones como las que el Señor, en su grande misericordia, está listo para darles.

La gloria telestial

“Aun éstos serán siervos del Altísimo”.

Es decir, que deben aprender a servirle a él y ser obedientes a sus leyes, tantas como sean dignos de recibir. Los que en esta manera serán castigados, serán incontables en multitud. El profeta José Smith dice de ellos:

Y además, vimos la gloria de lo telestial, que es la gloria de lo menor, así como la gloria de las estrellas es diferente de la gloria de la luna en el firmamento.

Esto son los que no recibieron el evangelio de Cristo, ni el testimonio de Jesús:

Los que niegan al Espíritu Santo.

Los que son arrojados al infierno.

Estos son los que no serán redimidos del diablo sino hasta la última resurrección, hasta que el Señor, aun Cristo el Cordero, haya cumplido su obra.

Estos son los mentirosos, los hechiceros, los adúlteros, los fornicarios y quienquiera que ama y dice mentiras.

Son los que padecen la ira de Dios en la tierra;

Y los que padecen la venganza del fuego eterno.

Y los que son arrojados al infierno y padecen la ira de Dios Todopoderoso hasta el cumplimiento de los tiempos, cuando Cristo haya subyugado a todo enemigo debajo de sus pies, y haya perfeccionado su obra.

Mas, he aquí, vimos la gloria de los habitantes del mundo celestial, y eran tan innumerables como las estrellas en el firmamento del cielo, o las arenas sobre las playas del mar;

Y oímos la voz del Señor decir: Todos éstos doblarán la rodilla y toda lengua confesará al que se sienta sobre el trono para siempre jamás; Porque serán juzgados de acuerdo con sus obras, y cada hombre recibirá, conforme a sus propias obras, su dominio correspondiente en las mansiones que son preparadas;

Y serán siervos del Altísimo; mas a donde Dios y Cristo moran, no podrán venir, mundos sin fin. (D. y C. 76:81-85, 103-106, 109-112).

El juicio final

Juan vio a estos muertos cuando venían al juicio parcial, a la venida de Cristo. El vio la felicidad que vino a los justos cuando vivieron y reinaron con Cristo mil años, “Pero los otros muertos”, después de recibir un juicio parcial, “no volvieron a vivir sino hasta que se cumplieron mil años.” “Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.” (Apoc. 20:5-6). Entonces vio el juicio final, después de que “Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra.” En este juicio” los muertos grandes y pequeños, se pararán delante de Dios, y los libros serán abiertos por los cuales serán juzgados todos los muertos.”

Ya no pueden morir

En este tiempo todos los que están en sus sepulcros, que no se encuentren dignos de morar con Cristo, se levantarán. Sus espíritus y cuerpos serán reunidos inseparablemente, pero no recibirán una plenitud de gozo, porque sus hechos han sido tales, que los privan del progreso eterno. Esto es, se les negarán algunas bendiciones y no podrán recibir la plenitud, y serán limitados en sus varias glorias en el mundo telestial para siempre.

Amulek habló muy claramente cuando dijo:

Ahora, esta restauración vendrá sobre todos, sean viejos o jóvenes, esclavos o libres, varones o hembras, malvados o justos; y ni aun se perderá un solo pelo de sus cabezas, sino que todo será restablecido a su perfecta forma, o en el cuerpo como es ahora, y serán llevados y colocados ante el tribunal de Cristo, el Hijo, y Dios, el Padre, y el Espíritu Santo, que es un Eterno Dios, para ser juzgados según sus obras, sean buenas o malas.

Ahora, he aquí, os he hablado respecto a la muerte del cuerpo mortal, y también acerca ele la resurrección del cuerpo mortal. Os digo que este cuerpo mortal es levantado para ser un cuerpo inmortal; esto es, de la muerte, aun de la primera muerte, a la vida, para que no muera más, uniéndose sus espíritus a sus cuerpos, para no ser separados nunca más, formando los dos una entereza espiritual e inmortal, de modo que no puedan más ver corrupción. (Alma 11:44-45).

Condenados por si mismos

Alma continuó, en su discurso que sigue a las palabras de Amulek, y dijo “porque nuestras palabras nos condenarán”, si nosotros endurecemos nuestros corazones contra la palabra, hasta el grado que no se haya encontrado en nosotros, entonces nuestra condición será terrible, porque seremos condenados. Agrega:

Debemos adelantarnos y pararnos ante él en su gloria, en su fuerza y en su poder, majestad y dominio, y reconocer, para nuestra eterna vergüenza, que todos sus juicios son rectos; que él es justo en todas sus obras, y que es misericordioso hacia los hijos de los hombres y que tiene todo poder para salvar a cuantos crean en su nombre, y traigan aceptables frutos del arrepentimiento. (Alma 12:15).

La segunda muerte o muerte espiritual

Después, hablando de la segunda muerte, Alma informa a Zeezrom qué es una “muerte espiritual”, entonces es un tiempo que quienquiera que muera en sus pecados, como a muerte temporal, morirá también de una muerte espiritual; sí, morirá a las cosas que pertenecen a la justicia. Entonces es cuando sus tormentos serán como un lago de fuego y azufre, cuya llama asciende para siempre jamás; entonces es cuando serán ligados a una sempiterna destrucción, según el poder y cautividad de Satanás, pues él los habrá sujetado a su voluntad.

Os digo que entonces se hallarán como si no se hubiese hecho ninguna redención; porque no pueden ser redimidos de acuerdo con la justicia de Dios; y no pueden morir (es decir, experimentar otra separación de espíritu y cuerpo), dado que no hay más corrupción.  (Alma 12:17-18).

Capítulo 43 — El reino milenial