El Camino Hacia la Perfección

Capítulo 24

La Venida de Elías

He aquí, yo os revelaré el sacerdocio, por conducto de Elías el Profeta, antes de la venida del grande y terrible día del Señor.
Y él plantará en el corazón de los hijos las promesas hechas a los padres, y el corazón de los hijos se volverá hacia sus padres.
De no ser así, toda la tierra sería totalmente asolada a su venida.D. y C. 2:1-3

Por la Mano de Elías

La cita anterior es la interpretación dada de la profecía de Malaquías por Moroni cuando visitó a José Smith, el día 21 de septiembre de 1823. Esto es más claro que la traducción en la Bi­blia. Es dudable si se puede encontrar otra profecía que ha causado más co­mentario, y de la que se ha mostrado una falta más grande de comprensión de los comentadores, que esta revela­ción por Malaquías concerniente a la ve­nida de Elías. A la mayoría de los estudiantes de la Biblia, Elías parece ser un enigma, o un profeta misterioso, que casi no pertenecía a este mundo en su ministerio. Él es honrado en las leyen­das de los mahometanos, y los judíos. Por los mahometanos es confundido con El Khudr, un vagamundo que siempre está en juventud perpetua, habiendo participado del agua de la vida. Por los judíos es venerado como un hombre de misterio, y el profeta más importante de la historia.

Elías, el Profeta

Elías vivió como novecientos años an­tes de Cristo, durante el reino del inicuo rey Achab de Israel. La historia que tenemos de él es muy poca, es con­tenida en unas cuantas páginas de la Escritura. Según nuestros registros él apareció de repente, e iba entre la gen­te sólo cuando el Señor le mandaba con un mensaje especial, por lo general al rey inicuo. Este procedimiento extraño, como entendemos de la historia, con su translación en un carro de fuego, ha causado que muchos de los comentado­res lo consideren como un ser sobrenatural, como uno de algún otro mundo. No hay cosa misteriosa acerca de Elías. El nació en este mundo como los otros hombres. Su aparición con un mensaje de condenación al rey y luego su huida, son fáciles de explicar por el hecho de que su vida siempre estaba en peligro. Fué amenazado por el rey, y con aún más odio y venganza fué amenazado por la inicua reina de Israel. Era pru­dente que Elías mostrara precaución de no exponerse a estos peligros. Pero cuando la ocasión lo requería y el Se­ñor lo mandaba con su palabra a. Achab o al pueblo, Elías nunca vacilaba.

Por lo general se habla de él como “Elías el Profeta”, con énfasis en el artículo definido, como si fuera sobresa­liente o diferente a otros profetas. Pocas veces es mencionado sin el título, pero no tenemos una profecía sobresaliente pronunciada por él. El sí profetizó pe­ro por lo general sus palabras fueron dirigidas a su propio pueblo y tenían que ver con su propio tiempo. No tene­mos una proclamación notable como las que han sido dadas por Isaías, Jere­mías, Ezequiel, y otros, pero como pro­feta no ha habido mayor. ¿Cuáles, son las calificaciones de un profeta? Se cree generalmente que un profeta es uno que predice eventos; quien bajo el espíritu de inspiración predice lo futu­ro. Esta es solamente una de las calificaciones de un profeta y no abarca to­do lo que es un profeta. Hay otras calificaciones tan esenciales como la de revelar cosas de lo futuro que un pro­feta tiene que tener. El Salvador dijo que no se había levantado profeta ma­yor que Juan el Bautista, pero Juan no predijo de eventos futuros, sino la ve­nida de Jesús, y Jesús ya estaba entre ellos.

Melquisedec era un gran profeta, y por la traducción de las escrituras ha sido considerado como un carácter mis­terioso como Elías. Frecuentemente la comparación ha sido hecha entre ellos. No tenemos registro del nacimiento ni de los padres de Elías. Y la Biblia con su traducción mala hace aparecer que Melquisedec no tenía padre ni madre, pero este dicho refiere a su sacerdo­cio y no a la persona. Melquisedec era un gran profeta, y el sacerdocio fué lla­mado por él porque lo magnificó, pero no tenemos ninguna palabra de él. Pue­de ser que predijo muchas cosas, y si lo hizo no las tenemos. Aunque no hu­biera predicho nada era un profeta. Elías era uno de los profetas más gran­des, no en cuanto a lo que hubiera pre­dicho, pero por el poder y autoridad que poseía.

Lo Que es un Profeta

Un profeta es uno que tiene la inspiración del Espíritu Santo; uno que puede testificar por medio de revelación que Jesucristo es el Hijo de Dios. Es uno que es fiel en ese conocimiento y que magnifica la autoridad que le es dada. El mundo en general tiene una idea rara acerca de profetas. Se les con­sidera como hombres extraños con há­bitos raros con una barba larga y ves­tido en una ropa extraña. Hablan de la “vestidura de un profeta” como si sería fuera de orden para un profeta aparecer como otras personas. Cuando desconocidos llamaron para ver a José Smith esperaban ver un carácter de esa clase. Cuando descubrieron que pare­cía y se vestía como otros hombres, y en ocasiones participaba en algún juego con los muchachos y jóvenes de la co­munidad, se iban disgustados. Este sentimiento indujo a José Smith a hacer a veces lo que de otra manera no hubiera hecho, como desafiar a sus visi­tantes a brincar a una línea, o participar en otro juego, lo que por lo gene­ral aumentaba su sentimiento de que era un impostor, pero hizo esto en el espíritu de desprecio por la hipocresía de ellos.

Cada hombre que puede decir sabién­dolo que Jesucristo es el Hijo de Dios, y el Salvador de los hombres, es un pro­feta. Este conocimiento no viene sino por el testimonio del Espíritu Santo. Los hombres pueden creer que Jesús es el Cristo, pero para saber requiere reve­lación del Espíritu Santo. Cuando Juan, en visión, estaba para postrarse y dar homenaje a un ángel, el ángel le dijo: “Mira que no lo hagas: yo soy siervo contigo, y con tus hermanos que tienen el testimonio de Jesús: adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el es­píritu de la profecía.” (Apocalipsis 19: 10). Cada hombre, que es guiado por el Espíritu Santo y magnífica su sacerdocio, es un profeta.

Las Llaves del, Poder de Ligar

La razón que Elías es conocido como “el Profeta” y el que había de restaurar las llaves del sacerdocio para que no fuera herido el mundo entero con una maldición no sólo es porque mag­nificó su sacerdocio, sino también por causa de la magnitud de la autoridad que le fué conferida. Él tenía las lla­ves del poder de ligar. Esta autoridad le dió poder de cerrar los cielos para que no lloviera excepto por su mandato. Él tenía autoridad de llamar fuego de los cielos y destruir a los sacerdotes falsos de Baal. Por este hecho ha sido criti­cado por los ignorantes que no compren­den que no podía hacer nada a menos que el Señor estuviera con él; por lo tanto lo que él hizo fué hecho en jus­ticia y era aprobado en los cielos. Ade­más Elías estaba investido con la ple­nitud del sacerdocio y por esta autori­dad todas las cosas hechas en el nom­bre del Señor son hechos válidos. Sin él, nada sería completo. Es el poder por el cual marido y esposa son unidos por tiempo y por la eternidad en el templo.

Por esta autoridad los padres tienen de­recho a sus hijos que son nacidos bajo el nuevo y sempiterno convenio. La familia por este poder de sellamiento, es he­cha perpetua, es decir, continuará más allá del sepulcro. Es por esta autoridad que generaciones son encadenadas en un gran conjunto, desde los días de Adán hasta el fin del mundo, compues­to de todos aquellos que tienen derecho por su fidelidad, a exaltación en el rei­no celestial de Dios.

Autoridad para administrar todas las Ordenanzas del Evangelio

José Smith dijo de Elías y su autori­dad:

El Espíritu, poder, y llamamiento de Elías es, que tengan el poder de poseer las llaves de la revelación, ordenanzas, oráculos, poderes y dotes de la plenitud del Sacerdocio de Melquisedec y del Rei­no de Dios en la tierra; y recibir, obte­ner, y hacer todas las ordenanzas per­tenecientes al reino de Dios, hasta con­vertir los corazones de los padres a los hijos, y los corazones de los hijos a los padres, aun los que están en los cielos. —D. y C. 6:251.

Y él dijo:

¿Qué es el oficio y la obra de Elías? Es uno de los sujetos más grandes e importantes, que Dios ha revelado. Él había de mandar a Elías para sellar les hijos a los padres, y los padres a los hi­jos. Ahora, ¿Se limitaba esto a los vi­vos, para arreglar dificultades entre fa­milias en la tierra? En ninguna mane­ra. Era una obra mucho más grande. ¡Elías! ¿Qué harías si estuvieras aquí? ¿Limitarías tu obra solamente a los vi­vos? No; yo os referiría a las Escrituras, donde el tema es manifestado; es­to es, sin nosotros, ellos no pueden perfeccionarse, ni podemos nosotros sin ellos; los padres sin los hijos, ni los hi­jos sin los padres.—Ibid. 251-252.

¿Y limitaría usted esta obra a los muertos? No; porque es necesario que se confieran estos poderes de sellamiento sobre ustedes. Son tan esenciales para ustedes como lo son para los que es­tán muertos; y no vayan a tener la idea que la misión de Elías era solamente pa­ra los muertos. Su misión era univer­sal.

¿Por qué Fué Enviado Elías?

La razón por la cual vino Elías con su autoridad es explicada por José Smith:

Elías fué el último profeta que tuvo las llaves del sacerdocio, y quien, antes de la última dispensación, restaurará y entregará las llaves del sacerdocio, para que todas las ordenanzas puedan ser administradas en justicia. . . ¿Por qué enviará a Elías? Porque él tiene las llaves de la autoridad de administrar en todas las ordenanzas del sacerdocio; y si no se entregara la autoridad, las ordenanzas no podrían ser administradas en justicia. —Ibid. 4:211.

Algunos creen que Elías vino con estas llaves porque él tenía una posición extraña entre los vivos y los muertos por el hecho de que fué llevado al cielo sin gustar de la muerte. Pero cuando vino Elías a José Smith, era con un cuerpo resucitado, porque estuvo con Cristo en su resurrección. No era porque Elías tenía llaves extrañas que aplicaban a los muertos, que fué enviado, sino porque, como lo explicó el profeta José Smith, las ordenanzas del Evangelio no serían de validez excepto que estuviera en la tierra el poder de sellamiento que tenía Elías para ligar estas ordenanzas en los cielos.

No hubo ordenanzas para los muertos antes de la Resurrección de Cristo

No se hizo obra para los muertos en los días de Elías, ni en los días de ningún otro profeta antiguo. Esta obra no podía ser hecha hasta después de la resurrección de Jesucristo, quien abrió la puerta para los que estaban ligados. El Salvador primeramente llevó el mensaje de salvación a los muertos, y después de su resurrección, las bendiciones del Evangelio fueron extendidas a los muertos así como a los vivos porque fué la expiación y resurrección de Jesucristo que hizo esto posible. Por eso, cuando fueron entregadas las llaves del poder de sellamiento que Elías trajo a José Smith y Oliverio Cowdery, fué dado el poder para extender esta autoridad a todos los que vivieron en el pasado, que se arrepientan y reciban el Evangelio.

Por qué la Tierra no Será Destruida

Esta gran autoridad hace posible que todas las ordenanzas del evangelio sean administradas en poder, y si no estuviese aquí en las palabras de José Smith, “Las ordenanzas no podrían “ser administradas en justicia.” Por eso, la restauración del sacerdocio evita que el mundo sea herido, y que la obra del Señor sea destruida, y da a todos los hombres que reciben la plenitud de la verdad y perseveren en fe hasta el fin, un lugar de exaltación en el reino de Dios.

Capítulo 25 — Los corazones de los hijos