El Camino Hacia la Perfección

Capítulo 10

El idioma de Adán

Y el origen del lenguaje.

En la consideración de cualquier cuestión donde parece existir un conflicto entre la revelación del Señor y las enseñanzas del mundo científico, es bueno recordar la llave que el Señor nos ha dado la cual siempre es una guía segura para seguir. Esta llave se expresa en las siguien­tes palabras: “El que quisiere hacer su volun­tad, conocerá la doctrina si viene de Dios, o si yo hablo de mí mismo.”

Toda verdad en armonía.

No hay conflicto entre una verdad descubier­ta científicamente y la palabra revelada del Señor, porque la verdad en todas partes se armo­niza con la verdad. O, como se expresa en las Doctrinas y Convenios: “La inteligencia se ad­hiere a la inteligencia; la sabiduría recibe a la sabiduría; la verdad abraza a la verdad; la vir­tud ama a la virtud; la luz se allega a la luz,” y siempre encontraremos que es cierto.

La verdad revelada vs. Teorías hechas por los hombres.

Puede haber, sin embargo, una grande dife­rencia entre las revelaciones del Señor por medio de sus profetas, y las teorías de los hombres. . Puede haber también una diferencia entre las enseñanzas de la ciencia y las interpretaciones de hombres de las escrituras, pero cuando el len­guaje es claro y no puede haber ninguna inter­pretación errónea del significado, podemos con seguridad completa confiar en las revelaciones del Señor con la seguridad de que cualquier cosa que está en conflicto con ellas en el debido tiem­po cesará de existir. Hay muchas teorías soste­nidas por el mundo científico, algunas de las cua­les quizás con el tiempo se probará ser ciertas; otras serán probadas ser falsas, y entonces tendrán que ser descartadas. Debemos recordar que las teorías son, como a menudo se ha dicho, so­lamente el armazón de la estructura científica. Por tanto, no seamos descarriados por las teorías dé los hombres aunque aparezcan ser muy plau­sibles, cuando parecen contradecir la palabra del Señor. Es el derecho de cada miembro de la Igle­sia conocer la verdad para sí mismo, y esto se puede obtener de la manera que el Señor ha de­signado y por medio del espíritu de humildad y oración. Basta, entonces, como introducción al problema que sigue.

Teorías sobre el origen del lenguaje.

La ciencia lingüística es muy joven. No fué hasta recientemente que el hombre dió su atención a este estudio en una manera científica es­perando descubrir los orígenes del lenguaje. Tal estudio, por supuesto, se ha basado mayormente en la imaginación especulativa. Se ha descubier­to en esta investigación un gran abismo, excesi­vamente hondo, y mientras que los cables de la investigación han sido bajados a las tinieblas y la obscuridad, no se ha sacado nada definido y duradero.

¿Cuáles son las teorías científicas del origen del lenguaje? Ha habido un número algo grande —algunas complicadas, otras más sencillas— tratando sobre las varias partes del lenguaje, el uso temprano de las vocales y consonantes, las pe­culiaridades de expresión, los diferentes sonidos según la formación de la boca, el uso de los músculos de la lengua y la garganta tal como éstos han sido desarrollados en el pasado remo­to. Algunas de estas teorías presentadas por el Profesor Otto Jespersen, de la Universidad de Copenhagen en su interesante obra sobre “El Len­guaje, Su Naturaleza, Desarrollo y Origen,” son presentadas aquí brevemente:

Una teoría es que las palabras primitivas eran imitativas de sonidos; el hombre imitó el ladri­do del perro y por el cual obtuvo una palabra natural con el significado de “perro” o “ladri­do”. A esta teoría, que ha sido apodada teoría Boiv-Woic, Renán se opone declarando que pa­rece algo absurdo establecer este orden de suce­sión cronológica: primero, los animales inferio­res son lo suficientemente original para gritar y rugir; entonces viene el hombre, haciendo un lenguaje paramismo por imitar a sus inf­riores.

Max Muller, al comentar sobre esta teoría ha dicho que “pasa fácilmente mientras trata de los cloqueos de gallinas y los graznidos de patos; pero alrededor del gallinero hay un muro alto, y pronto encontramos que es detrás de ese muro que en realidad principia el lenguaje.”

Otra es la teoría interjectiva, apodada la teo­ría Pooh-pooh: El lenguaje se deriva de excla­maciones instintivas pronunciadas por cansa de dolor u otras sensaciones intensas de sentimien­to. Los que se adhieren a esta teoría generalmen­te dan por sentado estas interjecciones, sin pre­guntar acerca de cómo vinieron a la existencia…

Entre la interjección y la palabra hay un abismo tan ancho para permitirnos decir que la interjección es la negación del lenguaje, porque las interjecciones se emplean sólo cuando uno no puede o no quiere hablar. (Benfey Gesch, 295.) Este “abismo’’ también se demuestra fonéticamente por el hecho de que la mayoría de las interjecciones espontáneas a menudo contienen sonidos que no se usan en el lenguaje mismo, sonidos mudos, sonidos inspiradores, golpes se­cos, etc., por tanto la imposibilidad de representarlos correctamente por medio de nuestro alfabeto común: los deletreos, pooh, pish, uheiv, tul, son interpretaciones muy inadecuadas de los sonidos naturales…

Una teoría estrechamente relacionada con és­ta es la nativística, apodada la teoría Tintón, (so­nido de las campanas) según la cual hay una ar­monía mística entre el sonido y el sentido: “Hay una ley que rige en casi toda la naturaleza que a todo lo que se golpea, suena. Cada substancia tiene su propio sonido peculiar.” El lenguaje es el resultado del instinto, una “facultad peculiar que tenía el hombre en su estado primitivo, por la cual cada impresión de afuera recibía su ex­presión vocal de adentro, una facultad que llega a ser extinta al cumplirse su objeto.”

Noire principió una teoría nueva, apodada la teoría Yo-he-ho: bajo cualquier esfuerzo mus­cular es un descanso para el sistema respirar fuerte y repetidamente, y por ese proceso las cuerdas vocales vibran en diferentes maneras.

Estas teorías también incluyen la creencia que también se ha adelantado de que el lenguaje más primitivo se componía de monotonías, y que las expresiones y combinaciones de sonido más com­plejas han sido desarrolladas al progresar la ci­vilización; el primer medio de comunicación sien­do sonidos sencillos y separados, quizás aumen­tados con gestos para dar fuerza al significado: el uso de la oración siendo una evolución más reciente.

De las Teorías que son mencionadas aquí, bre­vemente por falta de espacio, el Profesor Jespersen dice:

Ahora, estas teorías, aquí imperfectamente re­producidas cada una en unas cuantas líneas, son naturalmente antagónicas… Cada una de las tres teorías principales nos ayuda a explicar partes del lenguaje, pero sólo partes, y ni aún las par­tes más importantes — el cuerpo principal del lenguaje no parece estar ni aún tocado por ninguna de ellas. Otra vez, con la excepción de la teoría de Noire, son demasiado individualistas y no toman en cuenta lo suficiente el lenguaje co­mo un medio de comunicación humana. Además, tácitamente asumen que hasta la creación del lenguaje el hombre permaneció mudo o silen­cioso’, pero esto es muy improbable del punto de vista fisiológico.” Lenguaje, página. 413-416.

¿Creen los lingüistas ahora que es posible que la ciencia resuelva el problema? Las teorías que fueron avanzadas durante el siglo pasado hora han sido descartadas, y con la luz adicional que se ha obtenido muchos de los que estudian la ciencia no están seguros si se resolverá jamás el problema.

Unas pocas expresiones de los lingüistas prin­cipales son dadas con el propósito de demostrar su incertidumbre y como están desconcertados ante el problema:

No hay evidencia tangible, histórica o de cual­quier otra, tendiendo a demostrar que la masa de los elementos del lenguaje y procesos del lenguaje han evolucionado de las interjecciones. Es­tos son una proporción pequeña y funcionalmen­te insignificante del vocabulario del lenguaje; en ningún tiempo y en ninguna provincia lingüís­tica tenemos registro de, ni tampoco observamos una tendencia notable de su desarrollo hacia la forma de lenguaje más sencillo. Nunca son si­no, a lo más, la orilla decorativa del tejido amplio y complejo.

Lo que se aplica a la interjección se aplica aún con más fuerza a las palabras iniciadas por diferentes sonidos. Tales palabras como ‘maullar,’ ‘graznar,’ en ningún sentido son sonidos natura­les que el hombre ha reproducido instintiva o automáticamente. Son tan ciertamente creaciones de la mente humana, el resultado de la imaginación humana, como cualquier otra cosa en el len­guaje. No crecen directamente de la naturaleza, son sugeridas y se relacionan con ella. Por tanto la teoría onomatopéyica del origen del lenguaje, la teoría que explicaría todo lenguaje como una evolución gradual de sonidos de un carácter ini­ciativa, en realidad no nos trae más cerca al ni­vel instintivo que el lenguaje que conocemos ahora. En cuanto a la teoría misma, con dificul­tad es más creíble que su contraparte interjeccional — Edwardo Sapie: Una Introducción al Es­tudio del Lenguaje, página 5-6.

Ningún tema de la ciencia lingüística se tra­ta más a menudo y más voluminoso que este, (i. e. el origen del lenguaje) y por doctos de ca­da grado y tendencia; ni ninguno, se puede aña­dir, con resultado menos provechoso en propor­ción al trabajo gastado; la mayor parte de lo que se ha dicho y escrito sobre ello no es sino pala­bras vanas, la afirmación de puntos de vista sub­jetivos los cuales son aceptados por ninguno si­no el que los produce, y los cuales son propen­sos a ser ofrecidos con una confianza, y defen­didos con una tenacidad, que están en razón in­versa a su aceptabilidad. Esto ha dado a la cues­tión entera una mala reputación entre los filólo­gos serios. William D. Whitney: Estudios Orien­tales y Lingüísticos, 1:279.

Encontramos que los idiomas antiguos de nuestra familia, sanscrito, zend, etc., abundan con palabras muy largas; entre más allá en el pasado investigamos, es mayor el número de palabras largas que encontramos. También hemos visto como esta teoría, según la cual cada idioma prin­cipió con raíces monosílabas, falta en cada pun­to tomar en cuenta los hechos verdaderos y de­saparecen ante las verdades establecidas de la historia lingüística. Otto Jespersen: Lenguajes, p. 419.

Los lingüistas estudian los idiomas, ambos, es­critos y hablados; investiga la historia de estos idiomas con la ayuda de los documentos dispo­nibles más antiguos. Sin embargo, no importa cuán remoto en el pasado siguen sus investiga­ciones, siempre se encuentran tratando con idio­mas altamente desarrollados, poseyendo un pa­sado del cual nada sabemos. La idea de que la construcción del Idioma original se puede obtener por una comparación de los idiomas es una imaginaría y, aunque hayan experimentado algo con ella los fundadores de la gramática comparativa, fue abandonada desde hace mucho.

Se ha probado que algunos idiomas son más antiguos que otros, y ciertos de nuestros idiomas modernos los conocemos en formas de más de dos mil años de edad. Pero los idiomas más an­tiguos que se conocen los “idiomas paternales”, como a veces son llamados, no tienen nada de lo primitivo. Aunque son diferentes de los idiomas modernos, sólo nos dan una indicación de los cambios que han sufrido los idiomas, no nos di­cen donde se originó el lenguaje. — J. Vendryes, Profesor de la Universidad de París: Lenguaje, Una Introducción Lingüística de la Historia, p. 5.

El Origen revelado del lenguaje.

Después de contemplar las teorías que han sido propuestas en la ciencia lingüística, involuntariamente exclamamos con Zophar: “¿No puedes por buscar encontrar a Dios?” “¿Puedes buscar al Todopoderoso basta la perfección?” ¿Ha­biendo aprendido que el hombre ha fracasado en descubrir el origen del lenguaje, puedes volver a las revelaciones del Señor? Cuando principia­mos nuestra investigación desde principios falsos, tendremos que llegar a conclusiones falsas, si es que llegamos a una conclusión. El Señor ha hablado y nos ha hecho saber de dónde vino el leguaje y como fué dado por primera vez. Por supuesto para aceptar este hecho, tenemos que tener fe en las revelaciones, y estar dispuestos a creer la historia del principio del hombre sobre la tierra tal como el Todopoderoso nos ha infor­mado.

Adán enseñado a hablar y a escribir en un lenguaje perfecto

No se sabe por cuánto tiempo Adán perma­neció en el Jardín de Edén. Creo que con seguridad podemos concluir que estuvo allí por al­gún tiempo, y durante todo el tiempo estaba en la presencia del Padre, el Señor Omnipotente. Del Señor recibió su primera instrucción y no fué dejado caminar ciegamente después de ha­ber sido dado uno o dos mandamientos. La histo­ria nos dice que el Señor habló a Adán y le dió mandamientos. ¿Cómo pudo haberle dado mandamientos sin hablar con él? ¿Qué sería más natural que creer que el Padre le hablaría en su propio lenguaje, y que el lenguaje que se usó era perfecto, porque era el lenguaje usado por seres celestiales? Se nos informa que Adán y el Señor conversaron. ¿Cómo se hizo esto a menos que Adán hubiese sido enseñado a hablar? Por lo tanto, todos los que tienen fe en la palabra del Señor han de saber que Adán tuvo un lenguaje; que su lenguaje era puro y perfecto por­que vino del Señor. Todos los Santos de los Últimos Días saben que este es el caso, porque el Señor lo reveló a Moisés, y después a José Smith en los escritos de Moisés, que no sólo tenía Adán el poder de hablar sino también se le enseñó a leer y a escribir, y registros fueron guardados por él y su posteridad. Estas escrituras dicen:

“y se llevaba un libro de memorias, en el cual se escribía en el lenguaje de Adán, porque a cuantos invocaban a Dios les era concedido escribir por el espíritu de inspiración;
y poseyendo un lenguaje puro y sin mezcla, enseñaban a sus hijos a leer y a escribir.”—Moisés 6:5-6.

Otra vez, dijo Enoc: Porque hemos escrito un libro de memorias entre nosotros, de acuerdo con el modelo dado por el dedo de Dios; y se ha dado en nuestro propio idioma.” — Moisés 6:46.

La confusión de lenguas.

Siendo verdad esto, viene la pregunta, entonces, ¿cómo es que hay tantos idiomas algunos de ellos tan imperfectos? La respuesta es sencilla, a lo menos para los que creen en la historia de la confusión de lenguas. Estos son los que creen que ocurrió, tal como dice el registro, y no es­tán preparados a explicarlo hasta que no es nada por las teorías de los hombres. Naturalmente los idiomas cambian; porque constantemente están adquiriendo nuevas palabras y descartando las viejas. El idioma inglés que hablamos hoy, es muy diferente del que hablaba Shakespeare, no obstante, nos indican fuertemente los lingüistas, que hemos perdido mucho de la belleza y color que tenía el lenguaje en su día.

Cuando los hombres se apartan de las reve­laciones del Señor y confían en su propia sabiduría y habilidad, principia un retroceso. La historia revela que esto ha sido el caso desde el principio. Es cierto tanto del idioma escrito como en otros respectos… Esto se demuestra en los idiomas de todas las razas nativas de la América. Algunas de ellas perdieron casi completamente el arte del lenguaje escrito, y depen­dían de las señales crudas de dibujo en la pie­dra, el barro, o en la arena. Cuando los españoles llegaron a Perú, encontraron una civilización que según Prescott era superior en muchos res­pectos a la de España. No obstante aquel pueblo no tenía un lenguaje escrito y se comunicaban por medio del uso de nudos diestramente colocados en cuerdas. Sabemos que estas razas eran descendientes de un pueblo que en un tiempo era altamente civilizado con registros y un lenguaje escrito, pero por medio de sus transgresiones perdieron este arte como también su conocimiento del Dios verdadero y viviente.

Los Israelitas retienen el lenguaje Adámico.

El Libro de Éter declara que Jared y su hermano pidieron al Señor que su lenguaje no fuese cambiado en el tiempo de la confusión de lenguas en la Torre de Babel. Su petición fué concedida, y ellos llevaron consigo el lenguaje de sus “padres, el lenguaje adámico, el cual era poderoso aun en su forma escrita, de manera que las cosas que escribió Mahonri “fuesen tan poderosas aun… hasta predominar al que las lea.” — Jared 12:24. Era la clase de lenguaje que tuvo Adán y esto era el lenguaje con el cual Enoc pudo efectuar su obra tan poderosa. Sien­do esto verdad, ¿es de maravillarse que el hom­bre débil, en su intento de encontrar el princi­pio de las cosas, es desconcertado cuando des­cubre que los que a él le gusta llamar los hom­bres primitivos, o, los pueblos antiguos de que registra la historia, tenían un lenguaje rico en metáfora y en combinaciones complejas?

Capítulo 11 Sucesión en el sacerdocio en los primeros días