El Camino Hacia la Perfección

Capítulo 25

Los corazones de los hijos

“. .. y los corazones de los hijos se volverán a sus padres.
De no ser así, toda la tierra sería destruida totalmente a su venida.”—D.C. 2.

Fue el día tres de abril de 1836, que se cumplió la profecía de Malaquías con respecto a la venida de Elías. En ese día, el cual era el tiempo de la Pascua de los judíos, el profeta Elías apareció en el templo de Kirtland y entregó las llaves del sacerdocio a José Smith y Oliverio Cowdery. Esta autoridad el poder de sellar en la tierra y hacer válidas todas las ordenanzas pertenecientes a la exaltación, especialmente las que pertenecen al Templo del Señor trajo una asociación más íntima que jamás ha existido entre los padres que están muertos y los hijos que están vivos.

Los Espíritus en Prisión

Se nos da a entender que cuando muere un hombre que posee el sacerdocio su trabajo no termina, sino que va al mundo de los espíritus para seguir predicando el evangelio entre los muertos que no han sido bautizados y por lo tanto no tienen las bendiciones del evangelio, les son negados ciertos privilegios; se habla de esta negación como el estar en la “casa de prisión.” Ellos no pueden recibir lo que reciben los que han obtenido las bendiciones del evangelio, por causa de los decretos de Dios concerniente a su reino y los privilegios del mismo. Después de la muerte de Jesucristo, y antes de su resurrección, su espíritu fué al mundo espiritual donde introdujo el evangelio y proclamó la libertad a los que se encontraban en las tinieblas. Pedro, hablando de este evento importante, declaró:

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu;
en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados,
los que en otro tiempo fueron desobedientes, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, a saber, ocho, fueron salvadas por agua”.— 1Pedro 3: 18-20.

Más adelante en la misma epístola Pedro dio más luz sobre esta visita a los espíritus y explicó el objeto de ella en estas palabras:

Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos; para que sean juzgados en la carne según los hombres, pero vivan en el espíritu según Dios“. — 1Pedro 4:6.

Proclamando libertad a los Cautivos

Bien podemos creer que la visita del Salvador al mundo espiritual no era solamente para predicar a los espíritus que rechazaron el mensaje de Noé, sino también para proclamar la libertad a todos los cautivos. En verdad, todos los espíritus de los hombres estuvieron en la cautividad hasta ese tiempo, porque no había habido resurrección de los muertos. Cristo fué y es la resurrección y la vida y por lo tanto pudo dar esta bendición a todos los hombres después de su propia resurrección de los muertos. En la visión dada al presidente José F. Smith el día 3 de octubre de 1918, fué revelada una información adicional concerniente a la misión de nuestro Señor a los muertos. De esta información importante aprendemos que cuando el Salvador visitó a los muertos llamó a los espíritus de los justos, y después de haberles enseñado, los comisionó para llevar el mensaje de salvación a todos los muertos, para que todos supieran que el poder de redención les había llegado. Desde ese tiempo la obra misionera, o la predicación del evangelio, ha sido una parte del plan de redención entre los muertos. De esta manera, todos los que han muerto sin un conocimiento de Jesucristo o su evangelio tienen el privilegio de oírlo. Los que se arrepienten y reciben el evangelio en el mundo de los espíritus, llegan a ser herederos de la salvación. En esta manera la merced y la justicia de nuestro Padre Celestial se manifiestan a todos sus hijos. Antes de la crucifixión del Señor hubo una gran sima separando a los muertos justos de aquellos que no habían recibido el evangelio, y a través de esta sima ningún hombre podía pasar. (Lucas 16: 26) Cristo atravesó esa sima e hizo posible que la palabra de salvación fuese llevada a todos los cabos del reino de obscuridad. En esta manera el reino del infierno fué invadido y los muertos fueron preparados para las ordenanzas del evangelio que tienen que ser administradas en la tierra porque pertenecen a la probación mortal.

La Misión de los hijos que viven

Es la misión de los vivos—los hijos de estos padres que están muertos— preparar la información necesaria y entrar en los templos del Señor y allí obrar vicariamente como salvadores de sus muertos, dándoles las bendiciones que pertenecen al evangelio y la exaltación que ellos mismos han recibido. El Señor ha concedido este gran privilegio a sus hijos, ellos pueden obrar vicariamente por sus muertos, administrando todos los derechos y privilegios que pertenecen al evangelio para los muertos, y si los muertos lo reciben, entonces les es contado como si hubieran recibido estas ordenanzas en persona. ¡Qué privilegio tan glorioso es el de obrar por los muertos! Ni tampoco es una obra desinteresada, porque ¿no es un hecho que nosotros los vivos también cosechamos los beneficios de esta obra? Nosotros sin nuestros muertos dignos no podemos perfeccionarnos, por tanto nos corresponde hacer estas ordenanzas por nuestros antepasados quienes han muerto sin estos privilegios. De esta manera tanto nosotros como ellos somos bendecidos.

Los corazones de los hijos se han tornado

¿Qué evidencia tenemos de que los corazones de los hijos se han tornado a sus padres y de que se han cumplido las palabras de Malaquías? Una de las evidencias más palpables de la veracidad de estas palabras, y de la comisión divina dada a José Smith, se encuentra en el cumplimiento de esta profecía. Si José Smith y Oliverio Cowdery hubieran mentido cuando declararon que Elías, vino a ellos, entonces los corazones de los hijos no se hubieran tornado a sus padres. Ninguna otra persona ha reclamado que Elías le ha entregado estas llaves. Esta profecía tiene que cumplirse. Si no se cumplió en la manera declarada por José Smith y Oliverio Cowdery, el mundo está en peligro de ser herido con una maldición. Las señales de los tiempos indican que el tiempo de la venida de Elías ha pasado. Pollo tanto, debemos dar atención cuidadosa a las palabras de estos dos hombres.

Hay sin embargo, evidencia notable e irrefutable de que sí hablaron la verdad, porque desde ese día los corazones de los hijos no fueron tornados a sus padres antes de la proclamación de José y Oliverio. Si podemos mostrar que los corazones de los hijos se han tornado desde ese tiempo, entonces podemos presentar evidencia digna de la consideración más seria.

Los hijos están buscando a sus Muertos

Primeramente se debe comprender que el tornarse los corazones de los hijos a los padres significa que los hijos busquen los intereses de sus muertos. Se admitirá que José Smith y Oliverio Cowdery no tuvieron poder alguno sobre la gente del mundo que no aceptó su misión. Siendo cierto esto, ellos no tuvieron en sí mismos el poder para hacer que la gente del mundo que no creía en ellos, tornaran sus corazones hacia sus muertos. Que los corazones de los hijos han sido tornados, nadie puede refutar; además, que esto ha sucedido hasta el año 1836, se demuestra fácil mente.

El señor Franklin P. Rice, quien está encargado del “Systematic History Fund” (Fondo de Historia Sistemática) en una carta al autor, y la cual actualmente tiene en su posesión, declaró:

“Hace treinta y cinco años el interés en tales cosas (i e. el buscar los registros de los muertos), era mayormente anticuario, y los pocos impresos sobre la obra genealógica habían sido inspirados de ese punto de vista. La investigación genealógica no era el factor poderoso que es hoy en día. Mientras se extendía y desarrollaba la idea, llegué a considerar la obra principalmente en sus aspectos prácticos y científicos, y apliqué el sistema, “Historia Sistemática” como el que explica mejor su propósito de hacer frente a las necesidades de todos los inquiridores e investigadores. Formulé un plan antes de 1890, requiriendo que todos los pueblos de Massachusetts imprimieran sus registros, pero hubo muy pocos a favor de esto. Sus puntos esenciales se encuentran en el Acta de 1902″.

Esto fué escrito por un genealogista instruido y práctico hace más de veinticinco años. Es bueno saber en relación con esto que en el año de 1836 no había ninguna sociedad genealógica en este país ni en Europa. Con la excepción de la preservación de la genealogía de las familias reales y nobles, se daba muy poca atención a los registros de los muertos en las naciones cristianas. El primer esfuerzo organizado de juntar y archivar genealogías de la gente común se hizo poco después de la venida de Elías. Esto fué el establecimiento de La Sociedad Genealógica e Histórica de la Nueva Inglaterra. En el año de 1844, esta sociedad fué incorporada. Su propósito principal es el de juntar y publicar datos con relación a familias americanas. La Sociedad Genealógica y Biográfica de Nueva York, fué incorporada en el año de 1869. La Sociedad Genealógica de Pensilvania, La Sociedad Genealógica de Maine, junto con sociedades similares en Maryland, New Hampshire, New Jersey, Rhode Island, Connecticut y la mayoría de los demás estados de los Estados Unidos, han sido organizadas desde el año de 1836. Muchas sociedades también han sido organizadas en la Gran Bretaña y en el continente de Europa pero todas éstas fueron organizadas después que fueron restauradas a la tierra las llaves del sacerdocio que plantaron en los corazones de los hijos las promesas hechas a sus padres. Hoy en día miles de investigadores individuales están trabajando constantemente compilando registros de sus muertos. Tal vez no saben qué les impulsa a hacer esta obra científica y exigente, pero los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días lo entienden. Es porque sus corazones han tornado a sus padres. Lo hacen porque el Espíritu del Señor los ha impulsado, debido al hecho de que las llaves del poder de sellamiento del sacerdocio que Elías poseyó han sido entregadas al hombre. Estas llaves están aquí. Han de permanecer, porque esta obra tiene que seguir adelante. Si estas llaves fueran llevadas—lo que por supuesto no puede suceder ahora—esta gran obra de investigación sería impedida si no fuese suspendida completamente.

Salvador en el monte de Sión.

Pero la reunión de registros de los muertos no es la única evidencia de que Elías ha venido y los corazones de los hijos se han tornado a sus padres. Ni tampoco indica la fase más importante de esta gran obra. La recopilación de registros de nada nos serviría si no se hiciera nada con los nombres. También los corazones de miles de Santos de los Últimos Días han sido tornados hacia sus muertos y estos miembros fieles están yendo a la Casa del Señor donde ofrecen sus servicios vicariamente—de esta manera llegando a ser salvadores en el mundo de los espíritus sean librados del cautiverio del pecado y la muerte.

Que siga adelante la obra

No desatiendan esta obra. Nuestra responsabilidad es grande, y lo debemos a los muertos. La justicia de Dios ha decretado que todos han de oír su evangelio; a todos se les hará saber de la misión de Jesucristo; todos los que están dispuestos a recibirlo a él y su verdad serán herederos del reino de Dios donde él y su Padre moran. Cada hombre será juzgado según sus obras y según sus oportunidades de recibir la verdad, y el juicio se basará en los deseos de los corazones de los hombres conforme hayan sido manifestados por medio de sus obras.

Ofrezcamos, pues, al Señor, como iglesia y como pueblo, y como Santos de los Últimos Días, una ofrenda en justicia; y presentemos en su santo templo, un libro, digno de toda aceptación, que contenga el registro de nuestros muertos. — José Smith.

Capítulo 26 — La promesa a los padres