El Camino Hacia la Perfección

Capítulo 35

El convenio perfecto del casamiento.

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”. (Génesis 2:18).

Cada Casamiento debe ser Eterno El casamiento por muchas personas es considerado sólo como un contrato civil o un acuerdo entre un hombre y una mujer, que vivirán juntos en la relación del casamiento. Por cierto, es un principio eterno en el cual la existencia de la humanidad depende. Desde el principio del mundo el Señor dio esta ley como parte del plan del Evangelio, y el primer casamiento iba a ser para siempre.

De acuerdo con la ley del Señor cada casamiento debe durar para siempre. Sí toda la humanidad viviera de tal manera que obedecieran el Evangelio y en ese amor que es recibido por el espíritu del Señor, todos los casamientos serían eternos: no se conocería el divorcio.

Divorcio no es parte del plan del evangelio y se ha introducido por la dureza de corazón y la incredulidad del pueblo. Cuando los Fariseos tentaron a Cristo diciendo: “¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?” Él les contestó: “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo, y dijo, por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y serán dos en una carne? Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.” Luego cuando preguntaron por qué Moisés permitió divorcio, la contestación que dio el Señor era: “Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres: más al principio no fué así. (Mateo 19:3-8.)

Además, lo que Dios junta es eterno. Desgraciadamente, los demás de los casamientos no son por la voluntad de Dios, pero por la voluntad del hombre. Los casamientos entre los Santos de los Últimos Días son eternos. Si se hacen como deben ser, porque el Padre Eterno dio el convenio de casamientos el cual es recibido por parejas que van al templo para recibir esta bendición allí.

Es necesario que los casamientos sean controlados por la ley civil. Bajo las condiciones presentes el estado tiene que tener poder para formar las leyes que gobiernan a los casamientos por la asociación con lo social del estado. A pesar de eso es un principio religioso y nunca se debe quitar el poder de los ministros de religión, aun en la condición apóstata del mundo, para hacer el rito del casamiento. Cuando el reino de Dios en su plenitud esté sobre la tierra, y Cristo viene a reinar, el casamiento como todas las ordenanzas, dieran controladas por la ley de Dios. Cuando ese día venga los casamientos no se harán “sólo hasta la muerte” apartará el esposo y esposa, porque el casamiento será eterno. Cuando “los poderes que son” bajo la presente condición, tienen jurisdicción en la tierra, todos los hombres, no importa que sea su creencia religiosa o falta de ello, tiene que estar sujeto al gobierno que existe. Cuando viene Cristo traerá la “ley perfecta de libertad” y en ello todos los fieles llegarán a estar libres y felices.

El Señor ha dado a la Iglesia ciertas instrucciones relacionadas con este principio sagrado el cual es tan esencial para la felicidad del hombre. Es el deber de todos los miembros de la Iglesia aceptar los reglamentos de la Iglesia. Hay en la Iglesia una ceremonia que da a los contratantes bendiciones que no terminan con la muerte. Casamiento como es entendido por los Santos de los Últimos Días es un convenio ordenado a ser sin fin. Es el fundamento para eterna exaltación, porque sin ello no pudiera haber progreso en el reino de Dios.

Lo sagrado que es el convenio del casamiento

La idea que es casi universal de que el casamiento es un contrato que tiene que terminar con la muerte, no se originó con nuestro Padre Eterno. Se introdujo por el enemigo de la verdad quien ha jurado a echar abajo el reino de justicia si puede. El primer casamiento que se hizo en esta tierra fue hecho antes que hubiera muerte, y el pensamiento de muerte y una separación no fué considerada en ello. Constantemente se ha enseñado a los miembros de la Iglesia lo sagrado que es el convenio del casamiento, pero parece que hay entre los jóvenes quienes están creciendo que ignoran este hecho. Por lo tanto citaremos de algunas autoridades quienes han hablado enfáticamente y oficialmente.

Pablo declaro que “Más ni el varón sin la mujer, ni la mujer sin el varón, en el Señor.” Y el Señor dijo que daría al hombre una compañera que sería una ayuda idónea para él. Esto es una ayuda que cumplirá con todos los requisitos, no sólo de compañerismo, pero por cual se podría llevar a cabo la plenitud de los propósitos del Señor en relación con la misión del hombre en la vida mortal y aun en la eternidad. Ni el hombre ni la mujer fueron capacitados para cumplir el propósito de su creación solos.

La unión de los dos fué requerida para completar al hombre en la imagen de Dios. (Compendium, P. 118.) El Señor dijo: ”Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…. Y crió Dios al hombre a su imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió.” (Génesis 1:26-27.)

Además cuando se le presentó la mujer al hombre, Adán dijo, “Esto (mujer) es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne.” De esto entendemos que la unión con Eva iba a ser para siempre. El Salvador confirmó esta doctrina cuando dijo a los judíos: ‘ Por tanto, el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer y serán dos en una carne. Así que, no son ya más dos, sino una carne.” (Mateo 19:5-6.) Entonces ¿cómo pueden estar separados esposo y esposa, como los encontramos frecuentemente en este día, y ser justificado en la vista de Dios? Cuando un hombre y su esposa se apartan la ley de Dios ha s do violada. Una institución de los cielos El profeta José enseñó que “Casamiento era un establecimiento del cielo, instituido en el Jardín de Edén,” y que “es necesario que sea solemnizado por la autoridad del Sacerdocio eterno.” (D. H. C. 2:320.) El también enseño:

Sólo que un hombre y su esposa entren en un convenio eterno y SEAN casados por la eternidad, mientras en esta probación, por el poder y autoridad del Santo Sacerdocio, cesarán de aumentar cuando mueren; esto es, no tendrán hijos después de la resurrección. Pero aquellos quienes están casados por el poder y autoridad del sacerdocio en ESTA vida, y siguen sin cometer ti pecado contra el Espíritu Santo, seguirán aumentando y tendrán hijos en la gloria celestial. D. H. C. 5:391,)

Dios impone el casamiento

Ha dicho el presidente José F. Smith:

Mucha gente imagina que hay algo pecaminoso en el casamiento; a ese efecto hay una tradición apóstata. Esto es una idea falsa y muy dañosa. A lo contrario, Dios no sólo lo comienda pero impone el casamiento. Nuestro Padre Celestial hizo el primer casamiento, mientras el hombre todavía era inmortal, antes que llegara el pecado al mundo. El enlazó a nuestros primeros padres en los lazos del santo matrimonio, y los mandó, “fructificad, multiplicad y henchid la tierra.” Este mandato nunca ha sido cambiado, abrogado o anulado; pero ha continuado en vigor por todas las generaciones de la humanidad.

Sin el casamiento los propósitos de Dios en tanto a este mundo se frustrarían, porque no habría que en para obedecer sus otros mandamientos.

Parece haber algo más allá y arriba de las razones aparentes a la mente humana el porqué la castidad trae fuerza y poder a la gente del mundo, pero así lo es.

En este tiempo un diluvio de iniquidad está dominando al mundo civilizado. Una de las grandes razones por ello es la negligencia del casamiento; ha perdido su santidad en la vista de la gran mayoría. Es a lo mejor un contrato civil, pero más comúnmente un accidente o antojo, o una manera de satisfacer las pasiones. Y cuando lo sagrado del convenio es ignorado o perdido, entonces un descuido de los convenios del casamiento, bajo las enseñanzas actuales de la moralidad del pueblo, es sólo trivialidad, una indiscreción insignificante. La negligencia del casamiento, esta tendencia de dejar sus responsabilidadad hasta una edad madura que tan perniciosamente afecta e influye a la cristiandad, se está sintiendo en medio de los Santos. (Gos. Doc. págs. 343-344.)

Quiero que los jóvenes de Sión se den cuenta que esta institución del casamiento no es un hecho de hombres. Es de Dios. Es honorable, y ningún hombre está viviendo su religión si está soltero, y tiene la edad para casarse. No es hecho sólo para la conveniencia del hombre, para cuadrar sus nociones, y sus propias ideas; de casarse y luego divorciarse, de adoptar y luego desechar, como él desea. Con esto hay grandes consecuencias, que llegan más allá del tiempo presente aun a la eternidad, porque de tal modo se engendran almas a este mundo, y hombres y mujeres llegan a estar en el mundo. Él casamiento es el preservador de la raza humana. Sin ello, se frustraría el propósito de Dios; se destruiría la virtud dando lugar al vicio y corrupción, y la tierra estaría desordenada y vacía. (Gos. Doc, págs. 341-2)

El convenio del casamiento ordenado por el Señor.

En muchas ocasiones el presidente Smith dijo que le gustaría mejor ver a sus hijos ir a la tumba uno por uno en su pureza e inocencia, conociendo que vendrían a heredar la plenitud de la gloria celestial, que casarse fuera de la Iglesia, o aun fuera del templo del Señor. ¿Por qué ha de haber sido tan enfático? Porque él tenía un conocimiento de lo que el casamiento es, de acuerdo con la ley del Señor, y porque con” la las consecuencias que acompañan el rehusar este convenio en la casa del Señor. Porque aquellos quienes rehúsan recibir esta ordenanza como el Señor ordenó no pueden entrar en la plenitud del reino celestial. Esto es lo que el Señor ha hablado:

Todos los convenios, contratos vínculos, compromisos, juramentos, votos, efectuaciones, uniones, asociaciones o aspiraciones que por el Santo Espíritu de la promesa, bajo las manos del que es ungido, no se hace, se celebran y se ligan, tanto por esta vida como por toda la eternidad, y eso también es la manera más santa, por revelación y mandamiento, mediante la instrumentalidad de mi ungido, al que he señalado sobre la tierra para tener este poder ninguna eficacia, virtud o fuerza tienen en la resurrección de los muertos, ni después de ella; porque todo contrato que no se hace con este fin, termina cuando mueren los hombres. (D. y C. 132:7.)

Luego sigue el Señor diciendo que su casa es casa de orden y no una casa de confusión y que él aceptará sólo aquel que él ha designado; “Que ningún hombre ha de venir al Padre sino por mí, o por mi palabra la cual es mi ley, dice el Señor.” Todo aquel que está en el mundo que es ordenado por hombre y que no es por la palabra del Señor, serán derribados, y “no permanecerán después que los hombres mueran, ni tampoco en la resurrección, ni después de ella, dice el Señor tu Dios.”

Vidas Eternas

Cuando un hombre se casa con una mujer por su palabra y son sellados por su autoridad, “pasarán a los ángeles y a los dioses que están allí, a su exaltación y gloria en todas las cosas”, “a lo que haya sido sellado sobre sus cabezas, siendo esta gloria la plenitud y continuación de las simientes para siempre jamás.”

Entonces serán dioses, porque no tienen fin; por consiguiente, existirán de eternidad en eternidad, porque continuarán; entonces estarán sobre todo, porque todas las cosas estarán sujetas a ellos. Entonces serán dioses, porque tendrán todo poder, y los ángeles estarán sujetos a ellos. (D. y C. 132:20.)

Para que se puedan obtener estas bendiciones, se tiene que rendir obediencia al convenio ordenado por el Señor. “Porque estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la exaltación y continuación de las vidas, y pocos son los que lo hallan, porque no me recibís en el mundo, ni tampoco me conocéis. Más si me recibís en el mundo, entonces me conoceréis y recibiréis vuestra exaltación; para que donde yo estoy vosotros también estéis.” (D. y C. 132:22-23.)

El Señor ha explicado también el designio significante de vidas eternas en esta instrucción:

Esto es vidas eternas: Conocer al único Dios sabio y verdadero, y a Jesucristo a quien él ha enviado. Yo soy él. Recibid, pues, mi ley. (D. y C. 132:24.)

El don prometido a aquellos quienes reciben este convenio de casamiento y siguen fieles hasta el fin, que “no tendrán fin”, quiere decir que tendrán el poder de aumento eterno. Sólo aquellos que tienen este poder verdaderamente “conocerán al único sabio y verdadero Dios, y a Jesucristo a quien ha enviado.” Puede ser que otros verán al Señor y ser instruidos por él, pero no lo conocerán verdaderamente o a su Padre si no llegan a ser como ellos.

¿Quién desea entrar al mundo eterno y ser un sirviente cuando se nos ha dado la promesa que podemos ser hijos e hijas de Dios? Sin embargo habrá la mayoría que entrarán en el mundo eterno como sirvientes, y no como hijos, y esto es porque piensan más del mundo y sus convenios que Dios y sus convenios. Sencillamente porque en su ceguedad de corazón, rehúsan guardar estos mandamientos sagrados y santos. ¡Oh qué amargura habrá en el día de juicio cuando cada hombre reciba su galardón de acuerdo con sus obras! El primer Casamiento por la Eternidad

Los siguientes extractos son de un discurso por élder Orson Pratt:

El Señor ordenó el casamiento entre varón y hembra como una ley por la cual espíritus deberían venir aquí, y tomar tabernáculos y entrar en el segundo estado de existencia. El mismo Señor solemnizó el primer casamiento perteneciente a esta esfera, y perteneciente a carne y huesos aquí en esta tierra. Yo no digo perteneciente a la mortalidad; porque cuando se celebró el primer casamiento, no hubo mortalidad aquí. El primer casamiento de que tenemos relato era entre dos seres inmortales. . . ; eran seres inmortales, la muerte no tenía dominio, ni poder sobre ellos. . .

¿Qué considerarían ustedes mis oyentes, si un casamiento se celebrara entre dos seres quienes no estaban sujetos a la muerte? ¿Considerarían ustedes que ellos estarían unidos por un cierto número de años, y que entonces todos sus convenios cesarían para siempre, y el contrato del casamiento estaría disuelto? ¿Se vería razonable y consistente? No. Cada corazón diría que la obra de Dios es perfecta en sí misma, y en tanto que el pecado no había traído imperfección sobre la esfera, lo que Dios unió no podía ser disuelto, destruido ni separado por ningún poder bajo el mundo celestial, por lo tanto es eterno; la ordenanza de la unión fue eterna; el sellamiento del gran Jehová sobre Adán y Eva fué eterno en su naturaleza, y nunca fué instituido para el propósito de ser derribado y traído a un fin.

Es conocido que los “Mormones” son un pueblo diferente acerca del matrimonio; nosotros creemos en el casamiento, no sólo para tiempo, sino para toda la eternidad. Esta es una idea curiosa, dice uno, de ser casado por la eternidad. No es curioso en ninguna manera; porque cuando examinamos las escrituras, encontramos que el primer ejemplo puesto para toda la familia humana, como un modelo instituido para que nosotros lo siguiéramos, no fué instituido hasta la muerte, porque la muerte no tenía dominio en ese tiempo; sino fué una bendición eterna pronunciada sobre nuestros primeros padres. —De un discurso, 29 de agosto de 1852, J. D. Vol. 1:58.

Niños que nacen son herederos legales del Reino.

La instrucción que sigue viene del presidente Brigham Young:

Cuando un hombre y una mujer reciben sus investiduras y sellamientos, y luego les nacen hijos, esos niños son herederos legales del reino y de todas las bendiciones y promesas, y son los únicos que son en este mundo. No hay un joven en nuestra comunidad que no estaría dispuesto a viajar de aquí a Inglaterra para casarse correctamente, si entendiera las cosas como son; no hay una joven en nuestra comunidad, que ama el Evangelio y desea sus bendiciones que se casaría en cualquiera otra manera; ellos vivirían sin casarse hasta que pudieran casarse como lo deben hacer, si vivieran aun hasta la edad de Sara antes que le naciera Isaac. Muchos de nuestros hermanos han dejado que se casaran sus hijos sin tomar en consideración esto, y pensándolo una cosa de poca importancia. Yo deseo que todos nosotros entendamos esto en la luz que lo entiende el cielo. . .

¿Cómo es con ustedes, hermanas? ¿Distinguen ustedes entre un hombre de Dios y uno del mundo? Es una de las cosas más raras que acontece en mi existencia, de pensar que cualquier hombre o mujer puede amar a un ser que no recibe la verdad del cielo. El amor que este Evangelio produce es mucho mayor que el amor de mujeres; es el amor de Dios —el amor de eternidad— de vidas eternas. —Discursos, Págs. 302-4.

Oh madres en Israel, tengan cuidado, y no enseñen a sus hijas en el futuro como muchas han sido enseñadas en el pasado, de casarse fuera de Israel. Miseria será para ustedes que lo hagan; perderán sus coronas tan seguramente como Dios vive. —Discursos, Pág. 304

“Hijos” o “Sirvientes”

Se pudiera multiplicar tales instrucciones e información oportunas a muchas páginas pero dejaremos que esto sea suficiente. Que todos los Santos de los Últimos Días padres y madres vean que enseñen a sus hijos lo sagrado del convenio del casamiento. Que impresionen sobre sus hijos que en ninguna otra manera sino por honrar los convenios de Dios, entre los cuales el convenio del casamiento por la eternidad es uno de los mayores y más obligatorios, pueden obtener las bendiciones de vidas eternas. Si ellos rehúsan recibir esta ordenanza y otras bendiciones de la casa de Dios, entonces serán suspendidos de las bendiciones más altas. No llevarán corona; no tendrán reino y ni ladearán cetro, se les negará la plenitud de conocimiento y poder, y como el hijo prodigo, podrán volver a la casa de su Padre, pero como sirviente, no para heredar como hijos. Si son fieles a estos mandamientos su gloria y exaltación no tendrá límite —”todas las cosas son suyas…. y ellos son de Cristo, y Cristo es de Dios. Y vencerán todas las cosas”. —D. y C. 76:59-60.

El que venciere, heredará todas las cosas; y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Apocalipsis 21:7.

Capítulo 36 — La Familia en el Reino Celestial