El Camino Hacia la Perfección

Capítulo 9

La primera revelación del plan del evangelio

Mas he aquí, os digo que yo, Dios el Señor, les concedí, a Adán y a su posteridad, que no muriesen, en cuanto a la muerte temporal, hasta que yo, Dios el Señor, enviara ángeles para declararles el arrepentimiento y la redención mediante la fe en el nombre de mi Hijo Unigénito.—D.C. 29:42.

El Evangelio Enseñado a Adán

Contrario a la creencia generalmente aceptada, el Evangelio de Jesucristo fué proclamado primeramente a Adán. Casi generalmente se creyó que el Evangelio fué introducido por primera vez por nuestro Señor durante su ministerio en la Palestina, y que vino para reemplazar algún otro sistema que había estado en uso desde los días de Adán hasta la venida de Jesucristo. Cuando el Salvador vino al mundo, no presentó un plan nuevo para la salvación del género humano, sino que vino a restaurar lo que había sido quitado a causa de apostasía y la dureza de corazón del pueblo en tiempos anteriores. Ya hemos aprendido que el plan de salvación, basado en la caída del hombre y la expiación de Jesucristo, se proclamó entro los espíritus en el estado ante mortal. Cuando se introdujo el plan do salvación en el gran concilio “las estrellas todas del alba alababan, y se regocijaban todos los hijos de Dios.” Después de que Adán, hubiese sido echado fuera del Jardín de Edén y separado de la presencia del Señor, ángeles fueron enviados para revelarle el plan de redención. Desafortunadamente nuestra Biblia, como la tenemos ahora, es muy deficiente en la declaración de este hecho. Afortunadamente el relato tal como fué escrito originalmente por Moisés nos ha sido revelado en la Perla de Gran Precio. El Señor dijo a Moisés:

Y en el día en que los hijos de los hombres menosprecien mis palabras y quiten muchas de ellas del libro que tú escribas, he aquí, levantaré a otro semejante a ti, y de nuevo existirán entre los hijos de los hombres, entre cuantos creyeren.—Moisés 1:41.

Así nos ha sido dado el conocimiento de que el Señor enseñó el Evangelio a Adán y a los profetas después de él. Por cuánto tiempo tuvo que esperar Adán después de que hubiese sido echado del Jardín de Edén hasta que el Señor le dió a conocer el plan de salvación, no sabemos. El tiempo quizás era corto, porque Adán invocó el nombre del Señor, así como también su esposa, Eva, “y oyeron que les hablaba la voz del Señor en dirección del Jardín de Edén, mas no lo vieron, porque estaban excluidos de su presencia.” De esta manera el Señor les dió mandamientos de que le adorasen y que le ofreciesen sacrificios de las primicias de sus rebaños. Esto continuó por “muchos días” y Adán se probó ser obediente a los mandamientos que había recibido del Señor. Y pasados muchos días el Señor envió un ángel a Adán quien le dió más luz, y se le explicó de la misión de Jesucristo en cuyo nombre se le mandó hacer todas las cosas y que invocase al Padre en el nombre del Hijo para siempre jamás.

El Registro Inspirado de Esté Evento

El siguiente relato interesante de la introducción del Evangelio en aquella época temprana es de la Perla de Gran Precio:

Y por su propia voz llamó a nuestro padre Adán, diciendo: Yo soy Dios; yo hice el mundo y a los hombres antes que existiesen en la carne.
Y también le dijo: Si te vuelves a mí y escuchas mi voz, y crees y te arrepientes de todas tus transgresiones, y te bautizas en el agua, en el nombre de mi Hijo Unigénito, lleno de gracia y de verdad, el cual es Jesucristo, el único nombre que se dará debajo del cielo mediante el cual vendrá la salvación a los hijos de los hombres, recibirás el don del Espíritu Santo, pidiendo todas las cosas en su nombre, y te será dado cuanto tú pidieres.
Y nuestro padre Adán habló al Señor, y dijo: ¿Por qué es necesario que los hombres se arrepientan y se bauticen en el agua? Y el Señor le contestó: He aquí, te he perdonado tu transgresión en el Jardín de Edén.
De allí que se extendió entre el pueblo el dicho: Que el Hijo de Dios ha expiado la transgresión original, por lo que los pecados de los padres no pueden recaer sobre la cabeza de los niños, porque estos son limpios desde la fundación del mundo
Enséñalo, pues, a tus hijos, que es preciso que todos los hombres, en todas partes, se arrepientan, o de ninguna manera heredarán el reino de Dios, porque ninguna cosa inmunda puede morar allí, ni morar en su presencia; porque en el lenguaje de Adán, su nombre es Hombre de Santidad, y el nombre de su Unigénito es el Hijo del Hombre, sí, Jesucristo, un justo Juez que vendrá en el meridiano de los tiempos.
Por tanto, te doy el mandamiento de enseñar estas cosas sin reserva a tus hijos,...—Moisés 6:51-54, 57-58.

Y además el registro dice:

Y así se empezó a predicar el evangelio desde el principio, siendo declarado por santos ángeles enviados de la presencia de Dios, y por su propia voz, y por el don del Espíritu Santo.
Y así se le confirmaron todas las cosas a Adán mediante una santa ordenanza; y se predicó el evangelio, y se proclamó un decreto de que estaría en el mundo hasta su fin; y así fue. Amén.— Moisés 5:58-59.

El Evangelio Siempre el Mismo

Este relato es consistente con la razón. Sabemos que el Padre es “infinito y eterno, de eternidad en eternidad el mismo invariable Dios, el organizador del cielo y de la tierra, y todo cuanto en ellos hay.” El dar un plan de salvación a los hombres en un período de la historia del mundo y entonces instituir otro diferente en la mayoría de los puntos esenciales, en otro período, no está en armonía con la idea de un Ser Supremo quien es el mismo de “eternidad en eternidad”, y cuyo “años nunca se acaban.”

Aprendemos del Libro de Mormón y también de las Doctrinas y Convenios, que el Señor en su sabiduría prolongó los días de Adán y su posteridad, aun hasta el fin de los tiempos, para que pudiesen arrepentirse, mientras estuviesen en la carne; “por lo tanto, su estado vino a ser un estado de probación, y su tiempo fué prolongado, según los mandamientos que el Señor Dios dió a los hijos de los hombres” a fin de que pudiesen cumplir con los principios del Evangelio y obtener favor en los ojos del Señor y prepararse para regresar por medio de la expiación de Jesucristo a la presencia de Dios.

De esta mañera fué proclamado el Evangelio eterno a Adán, y “Adán y Eva bendijeron el nombre de Dios, e hicieron saber todas las cosas a sus hijos e hijas.”

Se Revela el Sacerdocio

No sólo se dió a conocer el plan de salvación a Adán, y a Enoc y Noé, antes del diluvio, pero también recibieron el Sacerdocio. Por supuesto esto era necesario porque sin el Sacerdocio no se podría haber cumplido con ninguna de las ordenanzas. Nadie hubiera tenido el poder y la autoridad para bautizar para la remisión de los pecados y no habría ningún propósito beneficioso en declarar los principios del Evangelio. El Profeta José Smith ha dicho: “El Sacerdocio se dió primero a Adán; él obtuvo la Primera Presidencia, y poseyó las llaves de ella de generación en generación… El Sacerdocio es un principio eterno, y existió con Dios desde la eternidad, y existirá con él hasta la eternidad, sin principio de día ni fin de años. Las llaves tienen que ser traídas desde los cielos cuando quiera que envíe el evangelio. Cuando son reveladas desde los cielos, es por la autoridad de Adán.” Por supuesto entendemos que es por la autoridad de Adán mientras obra él “bajo el consejo y dirección” de Jesucristo.—D. C. 78:16.

Se Guarda la Genealogía

Otro hecho importante en conexión con la introducción del Evangelio es que por mandamiento por medio del Espíritu Santo, se guardó una genealogía de los hijos de Dios, “Y éste era el libro de las generaciones de Adán,” el cual se guardó en un “lenguaje puro y sin mezcla.”—Moisés 6:6,8.

Capítulo 10 — El idioma de Adán