El Camino Hacia la Perfección

Capítulo 21

El evangelio prometido a los gentiles

Yo, Jehová, te he llamado en justicia, y te sostendré de la mano, y te guardaré y te pondré como convenio para el pueblo, como luz para las naciones, Isaías 42:6.

Los Gentiles no son del Convenio

El nombre gentil significa los que no son Israelitas y que están fuera del convenio hecho con Abrahán, Isaac, y Jacob. El nombre gentil originalmente se refería a los descendientes de Japhet. (Gen. 10:5.) Frecuentemente es usado en las escrituras en referencia a las naciones que no son de Israel. Siendo que el convenio hecho con Abra­hán había de continuar por medio de Isaac y Jacob y las doce tribus de Is­rael, las naciones gentiles están bajo la necesidad de recibir sus bendiciones del evangelio por medio del linaje es­cogido. Cómo se obtienen estas bendi­ciones, ha sido mostrado en lecciones anteriores. Que no sea olvidado, que en Asia otros que no son de la casa de Israel tuvieron el sacerdocio en tiem­pos pasados y también cuando hubo na­ción Israelita. Hasta donde conocemos ninguno de éstos eran gentiles puros, pero todos eran descendientes de Abra­hán por medio de alguna rama que no era de Jacob. Hemos tenido ocasión de referirnos a Midiam y a los Midianitas, el pueblo al cual pertenecía Jetro. Jetro ordenó a Moisés y había una afi­liación cerca entre Moisés y su suegro mientras Israel estaba en el desierto. No hay nada preciso de la nacionali­dad de Jacob. Lo que ha sido escrito de Job tiene parte en especulación y hay unos que han sugerido que es un carácter de invención; pero tal pensa­miento no puede ser sostenido, al pasar el tiempo se ve claramente que to­da señal del sacerdocio desapareció de entre otros pueblos, y los Israelitas se probaron indignos de estas bendiciones la mayor parte del tiempo. De todas maneras era el pueblo escogido de Dios, aunque él fué forzado a castigarlos, y él nunca ha olvidado el convenio que hizo con sus padres.

Bendiciones del evangelio por medio de la Raza Escogida.

Israel fué escogido por Dios y es por medio de ese linaje que vienen las ben­diciones del evangelio, pero no debemos caer en el honor que prevaleció entre los judíos en pensar que otro pueblo no puede ser bendecido del Señor. To­do hombre es de su simiente y por eso está interesado en todas las naciones en el mundo. Es lógico creer que el Señor hubiera dado el sacerdocio y el plan de salvación a los gentiles en los días de Abrahán cuando el convenio del evangelio fué hecho con él, si hubieran estado dispuestos a recibirlo. Todos los descendientes de Noé fueron dirigidos en la luz del evangelio, pero la mayo­ría de ellos lo rehusaron. Podemos imaginar a ellos diciendo como las perso­nas dijeron en el tiempo de Enoc y sus predecesores “¿Quién es el Señor, pa­ra que tenga que conocerlo?” Por es­ta razón quedaron sin dirección divina, y una raza escogida fué nombrada pa­ra ser la favorecida del Señor. Aun en la bendición a Abrahán descubrimos la verdad que el Padre no lo había aban­donado. Dijo a Abrahán: “Y bendeci­ré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán ben­ditas en ti todas las familias de la tie­rra.”

La Sangre de los Israelitas mezclada con la de los Gentiles.

Por este propósito, que vemos en la dispersión de Israel, muchos de los descendientes de Jacob fueron conducidos de cuando en cuando a varias partes del mundo. Por transgresión muchos fueron a la cautividad, y en esos pri­meros días, antes de que conociesen bien las enseñanzas de sus profetas, o entendieran bien que eran un pueblo separado del mundo, no vieron mal en mezclarse con otros pueblos. Aunque mucho de este esparcimiento fué dado a ellos como castigo, el Señor lo dió pa­ra la salvación de las naciones gentiles. El esparcimiento de Israel entre las naciones empezó en el tiempo que exis­tió como nación. Es un hecho bien conocido que algunas de las tribus grie­gas reclamaban parentesco con Israel. Joel escribió como ochocientos años an­tes de Cristo de Tiro y Sidón: Y ven­disteis los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén a los hijos de los griegos, por alejarlos de sus términos. Joel 3:6.

El élder Jorge Reynolds en su obra de valor, “¿Somos de Israel?” dice:

También es un hecho notable que unos pocos cientos de años después que Joel dió su mensaje de condenación a Tiro y Sidón, el pueblo de uno de estos estados de Grecia, los lacedemonios, o espartanos, reclamaron parentesco con Israel como hijos de Abrahán, y fué concedida su reclamación, y es aún más notable, a la luz de la justicia poética, que aquellos lacedemonios fue­ron usados por Alejandro el Grande en la destrucción de Tiro, en cumplimien­to de las palabras del Señor por Joel: He aquí, yo los levantaré del lugar donde los vendisteis y volveré vuestra paga sobre vuestra cabeza”. Joel” 3:7.

En esta y muchas otras maneras Is­rael fué esparcido. La tribu de Dan moró en barcos. Algunos de los Israe­litas atravesaron los mares. Colonias fueron trasladadas y hogares de otros pueblos llegaron a ser los hogares de los Israelitas, de donde nunca volvie­ron.

El Evangelio es para todas las Naciones.

El Salvador en su ministerio no fué sino a la casa de Israel. Dijo que no fué enviado a los gentiles y por eso no ministró a ellos en una manera especial. Fué solamente de vez en cuando, cuando un individuo gentil mostraba fe, que el Señor dió atención a él. Des­pués de su resurrección el Señor comi­sionó a sus apóstoles para ir a todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura. No debía haber acepción, to­dos debían tener el privilegio de reci­birlo. Al principio los apóstoles no com­prendieron el significado de lo que el Señor les dijo. Necesitó una manifes­tación especial a Pedro para conven­cerlo que Cornelio tenía derecho a las bendiciones de la Iglesia. Cuando otros de los gentiles entraron a la Iglesia unos entre los judíos quienes pertene­cían a la Iglesia tuvieron preguntas que si era correcto admitirlos, y desearon que los gentiles convertidos se conformaran con las costumbres de los judíos que habían terminado en la misión de Jesucristo.

Los judíos cristianos estaban dentro de sus derechos en el principio en llevar el mensaje primero a los judíos, porque así había sido prometido. Entonces el evangelio fué llevado a los gentiles. En esta dispensación ha de ir primero a los gentiles y luego a los judíos. Los primeros ahora son postreros, de acuerdo con la profecía en las escrituras. 1Nefi 13:42.

Somos de un Linaje Mezclado.

¡Recordemos que somos de los gen­tiles! Por esto quiero decir que los santos de los últimos días han recibido sus bendiciones por medio de las naciones gentiles. El Presidente Brigham Young como ha sido mencionado, dijo que Jo­sé Smith era descendiente puro de Efraín. Esto es cierto; sin embargo José Smith también vino de linaje gen­til, así como también la mayor parte de los miembros de la Iglesia. Nos jac­taremos de nuestro linaje, y nos rego­cijaremos en el hecho de que los pa­triarcas han declarado que somos de Efraín pero a la vez no despreciemos a los gentiles, porque también somos de ellos. Si no fuera así no se cumplirían las escrituras.

Por la plenitud de los Gentiles.

Encontramos lo siguiente en las es­crituras de Nefi:

Así pues, lo que nuestro padre quie­re decir sobre el injerto de las ramas naturales por medio de la plenitud de los gentiles, es que, en los días postre­ros cuando nuestra posteridad haya caído en la incredulidad, sí, por el es­pacio de muchas generaciones después que el Mesías se haya manifestado en la carne a los hijos de los hombres, en­tonces la plenitud del evangelio del Me­sías vendrá a los gentiles, y de los gen­tiles vendrá al resto de nuestra poste­ridad.

En aquel tiempo el resto de nuestra posteridad sabrá que pertenece a la ca­sa de Israel, y que son el pueblo de la alianza del Señor. 1Nefi 15:13.

Moroni escribiendo a los gentiles tam­bién dijo:

Y es por la fe que mis padres han obtenido la promesa de que estas cosas han de llegar a sus hermanos por medio de los gentiles; por tanto, el Señor me ha mandado, sí, aun Jesucristo mismo. Éter 12:22.

Esta doctrina es enseñada en el Li­bro de Mormón y la explicación de Lehi del injerto de las ramas, y la parábo­la más interesante de Jacob del olivo natural, nos da un entendimiento cla­ro de la conducta del Señor con Israel y los gentiles. Además, la misericordia del Señor para con todo pueblo son en­señadas en estas escrituras- de los pro­fetas nefitas.

Efraín Congregado de entre los Gentiles.

Hoy en día el Estandarte del Evan­gelio es alzado por Efraín quien ha si­do congregado de entre los gentiles, y los Israelitas esparcidos entre los gentiles se han congregado a él. El tiem­po ha llegado cuando esta misma luz irá al resto en este continente y a los esparcidos de Judá, para que tengan la oportunidad de ser congregados en la grey.

Capítulo 22 — Los gentiles en la tierra de Sion.